Salud oral infantil: cómo el uso de las pantallas afecta a la salud bucodental de los niños
El uso de pantallas está cada vez más presente en la vida de los niños. Tabletas, teléfonos móviles, televisores y ordenadores forman parte de su rutina diaria, tanto para el ocio como para el aprendizaje. Aunque la tecnología puede ser una herramienta muy útil, su uso excesivo o inadecuado puede influir en distintos aspectos de la salud infantil, incluida la salud oral infantil. Desde la odontopediatría infantil sabemos que muchos hábitos cotidianos influyen directamente en el desarrollo de la boca, los dientes y la mandíbula. Por eso, es importante que las familias conozcan cómo los hábitos digitales pueden afectar a la sonrisa de sus hijos y qué medidas sencillas pueden ayudar a prevenir problemas a largo plazo.
Pantallas y postura: una relación más importante de lo que parece
Cuando los niños utilizan pantallas durante largos periodos, suelen adoptar posturas poco adecuadas. Es habitual verlos con la cabeza inclinada hacia abajo, el cuello adelantado y los hombros encorvados, especialmente cuando usan tablets o teléfonos móviles. Esta postura, mantenida de forma repetida, no solo afecta a la espalda y al cuello, sino también a la posición de la mandíbula. Durante la infancia, la mandíbula y los maxilares están en pleno desarrollo. Una mala postura prolongad puede influir en la forma en la que los dientes encajan entre sí y favorecer desequilibrios musculares. Con el tiempo, estos pequeños desajustes pueden derivar en problemas de mordida, molestias mandibulares o necesidad de tratamientos ortodóncicos. Por este motivo, es importante enseñar a los niños a utilizar las pantallas con una postura adecuada, manteniendo la espalda recta y el dispositivo a la altura de los ojos, así como realizar pausas frecuentes.
Salud oral infantil: respiración bucal y sequedad oral
Otro efecto frecuente asociado al uso prolongado de pantallas es la respiración bucal. Muchos niños permanecen con la boca abierta mientras ven la televisión o juegan con dispositivos electrónicos, lo que puede hacer que respiren más por la boca que por la nariz sin que los padres lo noten. La respiración bucal tiene consecuencias directas sobre la salud bucodental. Al respirar por la boca, disminuye la cantidad de saliva, que es fundamental para proteger los dientes. La saliva ayuda a eliminar restos de comida, neutraliza los ácidos producidos por las bacterias y protege el esmalte dental. Cuando la boca permanece seca durante mucho tiempo, aumenta el riesgo de caries infantiles, inflamación de encías (gingivitis y periodontitis) y mal aliento. Además, en niños pequeños, la respiración bucal mantenida puede afectar al desarrollo del paladar y de los maxilares, favoreciendo paladares estrechos o apiñamiento dental.
Comer con pantallas: un hábito poco recomendable para la salud bucodental
Cada vez es más común que los niños coman mientras ven dibujos animados o vídeos en una pantalla. Aunque puede parecer una solución práctica para que coman “mejor” o más rápido, este hábito puede perjudicar la salud bucodental. Cuando un niño come distraído, suele masticar peor y tardar más tiempo en terminar la comida. Además, no es consciente de los restos de alimentos que quedan en la boca ni de la cantidad de azúcar que está consumiendo. Este hábito suele ir acompañado del consumo de snacks, zumos azucarados o alimentos ultraprocesados. El contacto prolongado de los dientes con azúcares favorece la aparición de caries, especialmente si después no se realiza una correcta higiene oral. Por esta razón, se recomienda que las comidas se realicen sin pantallas y que se conviertan en un momento tranquilo, favoreciendo una correcta masticación y una mejor limpieza dental posterior.
Pantallas, sueño y bruxismo infantil
El uso de dispositivos electrónicos antes de dormir puede afectar a la calidad del sueño infantil. La luz emitida por las pantallas dificulta la conciliación del sueño y puede provocar un descanso menos profundo y reparador. Un sueño de mala calidad se ha relacionado con el bruxismo infantil, es decir, el hábito de apretar o rechinar los dientes durante la noche. El bruxismo puede provocar desgaste del esmalte dental, sensibilidad, dolor mandibular e incluso dolores de cabeza al despertar. Aunque no todos los casos de bruxismo están relacionados con el uso de pantallas, la falta de descanso y el exceso de estimulación antes de dormir pueden aumentar su frecuencia. Ante cualquier sospecha, es importante consultar con el odontopediatra para valorar la situación.
El impacto de los hábitos digitales en la salud oral infantil: menor actividad física, menor estimulación oral
El tiempo que los niños pasan frente a pantallas suele restar espacio a otras actividades fundamentales para su desarrollo, como el juego activo, el deporte o la interacción social. Estas actividades no solo son importantes para la salud general, sino también para el desarrollo de la musculatura facial y oral. Hablar, cantar, reír, masticar alimentos de distintas texturas o soplar ayudan a fortalecer los músculos implicados en la masticación, la deglución y el habla. Cuando estas actividades se reducen, el desarrollo funcional de la boca puede verse afectado, especialmente durante los primeros años de vida. Además, el
sedentarismo asociado al uso excesivo de pantallas puede contribuir a una dieta poco equilibrada y a problemas de salud general, como el sobrepeso infantil. Estos factores también influyen en la salud bucodental, ya que una mala alimentación y la inflamación general del organismo pueden afectar a las encías y aumentar el riesgo de problemas periodontales. La boca forma parte del cuerpo y su salud está estrechamente relacionada con el bienestar general del niño.
¿Qué pueden hacer las familias para proteger la salud oral infantil?
La clave no está en eliminar las pantallas, sino en fomentar un uso responsable y equilibrado. Limitar el tiempo diario de uso, evitar los dispositivos durante las comidas y antes de dormir, y promover una postura adecuada son medidas sencillas que pueden marcar una gran diferencia. También es importante fomentar hábitos saludables como el juego activo, una alimentación equilibrada y una correcta higiene oral. El cepillado dental debe realizarse dos veces al día con la ayuda de un adulto, especialmente en niños pequeños, y el uso de hilo dental debe introducirse cuando el odontopediatra lo recomiende. Las visitas regulares al odontopediatra permiten detectar de forma temprana problemas como caries, respiración bucal, alteraciones en la mordida o signos de bruxismo. Una detección precoz facilita tratamientos más sencillos y evita complicaciones en el futuro. La odontopediatría infantil no solo se centra en tratar problemas cuando aparecen, sino en prevenirlos y acompañar al niño en cada etapa de su crecimiento.
Los hábitos digitales forman parte de la infancia actual, pero su uso excesivo o inadecuado puede influir en la salud bucodental de los niños. La postura, la respiración, la alimentación y el descanso son factores clave para el correcto desarrollo de la boca y los dientes. Con pequeños cambios en la rutina diaria, el acompañamiento de las familias y las revisiones periódicas con el odontopediatra, es posible proteger la sonrisa de los más pequeños y sentar las bases de una buena salud oral que les acompañe durante toda la vida.