Cómo extraer los dientes de leche en casa

La caída de los dientes de leche es una etapa natural en el crecimiento de los niños. Como padres, en muchas ocasiones nos preguntamos qué debemos hacer para acompañar a nuestros hijos en este proceso de forma segura. Aunque la mayoría de los dientes de leche suelen desprenderse solos sin la necesidad de intervención, hay situaciones en las que pueden aflojarse sin llegar a soltarse por completo. Este artículo te ofrece una guía completa y accesible sobre cuándo se caen los dientes de leche, cuándo puedes extraer un diente de leche en casa, consejos para hacerlo sin dolor, qué hacer después de quitar el diente y, muy importante, cuándo es mejor acudir a una clínica dental como Praxis Dental en Toledo para realizar la extracción con seguridad.

¿Cuándo se caen los dientes de leche?


Los dientes de leche, también llamados dientes temporales, cumplen una función esencial en la salud bucodental: permiten a los niños masticar bien los alimentos, hablar con claridad y mantener el espacio correcto para los dientes permanentes que aún no han salido. Generalmente, los primeros dientes de leche comienzan a caerse alrededor de los 6 años de edad, pero puede haber variaciones individuales. Para algunos niños puede empezar a los 4 o 5 años, y para otros no hasta los 7 años. La caída suele seguir un patrón específico: primero los incisivos inferiores, luego los incisivos superiores, seguidos de los caninos y, finalmente, los molares. El proceso completo puede extenderse hasta los 12 o 13 años, cuando ya todos los dientes permanentes han erupcionado. Es importante saber que cada niño es único: algunos pueden tener dientes flojos durante varias semanas antes de que finalmente se caigan. En cambio, otros pueden perder un diente de forma más rápida. Cuando los dientes de leche se caen dentro del rango normal, no hay motivos para preocuparse.

¿Cuándo extraer un diente de leche en casa?


En la mayoría de las ocasiones, no es necesario extraer un diente de leche de manera manual en casa. Los dientes flojos se caen por sí solos, cuando el diente definitivo de debajo empuja hacia arriba. El cuerpo de nuestros pequeños está programado para este cambio natural. Sin embargo, hay circunstancias específicas en las que podrías considerar ayudar a extraer un diente flojo. Ahora bien, siempre con mucho cuidado y respetando la comodidad de tu hijo. Puedes considerar la idea de extraer un diente de leche en casi si:

a) El diente está muy suelto y se mueve ampliamente con apenas tocarlo.

b) El niño no siente dolor o malestar al tocar el diente con los dedos.

c) El diente se suelta fácilmente con un ligero tirón y el niño está tranquilo y colaborando.

d) El niño lo desea y comprende lo que va a ocurrir (esto ayuda mucho a reducir el miedo).

Por el contrario, hay situaciones en las que no deberías intentar extraer un diente en casa:

a) El diente no se mueve lo suficiente o está firme.

b) El niño siente un dolor agudo al mover el diente.

c)Hay signos de infección, como enrojecimiento intenso, hinchazón o mal olor.

d) El diente parece fuera de lugar o hay dudas sobre si es un diente de leche o un diente permanente.

e) El niño está muy nervioso o no coopera.

En estos casos, es mejor esperar o buscar la ayuda de un profesional, como el equipo de Praxis Dental en Toledo, donde pueden evaluar si la extracción es necesaria y cómo hacerla sin riesgos.

Consejos para extraer un diente de leche sin dolor


Si ya has determinado que tu hijo tiene un diente lo suficientemente flojo y tú y él están de acuerdo en intentar retirarlo en casa, hay formas de hacerlo que minimizan las molestias:

1. Lava bien tus manos: Antes de tocar el diente, asegúrate de lavarte las manos con agua y jabón. De este modo, estarás reduciendo las posibilidades de que entre bacterias en la boca del niño.

2. Usa una gasa o un pañuelo limpio: Coloca una gasa o un pañuelo limpio alrededor del diente flojo. Esto te ayudará a tener mejor agarre y a evitar que se te resbale el diente.

3. Mueve el diente con suavidad: En lugar de tirar con fuerza, intenta mover el diente suavemente de un lado a otro. Si se mueve con facilidad, probablemente esté listo para salir. No empujes ni tires si sientes resistencia.

4. Deja que ocurra de forma natural: A veces, está bien simplemente permitir que el niño mueva el diente con su lengua o dedos limpios. Muchas veces el propio niño conseguirá retirarlo sin dolor cuando esté realmente listo.

5. Mantén la calma y habla con tu hijo: Explica al niño lo que va a pasar y por qué. Mantén un tono de voz tranquilo y positivo. Si el niño siente que estás relajado, es más probable que no tenga miedo.

6. Ten a mano una toalla o papel para la sangre: Es normal que, al extraer un diente de leche, haya un poco de sangrado leve. Esto no suele ser preocupante, pero es bueno estar preparados para limpiarlo con una gasa o un paño limpio.

¿Qué hacer después de extraer un diente de leche?


Cuando el diente se ha desprendido, lo más importante es ayudar a que la boca del niño sane con rapidez y sin complicaciones. A continuación, te dejamos una guía clara con lo que puedes hacer justo después de la caída de un diente de leche y en los días siguientes:

1. Controlar el sangrado: Después de extraer un el diente de leche, coloca una gasa limpia o un trozo de algodón sobre el hueco y pídele al niño que muerda suavemente. Esto ayuda a que el sangrado se detenga. El sangrado suele cesar en pocos minutos si se mantiene una ligera presión.

2. Evitar alimentos irritantes: Durante las primeras horas, evita que el niño tome comidas muy calientes, alimentos duros o picantes. Opta por alimentos blandos, templados y fáciles de masticar: yogur, puré de patatas o frutas maduras.

3. Mantener una buena higiene bucal: una vez extraído el diente, es fundamental mantener la boca limpia. El niño puede seguir cepillándose con normalidad, pero teniendo cuidado alrededor del hueco donde estaba el diente. Un enjuague suave con agua tibia y sal (muy suave y sin tragar) puede ayudar a mantener la zona limpia.

4. Vigilar posibles molestias: Es normal que el lugar donde estaba el diente quede sensible durante uno o dos días. Si el niño se queja de dolor, puedes ofrecerle alimentos fríos o un analgésico adecuado para su edad (siempre siguiendo las indicaciones del pediatra). Si el dolor es intenso, persistente o empeora, es recomendable acudir a una clínica dental.

5. Enseñar la caída como parte del crecimiento: Aprovecha la oportunidad para explicarle al niño que esto es una etapa natural de su crecimiento. Esto puede ayudar a reducir cualquier miedo o ansiedad que tenga sobre visitas al dentista u otros procedimientos.

¿Cuándo acudir a una clínica dental?


Aunque muchas veces la extracción de un diente de leche puede hacerse en casa de forma segura, hay situaciones en las que es fundamental acudir a una clínica dental profesional. Los dentistas tienen la formación, las herramientas adecuadas y un entorno seguro para manejar casos más complejos o complicados. Debes visitar una clínica dental si:

a) El diente está muy flojo pero no termina de salir y causa molestias.

b) Hay dolor fuerte o persistente, más allá de la sensibilidad normal.

c) Observas hinchazón, enrojecimiento intenso, mal olor o pus alrededor del diente: podrían ser signos de infección.

d) No estás seguro de si realmente es un diente de leche o un diente permanente el que está flojo.

e) El niño tiene antecedentes de problemas dentales, sangrado excesivo o alguna condición médica que pueda afectar la curación.

La caída de los dientes de leche es un proceso natural e inevitable en la infancia. Cuando los dientes están listos para caerse, suelen soltarse sin necesidad de intervención. En algunos casos, y con precaución, puedes ayudar a tu hijo a extraer un diente flojo en casa, siempre cuidando de minimizar el dolor y el estrés. Después de la extracción, es esencial mantener una buena higiene oral y observar la boca del niño para asegurarte de que sana correctamente. Sin embargo, no todos los casos deben manejarse en casa. Si hay dolor significativo, signos de infección o dudas, lo más seguro es acudir a una clínica dental de confianza. Centros especializados como Praxis Dental en Toledo pueden ofrecer la atención profesional que tu hijo necesita, combinando experiencia, técnica y un enfoque amable hacia los niños. Recuerda que cuidar la salud bucal desde la infancia no solo ayuda a que los dientes temporales se caigan de forma saludable, sino que también sienta las bases para una sonrisa fuerte y sana en el futuro.

El revelador de placa bacteriana en niños

¿Qué es y cómo se usa el revelador de placa bacteriana en niños?


En la cínica Praxis Dental Toledo, nuestro equipo de odontopediatría está comprometido en promover hábitos de higiene bucodental desde edades muy tempranas. Somos conscientes de que la salud de los dientes de los niños no depende exclusivamente del cepillado bucodental… También es importante comprender lo qué sucede en la cavidad oral: la formación de la placa bacteriana, su evolución hacia el sarro, y cómo herramientas sencillas como el revelador de placa pueden jugar un papel determinante en la educación y la prevención. En el siguiente post, vamos a explicaros qué es la placa bacteriana, qué sucede con el sarro en los dientes de los niños, qué entendemos por revelador de placa bacteriana y cómo se usa específicamente en los pequeños de la casa.

¿Qué es la placa bacteriana?


La placa bacteriana —también llamada biofilm bucal— es esa capa pegajosa y casi invisible que se forma constantemente sobre los dientes debido a la acumulación de bacterias. Se compone de bacterias orales, restos de alimentos, saliva y otros productos metabólicos. Esta película se adhiere en distintos puntos de la cavidad oral: los bordes de las encías, los surcos molares, los espacios interdentales y en otras áreas difíciles de alcanzar por el cepillo. Desde el momento en el que brota el primer diente de leche, la placa puede comenzar a formarse. Cuando no se elimina a tiempo, la placa bacteriana puede tener consecuencias muy negativas para la salud oral de niños y adultos. Estas son las razones más importantes por las que es esencial eliminar la placa bacteriana a tiempo y de la manera correcta:

a) Favorece el desarrollo de caries y la perdida de esmalte dental: las bacterias presentes en la placa producen ácidos cuando metabolizan azúcares o restos de alimentos. Estos ácidos pueden desmineralizar el esmalte, iniciando la caries.

b) Gingivitis y periodontitis: la placa adherida cerca de la línea de las encías puede irritar las encías, provocando inflamación (gingivitis) y, a largo plazo, podría desencadenar problemas periodontales incluso en edades tempranas.

c) Sarro: la placa bacteriana que se deja sin remover termina por endurecerse. Esto conlleva el desarrollo de sarro en los dientes. El sarro también inflama las encías y, por tanto, puede favorecer el desarrollo tanto de gingivitis como de periodontitis.

El sarro en los dientes de los niños


El sarro —también conocido como cálculo dental— es el resultado de la placa bacteriana que se ha dejado acumular y que, con el paso del tiempo y la mineralización, se endurece y se fija a la superficie dental. Si la placa no se remueve con regularidad, se endurecerá y se convertirá en sarro (cálculo). Aunque el sarro es más frecuente en adolescentes y adultos, no significa que los niños estén exentos de riesgo. En la clínica Praxis Dental en Toledo, siempre recomendamos a todos nuestros pacientes:

a) Evitar el cepillado dental deficiente: cuando los niños no cepillan bien —o no tienen una supervisión/ayuda adecuada—, la placa puede persistir en zonas difíciles, como molares, fisuras, los últimos molares de leche, o entre los dientes.

b) Eliminar el sarro con regularidad: una vez presente, el sarro favorece todavía más la acumulación de la placa bacteriana. Esto se debe a que el sarro actúa como una superficie rugosa que impide la eliminación de la placa bacteriana con facilidad. Además, a largo plazo, el sarro también puede perjudicar la erupción de los dientes definitivos o su alineación, ya que inflama las encías.

Por estos motivos, en niños es esencial la prevención activa. No se trata solo de que un profesional elimine el sarro cuando sea necesario. También es importante la detección precoz de zonas donde la placa bacteriana se acumula… ¡Justo en este punto es donde entra en acción el revelador de placa bacteriana! Un tema del que os hablaremos en el siguiente apartado.

¿Qué es el revelador de placa bacteriana?


El revelador de placa bacteriana es una herramienta —o más bien un producto— que permite hacer visible la placa bacteriana acumulada en los dientes. Dado que la placa es en muchos casos prácticamente incolora; estos reveladores tiñen la película bacteriana para que se identifiquen las zonas que han sido cepilladas mal o donde queda acumulación.

a) ¿Cómo funciona el revelador de placa bacteriana?:

  • Se puede presentar en diferentes formatos: pastillas masticables, solución líquida, gel o hisopos reveladores.

  • Una vez aplicado (masticando la pastilla hasta disolverla o depositando la solución en la boca), la sustancia coloreante tiñe la placa. En función del producto, puede indicar la edad de la placa (por ejemplo, nueva frente a madura) mediante distintos colores: rosa, azul, púrpura.

  • Cuando la plaza es teñida, al mirarse al espejo se puede apreciar claramente en qué lugar se está acumulando. Y, por ende, dónde hay que mejorar el cepillado o la técnica de limpieza de los dientes. Finalmente, se procede al cepillado hasta eliminar la placa coloreada.

b) ¿Para qué sirve el revelador de placa bacteriana?

  • Es una herramienta educativa: tanto para niños como para adultos. Nos permite identificar aquellas zonas de los dientes en los que se está acumulando placa bacteriana.

  • Permite a los profesionales o padres supervisar la eficacia de la higiene oral. Esto es especialmente importante en niños que necesitan la supervisión de sus padres durante el cepillado.

  • Es útil para motivar: en la odontopediatría, el uso de ese revelador es muchas veces un motivo de interés para el niño («mirad, aquí hay restos de placa») y puede ayudar a que colabore más durante el cepillado.

  • Es una herramienta complementaria para la prevención de caries y problemas gingivales: al mejorar la limpieza, reducimos la probabilidad de que la placa se convierta en sarro o provoque daño.

En definitiva: el revelador de placa bacteriana es como un “semáforo” visual: señala lo que no vemos, nos indica dónde debemos insistir y permite evaluar nuestra técnica.

¿Cómo usar el revelador de placa bacteriana en niños?


A continuación, os describimos cómo puede usarse el revelador de placa bacteriana y qué puntos se deben considerar:

1. Aplicación del revelador

  • Dependiendo del formato: si es líquido, se depositan unas gotas sobre la lengua o se enjuaga según instrucciones. Por ejemplo, el producto Plac·Control líquido dice: depositar 2-3 gotas sobre la lengua; hacer circular la saliva entre los dientes durante un minuto; enjuagar 3 o 4 veces; observar espejo y cepillar hasta eliminar la placa coloreada.

  • Si es en pastilla, se mastica sin tragar, se deja disolver y luego se enjuaga. La clave es hacer que la coloración llegue a todos los sectores de la boca: muelas, caras internas, espacios interdentales…

  • Conviene realizar la aplicación en un ambiente donde el niño pueda mirarse al espejo, para que vea el resultado y comprenda dónde hay acumulación.

2. Observación y cepillado

  • Una vez que la placa se ha coloreado, se solicita al niño que observe dónde aparece el tinte: puede haber manchas en el borde de las encías, en la cara posterior de los molares, entre los dientes, etc.

  • Con la ayuda del adulto (padre/madre o profesional), se repasa con cepillo o hilo dental las zonas coloreadas, explicando que “ahí es donde hay que incidir más”.

  • Es una buena oportunidad para enseñarle la técnica adecuada: cepillado con movimientos correctos, insistencia en zonas de difícil acceso, uso de cepillo interdental si procede, etc.

3. Frecuencia de empleo y seguimiento

  • En niños, puede usarse como “control motivacional” cada cierto tiempo: por ejemplo, la primera semana se puede aplicar cada noche para que el niño y los padres vean la evolución. Más adelante, cada dos o tres días y, posteriormente, una o dos veces por semana con refuerzo.

  • En nuestra clínica Praxis Dental Toledo animamos a los padres a llevar registro visual (hoy, tal zona teñida de rojo; mañana, menos) para que el niño vea su propia mejora.

  • Se debe combinar con revisiones periódicas en consulta: la herramienta del revelador no sustituye la limpieza profesional, pero sí complementa el hábito diario.

4. Consejos específicos para niños

  • Elegir un momento tranquilo: justo después del cepillado de la tarde, cuando el niño puede ver el tinte y no tener prisa.

  • Hacerlo un “juego”: puede convertirse en un pequeño reto: “¿Dónde hemos dejado restos hoy? ¿Lo identificamos y lo eliminamos?”.

  • Si el niño tiene ortodoncia, la presencia de brackets o piezas auxiliares puede dificultar la limpieza; el uso del revelador es aún más útil para visualizar zonas ocultas. (Algunos productos indican esta indicación).

  • Asegurar que tras la aplicación del revelador, no quedan restos de colorante que puedan manchar ropa o tejidos (aunque la mayoría están diseñados para eliminarse fácilmente con cepillado).

  • Mantener actitud positiva: no se trata de señalar fallos, sino de celebrar mejoras (“¡mira, ya queda menos rojo!”). La motivación es clave para instaurar hábitos.

5. Beneficios específicos del revelador de placa bacteriana

  • Aumenta la responsabilidad y la motivación: cuando ven el “antes y él después”, los niños sienten que han logrado algo muy positivo. Por lo tanto, también se sienten más motivados a la hora de mejorar su técnica de cepillado.

  • Reducción de placa persistente: lo que se traduce en menor riesgo de caries y de sarro.

  • En la clínica Praxis Dental, observamos que niños que participan activamente en el control con revelador tienen menor incidencia de caries y problemas gingivales al cabo de los meses.

En nuestra clínica Praxis Dental en Toledo, contamos con un equipo de especialistas en odontopediatría que cree firmemente que la prevención bucodental infantil va mucho más allá de cepillarse los dientes correctamente. También implica educar, motivar y supervisar a los niños para que entiendan lo importante que es cuidar de su salud oral. En este contexto, el uso del revelador de placa bacteriana en los niños es una estrategia excelente: ofrece una visión clara de dónde se acumula la placa, permite corregir la técnica del cepillado y motiva el cambio de hábitos desde edades tempranas. La placa bacteriana es el origen de múltiples patologías orales: caries, inflamación de encías, acumulación de sarro… En niños, estos problemas pueden afectar no sólo los dientes de leche sino también los definitivos y su futura salud bucodental. Por eso, entender qué es la placa y qué ocurre con el sarro, al mismo tiempo que incorporamos herramientas como el revelador de placa, forma parte integral de nuestro enfoque en odontopediatría. Si eres padre o madre preocupado por la higiene bucodental de tu hijo, te invitamos a venir a Praxis Dental en Toledo. Durante la consulta, nuestros profesionales de odontopediatría te mostrarán cómo usar el revelador de placa, los resultados que se pueden obtener y cómo personalizar la técnica del cepillado. Con este tipo de acciones, ayudamos a que los niños crezcan con una sonrisa sana, fuerte y llena de confianza.

La importancia de la salud bucodental infantil

 

Cuando pensamos en la salud de los niños, muchas veces nos fijamos en su nutrición, vacunación, desarrollo motor y horas de sueño. Por el contrario, dejamos su salud bucodental infantil como algo secundario o para “más adelante”. Sin embargo, una boca sana desde la infancia es una inversión que rinde sus frutos durante toda la vida. En nuestra Clínica Praxis Dental Toledo sabemos que cuidar la sonrisa de los niños no es solo una cuestión de estética: es prevenir, es acompañar, es formar hábitos y actuar con criterio. En este artículo queremos acompañarte para que entiendas lo importante que es cuidar la salud oral de tus hijos. También vamos a mostrarte cuándo has de empezar, cómo cuidarla, qué problemas has de vigilar y qué beneficios te aportan las visitas regulares a clínicas especializadas en odontopediatría como la nuestra.

¿Por qué es tan importante empezar pronto a cuidar la boca de los niños?


La boca de los peques de la casa no espera. Aunque puede que no veas grandes molestias en los primeros años, dentro de esa pequeña boca están sucediendo muchas cosas que afectarán a la salud bucodental de tu hijo en el futuro:

a) Los dientes de leche tienen un papel esencial: ayudan a masticar, hablar bien, conservar espacio para los dientes permanentes y guiar su erupción.

b) Las caries en los dientes de leche: cuando no se tratan, pueden puede producir dolor, infección o adelantar la pérdida del diente. Obviamente, esto tienen consecuencias muy negativas en el crecimiento de los dientes permanentes.

c) Las estructuras de hueso y encía están en desarrollo: si hay problemas de malposición dental, hábitos (como chuparse el dedo) o alteraciones de respiración, cuanto antes se detecten, más sencillo será intervenir.

d) Los niños aprenden imitando a los adultos: el cepillado de los dientes, las visitas al odontopediatra y los cuidados bucales deben formar parte de la rutina de los niños desde que son pequeños. De esta manera, estos hábitos esenciales para su salud bucodental se arraigan mejor.

Por todo ello, en Clínica Praxis Dental recomendamos que la primera visita al odontopediatra se realice tan pronto como aparezca el primer diente (es decir, entre los 6 meses y el primer año de vida). Así logramos establecer una relación de confianza, detectar posibles riesgos y orientar a los padres desde el inicio.

¿Qué hábitos seguir para garantizar la salud bucodental infantil?


Los buenos resultados no dependen solo de lo que hacemos en la clínica, sino también de lo que hacemos en casa con constancia. Aquí tienes los hábitos más importantes:

1. Higiene bucodental diaria:

a) Cepillado: al menos dos veces al día. Para los niños pequeños puedes hacerlo tú hasta que adquieran destreza (aproximadamente a los 7 u 8 años).

b) Pasta dental con flúor: usa una pasta adecuada para la edad con la concentración de flúor recomendada por el odontopediatra.

c) Técnica lúdica: transforma el cepillado en un juego. Por ejemplo, con canciones de dos minutos, temporizadores divertidos o haciendo “misión limpiar dientes” juntos.

d) Hilo dental o cepillos interdentales: cuando los dientes definitivos estén en contacto o haya espacios, es fundamental completar la limpieza entre los dientes.

2. Alimentación y control del azúcar:

a) Limitar los alimentos con azúcares añadidos entre horas: refrescos, zumos “azucarados”, caramelos, galletas. En su lugar, que tus hijos consuman agua como principal fuente de hidratación y alimentos que fomenten la masticación (apio, zanahoria cruda, manzana, etc.)

b) Evitar hábitos de biberón nocturno con líquidos azucarados o leche que se prolonguen demasiado.

3. Control de hábitos nocivos:

a) Succión del dedo (chuparse el dedo) y uso prolongado del chupete: cuando estos hábitos persisten más allá de los 3 o 4 años, pueden influir de forma negativa en la posición de los dientes y en el desarrollo maxilofacial.

b) Respiración bucal: si el niño respira por la boca en lugar de por la nariz, eso puede afectar al crecimiento de los huesos faciales, Por lo tanto, también a la posición de sus dientes.

c) Interposición de la lengua: la lengua empujando los dientes puede provocar alteraciones en el alineamiento.

4. Revisiones bucodentales periódicas:

a) Por lo general, acude al odontopediatra cada 6 meses con tu hijo.

b) Si hay síntomas como dolor, sensibilidad dental, manchas blancas (descalcificación), sangrado de encías o traumatismos: acude sin demora al dentista infantil.

c) Motorización de la erupción dental, la oclusión y la salud periodontal desde edades tempranas.

Principales enfermedades de la salud bucodental infantil 


Aunque cada paciente es distinto, hay algunas enfermedades que afectan mucho la salud bucodental infantil. Con una clínica especializada podemos prevenirlas o tratarlas con mejores resultados. Estas son las afecciones bucodentales más frecuentes en niños:

Caries dental: las caries no distinguen edad. Un niño puede desarrollar una caries desde que emerge el diente si las condiciones son propicias. Cuando no se trata, la caries puede progresar hasta afectar al nervio del diente, provocar infecciones o dañar el germen del diente definitivo que está debajo. En la mayoría de casos, se puede prevenir con higiene y control de la dieta.

Gingivitis y enfermedades periodontales: aunque las enfermedades de encías son más frecuentes en adolescentes o adultos, los niños también pueden presentar encías inflamadas, sangrado o acumulación de placa si la higiene es deficiente. Detectarlas e intervenir a tiempo evita complicaciones mayores.

Maloclusiones y problemas de alineamiento: muchos niños presentan apiñamientos, mordidas incorrectas, paladares estrechos y otros problemas de alineación que se pueden manifestar desde edades tempranas. Con un diagnóstico precoz (ortodoncia interceptiva), se pueden resolver o minimizar muchos casos antes de que se requieran tratamientos mucho más complejos.

Traumatismos dentales: los niños están todo el día corriendo de aquí para allá, haciendo deporte, jugando con sus amigos… Por lo tanto, es muy común que sufran golpes en sus dientes por caídas o accidentes. En muchos casos, una actuación rápida marca la diferencia entre conversar o no el diente. Asimismo, evita daños mayores a la dentadura definitiva subyacente.

Miedo al dentista (odontofobia infantil): otro problema recurrente entre los niños es la ansiedad o el miedo irracional a los dentistas. Con especialistas en odontopediatría podemos hacer que la experiencia sea lo más amable posible.

¿Qué ofrece Clínica Dental Praxis Toledo para los niños?


Como clínica especializada en odontopediatría, en Praxis Dental en Toledo disponemos con todos los recursos, protocolos y personal capacitado para que los peques de la casa reciban la atención que se merecen. Esto es lo que ofrecemos a quienes acuden a nuestra consulta:

1. Ambiente adaptado y trato personalizado: sabemos que lo que para los adultos parece algo trivial (sentarse en la silla, que una persona desconocida observe los dientes, etc.) para los niños puede ser una experiencia incómoda o extraña. Por esta razón, nuestra clínica está diseñada de tal manera que los niños se sientan siempre cómodos y seguros en ella. Además, nos tomamos el tiempo que sea necesario para explicar, acompañar y generar confianza en nuestros pacientes.

2. Profesionales formados en odontopediatría: contamos con un equipo de profesionales con más de 15 años de experiencia en el cuidado de la salud bucodental infantil.

3. Tecnología avanzada y diagnóstico preciso: en nuestra clínica disponemos de escáneres en 3D, equipos digitales y herramientas actuales que permiten diagnósticos más certeros, planificaciones menos invasivas y seguimientos más precisos.

4. Programa de prevención y seguimiento: también diseñamos planes de prevención personalizados (higiene bucodental, selladores dentales, flúor, control de hábitos, etc.) y acompañamos a los niños en todas sus etapas de crecimiento.

5. Tratamientos integrados dentro de la clínica: al estar dentro de una clínica que ofrece ortodoncia, estética, periodoncia, implantología, etc., si el niño requiere una intervención más compleja en el futuro, puede integrarse con los especialistas sin necesidad de cambiar de centro.

6. Ventaja adicional: una de las ventajas que te ofrecemos en Praxis Dental en Toledo es nuestra Tarjeta Familiar. Con esta tarjeta, los miembros de una familia pueden acceder a todos nuestros tratamientos con un descuento del 10% y a la financiación de los primeros meses sin intereses. Esto favorece que el cuidado bucodental infantil no sea un costo aislado, sino parte de un plan familiar progresivo.

¿Qué esperar en una visita a nuestra clínica de Praxis Dental Toledo?


Para que no haya sorpresas, te explicamos cómo suele desarrollarse una consulta infantil en Praxis Dental en Toledo:

a) Bienvenida y presentación: el paciente conoce al odontopediatra, ve el consultorio y se familiariza con los utensilios y herramientas.

b) Exploración inicial y charla con los padres: revisamos la boca, dientes, encías, lengua, hábitos orales (respiración, succión), etc. Los padres aportan antecedentes, hábitos en casa, posibles molestias.

c) Explicación adaptada al niño: con palabras sencillas y demostraciones visuales, contamos al paciente qué vamos a hacerlo. Por ejemplo, «vamos a mirar tus dientes con esta luz» o «vamos a usar cepillos pequeñitos». Comunicarse con los niños de forma clara y amistosa, evita que estos desarrollen miedo al dentista en el futuro.

d) Consejos personalizados para casa: en el caso de que todo esté bien, solemos hacer recomendaciones sobre el cepillado, la nutrición, los hábitos de limpieza y la frecuencia de visitas al odontopediatra. Lo más valioso de todo esto: que los padres sepan qué hacer día a día a fin de garantizar la salud bucodental infantil.

e) Programación del seguimiento: se marca la próxima cita, y se deja claro que el seguimiento es parte esencial de la salud bucodental infantil.

Consejos útiles para padres: cómo apoyar la salud dental de tu hijo


Aquí tienes algunas ideas prácticas para que en casa apoyes el cuidado bucal de tu hijo:

1. Hazlo en equipo: cepíllate junto a él o ella; que vea que para los adultos también es importante.

2. Motiva sin presionar: celebrar el esfuerzo (“qué bien has limpiado todos tus dientes”) en lugar del resultado.

3. Haz del cepillado un momento agradable: música, juegos, cuentos, temporizadores visuales, etc.

4. Observa las señales de alarma: manchas blancas en la superficie dental; sensibilidad dental; sangrado de encías; respiración por la boca; cambios en la mordida…

5. Protege en el deporte: si practica deportes de contacto, usa protectores bucales adecuados.

6. Sé constante con las visitas: aunque no haya molestias o patologías, es importante que acudas cada 6 meses con tu hijo al dentista.

Mitos que conviene desmentir sobre la salud oral infantil


-«Los dientes de leche no importan porque se caen» → Falso. Su salud influye en la formación y posición de los dientes definitivos.

-«El cepillado solo es necesario cuando come mucho dulce» → No basta. Las bacterias actúan todo el día; la limpieza constante es determinante.

-«Cuando el niño es muy pequeño, no hacen falta las revisiones» → Todo lo contrario: cuanto antes se empiece, más fácil es prevenir las afecciones.

-«El dentista solo se necesita si hay dolor» → Lo ideal es la revisión periódica para detectar problemas antes de que generen molestias o empeoren.

-«El miedo al dentista no se puede evitar» → Con un enfoque adecuado desde el inicio, una actitud paciente y un ambiente amigable; podemos evitar que los niños desarrollen miedo al dentista.

Cuidar la salud bucodental infantil es más que estética: es prevenir molestias, infecciones, tratamientos complejos y problemas funcionales en el futuro. Lo esencial es empezar pronto, adoptar buenos hábitos en casa, mantener un seguimiento constante y, por supuesto, contar con el respaldo de una clínica especializada como la nuestra. En Clínica Praxis Dental en Toledo estamos a tu lado para acompañarte en cada etapa: desde la primera visita hasta la adolescencia. Nuestro objetivo es que los niños asocien el dentista con un espacio amable y seguro, y que la salud bucodental infantil se convierta en parte natural de sus vidas.

Cómo la Odontopediatría previene la odontofobia infantil

 

La odontofobia infantil (o el miedo al dentista) es un fenómeno bastante recurrente entre los niños. De hecho, se estima que alrededor del 15 % de los pacientes infantiles padecen esta aversión en España. Los niños suelen desarrollar esta fobia irracional a los dentistas debido a múltiples factores, como experiencias negativas, ansiedad anticipatoria o la influencia de los padres. La odontofobia infantil tiene consecuencias muy negativas en la salud oral de los niños, pero, además, suele generar estrés en el entorno familiar y complicaciones en el manejo clínico. Justo en este punto es donde entra en acción la odontopediatria: una rama de la odontología enfocada en el tratamiento bucodental de los más pequeños de la casa. Esta disciplina no solo vela por la salud bucal de los más pequeños, sino que también tiene herramientas y enfoques diseñados específicamente para prevenir y tratar la odontofobia infantil. A lo largo de este post, vamos a estudiar con detalle cómo la odontopediatria mitiga la odontofobia infantil: abordaremos sus causas, las estrategias preventivas, las técnicas de manejo conductual y el papel de los padres en este proceso.

¿Qué es la odontofobia infantil?


La odontofobia infantil es el miedo intenso, irracional y persistente que algunos niños sienten solo de pensar en visitar una clínica dental. No estamos hablando de que estén un poco nerviosos: es un temor fuerte que les hace llorar, resistirse a ir al dentista o hasta enfermar del susto. Aunque resulta común que los pequeños de la casa se sienta nerviosos antes de acudir a la consulta, cuando esta ansiedad interfiere con la atención dental, hablamos de una fobia. Y esta aversión no aparece de la nada, tiene varias causas:

a) Miedo a lo desconocido: los niños que visitan por primera vez un lugar suelen sentirse nerviosos en señal de alerta o peligro. Además, algunos niños son por naturaleza más ansiosos que otros. Les cuesta aún más enfrentarse a lo desconocido. Si no entienden qué les van a hacer o por qué, se imaginan lo peor.

b) Miedo trasmitido por los padres: algunos niños desarrollan odontofobia infantil porque han escuchado a sus papás hablar mal del dentista: que las visitas a las clínicas les provocan molestias, que es una experiencia horrible… Por eso es importante que los adultos que padecen odontofobia eviten mostrarlo delante de sus hijos.

c) Malas experiencias en el pasado: los niños que han vivido una situación traumática en el pasado (por ejemplo, les extrajeron una muela provocándoles dolor) suelen asociar el dentista con el dolor. Esa experiencia se les queda grabada en la mente. No obstante, los tratamientos infantiles suele ser más sencillos e indoloros. Resulta poco común que los pacientes infantiles recuerden algo malo de sus visitas al odontopediatra.

d) Pánico a las agujas: las temidas inyecciones de anestesia suelen ser uno de los desencadenantes más frecuentes de la odontofobia. El dolor del pinchazo y la sensación de pérdida de control puede provocar un miedo irracional en los más pequeños de la casa.

e) Vergüenza por el estado bucal: la preocupación por el mal estado de los dientes o la sensación de vergüenza por tener que mostrarlo a un profesional puede aumentar la ansiedad y el miedo a la visita al dentista.

f) El ambiente de la consulta: algunas consultas dentales son frías, huelen raro (el típico olor a desinfectante) y tienen sonidos fuertes (taladros). Todo esto suele aumentar el miedo en los pacientes infantiles.

¿Qué es la odontopediatría?


La odontopediatría es la rama de la odontología que se encarga de cuidar la salud bucodental de los niños, tantos desde que son bebés hasta que se convierten en adolescentes. Es decir, el odontopediatra es como “el dentista de los niños”. Se trata de un dentista especializado en tratar a los más pequeños de la casa en todos los ámbitos: técnico (limpiezas, empastes, caries, prevención, seguimiento de tratamientos, etc.), psicológico (comunicación, manejo conductual…) y educativo (técnicas de cepillado, consejos sobre alimentación…). Estos dentistas comprender que no es lo mismo tratar a un adulto que a un niño. Saben que muchos niños tienen miedo, que se ponen nervioso o no entienden lo qué ocurre en una consulta. Por ello, los odontopediatras adaptan sus técnicas, lenguaje, instrumentos y estrategias para que el niño se sienta seguro, comprendido y acompañado, reduciendo así la probabilidad de desarrollar odontofobia infantil.

¿Por qué es importante que los niños vayan al dentista?


Las visitas al dentista ayudan a identificar y prevenir los problemas bucodentales más frecuentes en los niños. Como sucede con los pacientes adultos, los niños también tienen que visitar la consulta dental de forma periódica. En función de las necesidades del paciente, los chequeos dentales han de llevarse a cabo cada 6 o 12 meses. El cuidado de los dientes y las encías en los niños es muy importante desde el nacimiento. Una de las funciones del odontopediatra, el dentista pediátrico, es seguir la erupción de los dientes de leche, y hacer un seguimiento del cambio progresivo a la dentición permanente. La primera revisión dental en niños puede hacerse antes del primer año de edad (concretamente, con la erupción del primer diente de leche). Los dentistas también tienen la responsabilidad de enseñar a los niños las técnicas adecuadas de cepillado dental, corrigiendo algunos errores comunes. Son los encargados de dar a los padres las recomendaciones y pautas necesarias para ayudar a sus hijos a mantener una buena salud bucodental.

Estrategias que emplea la odontopediatría para evitar la odontofobia infantil


Como ya hemos apuntado al comienzo de este artículo, la odontopediatría tiene un papel importantísimo en la prevención de la odontofobia infantil. Así es cómo lo hace:

1. Espacio cercano y divertido: las consultas de odontopediatría están decoradas con colores vivos, dibujos, juguetes o pantallas con caricaturas. Todo el espacio está diseñado para que los niños se sientan como si estuvieran en un lugar de juegos. Obviamente, esto hace que no se sientan intimidados.

2. Profesionales con mucha paciencia y tacto: los odontopediatras están preparados para hablar con los niños de forma cariñosa y clara. Nunca emplean palabras extrañas, ni tonos duros. Con mucha frecuencia, explican a los niños lo que van a hacer usando muñecos o espejitos, de forma que el paciente lo comprenda y se sienta tranquilo. Además, adoptan una comunicación no verbal (posturas, expresiones faciales, etc.) que transmite tranquilidad a los pacientes.

3. La técnica de la distracción:Consiste en usar un elemento que desvíe la atención del paciente durante un procedimiento, logrando que ciertas acciones no sean percibidas como desagradables y aumentando así la tolerancia del niño.

4. Premios y refuerzos positivos: cuando la consulta ha llegado a su fin, la mayoría de los odontopediatras dan pegatinas, juguetes pequeños, diplomas, pastas de dientes o dibujos a los niños por su buena conducta durante el procedimiento. De esta manera, ayudan a que los peques asocien la consulta con algo positivo.

5. Evitar las molestias o traumas: los dentistas infantiles hacen todo lo que está en sus manos para que los tratamientos no duelan ni asusten. Usan técnicas especiales, hablan con calma durante el procedimiento y, si es necesario, aplican anestesia suave o hasta sedación (en algunos casos). El objetivo es que los niños no tengan una mala experiencia que se les quede grabada.

6. Visitas desde temprana edad: cuando los niños empiezan a ir al dentista desde que son pequeños (antes de tener un problema), se acostumbran al lugar y al profesional. Por lo tanto, no lo ven como una amenaza, sino como algo totalmente normal. Esto previene que desarrollen odontofobia infantil en el futuro.

7. Involucran a los padres: por último, también les enseñan a los padres cómo deben hablar del dentista en casa. Por ejemplo, no decir cosas como “no te va a doler” o “no tengas miedo”, ya que ponen nerviosos a los niños. Lo ideal es hablar del dentista como alguien que ayuda y cuida.

Tratamientos que minimizan el dolor y el trauma


Los avances en tecnología y técnicas odontológicas han permitido reducir considerablemente las molestias de los tratamientos. La odontopediatría aplica estos recursos con sensibilidad y conocimiento especializado:

  • Uso de anestesia tópica antes de la infiltración.

  • Instrumentos rotatorios menos ruidosos.

  • Técnicas mínimamente invasivas.

  • Sedación consciente con óxido nitroso (conocido como “gas de la risa”), en casos de ansiedad extrema.

Estos métodos no solo reducen el dolor físico, sino también el dolor emocional asociado al miedo.

¿Cuáles son las consecuencias de no abordar la odontofobia infantil?


Si la odontofobia infantil no es tratada a tiempo, suele acarrear graves consecuencias:

  • Deterioro progresivo de la salud bucodental por evitar las consultas.

  • Dolor crónico y complicaciones mayores (infecciones, extracciones).

  • Mayor necesidad de tratamientos invasivos en el futuro.

  • Refuerzo del miedo y transmisión generacional de la fobia.

  • Aumento de los costos en atención dental a largo plazo.

Por esta razón, la labor preventiva de la odontopediatría no solo mejora la experiencia inmediata, sino que construye a personas adultas sin miedo al dentista.

Odontofobia infantil: pacientes con necesidades especiales


Los niños con condiciones médicas o del desarrollo (como autismo, TDAH, parálisis cerebral) requieren un enfoque mucho más personalizado. La odontopediatría se ha especializado también en atender a estos pacientes con técnicas adaptadas:

  • Consultas más breves y frecuentes.

  • Seguimiento terapéutico con antelación al tratamiento.

  • Protocolos de desensibilización progresiva.

  • Entrenamiento del personal para manejo conductual específico.

La odontopediatría juega un papel esencial tanto en la prevención como en el manejo de la odontofobia infantil. A través de un enfoque completo que combina conocimientos clínicos, psicológicos y pedagógicos, esta especialidad transforma la experiencia del dentista en algo positivo, educativo y sin traumas. Invertir en una buena atención odontopediátrica desde la infancia previene el desarrollo de patologías orales, forma adultos sanos y evita el miedo irracional al cuidado bucodental. Es tarea de profesionales y padres trabajar en conjunto para construir esta confianza desde los primeros años de vida de los niños. Los dentistas no son los enemigos, son los aliados en el desarrollo saludable de la boca de los pequeños. Y la odontopediatría es la clave para alcanzar este objetivo.

Alimentos sólidos y la salud oral infantil

 

¿Cómo pasar a los alimentos sólidos cuidando la salud oral de los niños?


Cuando llega el momento de que nuestros pequeños comiencen a probar alimentos sólidos, los padres experimentamos una mezcla de emoción y nerviosismo. No cabe duda que esta etapa es un gran paso en su desarrollo, pero también nos genera muchas dudas. ¿Qué pueden comer los niños? ¿Cómo evitar que se atraganten? ¿Y qué pasa con sus dientes? Aunque en muchas ocasiones nos enfocamos en lo nutritivo (que si el brócoli, que si el pollo, que si el plátano…), lo cierto es que también debemos tener en cuenta la salud oral de los niños en este proceso. Al fin u al cabo, los dientes de leche también necesitan cuidados desde el primer momento en el que aparecen. A lo largo de este artículo, voy a contarte cómo puedes hacer esta transición a los alimentos sólidos de forma segura, saludable y, por supuesto, cuidado la sonrisa de tus pequeños.

¿Cuándo pueden comenzar a comer alimentos sólidos los niños?


La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los niños empiecen con los alimentos sólidos alrededor de los 6 meses de edad. No obstante, esto puede variar un poco en función del desarrollo del niño. Entonces, ¿cómo puedes saber si tu peque está preparado para los alimentos sólidos? Algunas señales que indican que tu bebé puede comenzar a probar sólidos son estas:

  • Se sienta con apoyo y mantiene la cabeza erguida.

  • Muestra interés por la comida cuando te ve comer.

  • Ha perdido el reflejo de extrusión (ya no empuja la comida con la lengua).

  • Abre la boca cuando se le acerca una cuchara o comida.

Aunque tu bebé empiece a probar los sólidos, es fundamental que la leche materna o de fórmula siga siendo su principal fuente de alimento hasta su primer año de vida. ¿Y en qué influyen la transición a los alimentos sólidos en la salud de tu bebé? Pues, ¡en mucho! Cuando introducimos los sólidos en la dieta del bebé, favorecemos que este desarrolle correctamente los músculos faciales, la lengua y la mandíbula. Todo esto influye directamente en cómo se forman sus dientes, cómo se alinea su mordida y cómo se desarrolla su habla. En definitiva, comer alimentos sólidos no solo influye en la nutrición de tu pequeño, sino también en el desarrollo de toda su boca. Además, algunos alimentos pueden aumentar el riesgo de caries si no se cuida bien la higiene oral. Así que cuanto antes empieces a enseñar buenos hábitos de higiene oral al niño, mejor.

Alimentos sólidos y salud oral: aspectos a tener en cuenta para cuidar la salud bucodental de los niños


La importancia de la textura de los alimentos: lo habitual es comenzar la transición a los alimentos sólidos del bebé dándole purés muy suaves. Aunque esto está bien durante los primeros días, lo cierto es que no se recomienda esa textura de alimentos por un tiempo prolongado. Esto lo único que puede provocar es que la boca de tu pequeño no se desarrolle como corresponde. Lo ideal es avanzar de forma progresiva a texturas más sólidas y grumosas, que obliguen al bebé a masticar los alimentos. Masticar estimula el crecimiento de los maxilares, fortalece las encías y ayuda a que los dientes salgan correctamente. Además, permite que el niño se familiarice con diferentes sensaciones, lo que reduce el riesgo de que más adelante sea selectivo con la comida (el famoso «no me gusta nada»). Aquí te dejo un consejo muy útil respecto a este tema: comienza con trocitos blandos de frutas, verduras cocidas, panecillo o arroz suave. Por ejemplo, el método Baby Led Weaning (BLW), propone que el bebé explore alimentos en trozos desde el principio. Eso sí, siempre con mucha supervisión de parte de sus padres.

Cuidado con el azúcar: una de las principales causas de caries en niños pequeños es la exposición temprana y frecuente al azúcar. Y no te estoy hablando solo del azúcar de los dulces o zumos, sino también de los yogures azucarados, las compotas procesadas, las galletitas para bebés o los cereales del desayuno. Incluso algunos productos que pueden parecerte saludables puede tener azúcares añadidos. Por eso es importante que leas con atención las etiquetas y que optes siempre por alimentos naturales o sin azúcar agregada. La caries es la patología dental crónica más común en la infancia. Y una vez que aparece en los dientes de leche, puede afectar la salud de los dientes permanentes. Así que prevenir desde el principio es clave.

¿Cómo limpiar su boca si aún no tiene dientes?: La mayoría de las personas piensan que hay que comenzar a cepillar los dientes de los niños cuando sale sus primeros dientes de leche. Sin embargo, esto no es así. La higiene dental de tu pequeño tienen que empezar antes de que erupcione su primer diente: limpia las encías del bebé con una gasita húmeda después de cada comida. De esta manera, estarás eliminando los restos de leche o alimentos de su boca y, por tanto, previniendo que desarrolle caries. Cuando aparezcan sus primeros dientes (alrededor de los 6 u 8 meses de edad), sigue estas pautas:

  • Usa un cepillo de cerdas suaves y de tamaño infantil.

  • Cepilla los dientes del niño dos veces al día (pon especial énfasis en la limpieza dental antes de irse a la cama).

  • Utiliza pasta dental con flúor (la cantidad tiene que ser aproximadamente la del tamaño de un granito de arroz).

  • No dejes que tu bebé se quede dormido con el biberón (sobre todo si contiene leche o zumos).

Alimentos que ayudan a la salud bucodental: algunos alimentos son aliados naturales de la salud oral:

  • Frutas y verduras crujientes (como la manzana o la zanahoria cocida) ayudan a limpiar los dientes y las encías.

  • Quesos y yogures naturales (sin azúcar) aportan calcio y fortalecen el esmalte.

  • Agua: es la mejor bebida. Ayuda a arrastrar los restos de comida y a mantener la boca hidratada.

Un consejo: limita el consumo de snacks pegajosos (pasas, galletitas blandas o pan de molde) de tu hijo, ya que suelen quedarse adheridos a los dientes.

La primera visita al odontopediatra: este es un punto clave que muchas veces los padres pasan por alto. Tu hijo debe visitar por primera vez la clínica de un odontopediatra cuando sale su primer diente o al cumplir el primer año de vida. En esa primera consulta el profesional revisar el desarrollo de la boca del bebé, te enseñará las técnicas de higiene bucodental adecuadas y responderá cualquier duda que tengas. Además, también puede detectar a tiempo cualquier patología que este comenzando a gestarse en la boca de tu hijo. Por último, ir al dentista desde pequeños también ayuda a los peques a familiarizarse con el ambiente y a no tener miedo en el futuro.

Hábitos que conviene evitar: durante la transición a los alimentos sólidos, hay ciertas costumbres que suelen parecer inofensivas, pero que puede perjudicar a largo plazo la salud oral de los niños. Por ejemplo:

  • Probar la comida con la cuchara del bebé o limpiarle el chupete con tu boca: esto puede transmitir bacterias que causan caries.

  • Usar alimentos como premios o consuelos: crea una asociación emocional con la comida que puede generar hábitos poco saludables.

  • Chupetes azucarados o mojados en miel: totalmente desaconsejados. Aumentan el riesgo de caries desde el inicio.

Hacer de la higiene oral un juego: a muchos niños no les gusta que les limpien la boca o los dientes… al principio. Pero si lo conviertes en una rutina divertida (por ejemplo, con canciones, juegos o incluso dejándole cepillarse solo -con tu supervisión), será mucho más sencillo. También puedes usar cuentos o dibujos que hablen sobre la importancia de cuidar los dientes. De hecho, incluso hay cepillos de dientes que se iluminan o tocan música.

La transición a los alimentos sólidos es un gran paso en el desarrollo de tu hijo. ¡También una gran oportunidad para comenzar a cuidar su salud bucodental. Aquí te dejo los puntos claves para que lo tengas siempre en cuenta:

  • Comienza el paso a los sólidos entre los 6 y 8 meses (en función del desarrollo de tu bebé).

  • Dale alimentos con texturas que favorezcan la masticación.

  • Evita o limita el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido en azúcar de tu hijo.

  • Limpia las encías del bebé con una gasa húmeda antes de que salgan sus dientes de leche.

  • Utiliza cepillo con pasta con flúor (cantidad mínima).

  • Acude al odontopediatra antes de su primer año de vida.

Recuerda que debes cuidar la salud oral de tu pequeño desde que nace. Con buenos hábitos de higiene dental desde el principio, no solo vas a proteger sus dientes, sino que también le estarás enseñando a cuidar su cuerpo y su salud de por vida.

Salud oral infantil: mejores productos de limpieza

 

Salud oral infantil: productos de higiene dental para niños


Encontrar productos para el cuidado bucodental de los más pequeños es una tarea complicada. Al pensar en la sección de productos de higiene dental de su supermercado o farmacia, ¿cuáles son las palabras que le vienen a la cabeza? «Divertido» o «adecuado para niños», probablemente, no sean los términos que se le ocurran. La mayoría de los productos de higiene y cuidado bucodental están hechos por y para adultos. Resultan poco llamativos para los peques. Además, en algunas ocasiones, ¡ni siquiera son tan seguros o eficaces como imaginas! Por un lado, están los productos “tradicionales”: muchos de ellos se fabrican con ingredientes perjudiciales o no se ajustan a las necesidades específicas de los niños. Como ejemplo de esto tenemos el hilo dental con PFAS (teflón) o el colutorio a base de alcohol (relacionado con el cáncer). En el lado opuesto, tenemos los productos “naturales”: elaborados con ingredientes como aceites esenciales o carbón activo. Aunque esto son más seguros, lo cierto es que no siempre es así. Sin ir más lejos, el carbón activo o duro contribuye a un desgaste acelerado del esmalte dental. Los aceites de menta y eucalipto eliminan las bacterias nocivas para la boca, pero también las beneficiosas. Entonces, ¿cuáles son los productos más eficaces para el cuidado de la salud oral infantil?  En este escrito, te lo contamos.

¿Cuáles son los mejores productos para la salud oral infantil?


1. Cepillos de dientes para niños: las cerdas del cepillo deben ser suaves para cuidar el esmalte dental y las encías sensibles de los niños. Para los niños con una edad inferior a 3 años, es mejor que las cerdas de los cepillos sean extra suaves. En el caso de niños con más de 3 años, se recomiendan cepillos dentales con cerdas suaves. Los especialistas en salud oral infantil reiteramos que las cerdas duras pueden ocasionar daños en los dientes y encías de los pequeños. Además, estos cepillos resultan dolorosos, lo que suele desmotivar a los niños. También es esencial que las cerdas de los cepillos estén fabricadas con nylon, ya que este material garantiza que sean duraderas y eficaces. Respecto a la cabeza del cepillo, es importante adquirir cepillos que tengan una cabeza de pequeño tamaño y redondeada. De este modo, el cepillo se ajusta correctamente a la boca del niño permitiendo llegar a todas las áreas, incluso las más complicadas de limpiar. Contrario a lo que los padres suelen imaginar, no hay un cepillo de dientes que funcione a la perfección para todos los niños. A continuación, le presentamos los mejores cepillos de dientes para niños adaptados a necesidades específicas:

a) Para niños pequeños: cepillos de dientes extra suaves Toddler Ultra Soft, Jordan Step 1, Oral-B Pro Kids, Vitis Baby 0-3 o Curaprox 5460.

b) Para niños que requieren un extra de motivación para cepillarse: cepillos de dientes musicales y/o eléctricos Seago, Sonic Brush V5, Junior o Innogio Giogiraffe.

c) Para adolescentes con tratamiento de ortodoncia: cepillos de dientes con cerdas suaves e interdentales TePe Orthodontic, Gum Ortho Atida, Vitis Orthodontic o Y-Kelin.

2. Las mejores pasta de dientes para niños: seleccionar la pasta adecuada para los más pequeños de la casa puede parecer una tarea bastante sencilla hasta que comienzas a buscar información en Internet. Obviamente, la cuestión de si debe o no contener flúor es un tema que suscita mucho debate, y por esto hemos querido aclarar todas las preguntas que suelen aparecer al momento de comprar dentífrico para niños. Para garantizar que la pasta de dientes sea segura y eficaz para los peques, es esencial que tomes en consideración los siguientes aspectos:

a) Niños de 0 a 3 años: la pasta dental que se emplee en el cepillado de los dientes debe contener 1000 ppm de flúor. Además, la cantidad de pasta que hay que poner sobre el cepillo tienen que ser del tamaño de una grano de arroz. Ejemplos de mejores pastas de dientes para niños con estas edades: Vitis Kids Gel (sabor a cerezas), Orgadent for Kids (frutas del bosque), Lacer Natur (menta) o Weleda Gel (maíz).

b) Niños de 3 a 6 años: el dentífrico tiene que ser el mismo, pero la cantidad de pasta que se utilice debe ser algo mayor (alrededor del tamaño de un guisante).

c) Niños de 7 o más años: los dentífricos que hay que utilizar para el cepillado de los dientes del niño han de contener 1450 ppm de flúor. Es importante recalcar que, a menudo, muchos dentífricos tienen el etiquetado sin actualizar. Por lo tanto, no hay que dejarse guiar por la edad que pone, sino por las partes por millón de flúor (ppm de flúor). Las pastas dentales con menos de 1000 ppm no previenen la caries en niños con más de 6 años.

Como último punto apunte, ¡recuerda que el cepillo y la pasta de dientes tienen que usarse tan pronto como erupcione el primer diente de su hijo! Además, el cepillado tiene que realizarse, al menos, dos veces al día y poniendo especial énfasis en la higiene dental nocturna. Durante las horas de sueño, es cuando más proliferan las bacterias de la boca. Por lo tanto, el cepillado dental tiene que ser muy riguroso después de cenar, si quiere salvaguardar la salud oral infantil de su hijo.

3. Enjuagues bucales para niños: escoger los colutorios dentales para niños también es una tarea difícil. Para facilitarle las cosas, aquí le exponemos algunas recomendaciones útiles antes de usar enjuagues bucales con los niños:

a) Edad: lo ideal es esperar a que los niños tengan 6 o 7 años antes de que usen enjuague bucal. Cuando alcanzan esa edad, los niños han desarrollado los reflejos necesarios para escupir los enjuagues bucales. Esto es esencial, ya que los colutorios contienen ingredientes perjudiciales para el organismo.

b) Elegir el enjuague correcto: la oferta de colutorios es amplísima. Por lo tanto, hay que tener en cuenta aquellos colutorios que se adapten a las necesidades específicas de la salud oral infantil.  Es importante considerar aspectos como la edad; los tratamientos de ortodoncia; la dieta; la prevención contra caríes o la eliminación de la placa bacteriana, ya que todos estos factores determinan la necesidad de usar uno u otro enjugue bucal. De ahí, que los odontopediatras siempre recomendamos a los padres que nos lo consulten previamente antes de permitir a sus hijos usar este producto. Ejemplos de enjugues bucales para niños: Vitis Junior (sabor multifrutas), Fluorkin (prevención de caries, sabor fresa), Flúor Lacer (caries/fresa), Oraldine 400 MI (menta) o Listerine Kids Smart Rinse (frutos rojos).

c) Los colutorios dentales son un complemento: bajo ningún concepto los enjuagues bucales deben utilizarse en sustitución del cepillo de los dientes y el uso del hilo dental.

d) Enjuagues como aliado de los tratamientos: si un niño está llevando a cabo un tratamiento de ortodoncia, es probable que los enjuagues resulten muy útiles para completar la higiene bucodental. Ejemplos de marcas más populares: Vitis Ortho, Orthokin, Gum Ortho, Lacer o Miradent.

e) Evitar el uso de enjuagues con alcohol: estos productos resecan la mucosa bucal y disminuyen la producción de saliva.

Preguntas frecuentes sobre salud oral infantil

10 preguntas más frecuentes realizadas a los odontopediatras

¿Cuándo llevar por primera vez a los niños al odontopediatra?


El primer diente de leche suele erupcionar alrededor de los 6 meses de edad. Por lo tanto, es justo en este momento cuando se debe iniciar el control de la salud bucodental. Las revisiones dentales prematuras son esenciales: sirven de orientación a los padres (especialmente, en ámbitos como la nutrición y los hábitos orales del niño); controlan el crecimiento de los dientes y, en caso de ser necesario, llevan a cabo tratamientos preventivos (uso de flúor, sellado de fosas y fisuras…) que salvaguardan los dientes y encías de los niños.

¿Pueden desarrollar caries dental los niños y niña?


Por supuesto, los dientes de leche también pueden desarrollar caries de la misma manera que lo hacen los dientes definitivos. Sin embargo, es necesario tener un mayor cuidado debido a las particularidades de la dentición temporal. De hecho, la caries tiene un efecto negativo en la salud oral mucho mayor cuando aparece en los dientes de leche. Dado que la dentición temporal es menos resistente que la definitiva, la caries tiene un impacto más profundo y veloz en el tejido nervioso de un diente de leche. Además, esto puede tener una repercusión negativa en la erupción y el crecimiento de los dientes definitivos. Por tanto, es esencial prevenir y tratar las caries dentales en las piezas de leche.

¿Cuándo deben comenzar a cepillarse los dientes los niños?


La limpieza de los dientes en casas es determinante, cuando se trata de evitar patologías en la salud oral de los niños (caries, gingivitis, periodontitis…). Es tan importante que, incluso antes de la aparición de los primeros dientes de leche, los padres deben usar gasas para eliminar los restos de papilla de las encías de los bebes. Cuando los primeros dientes hayan brotado y, preferentemente, de acuerdo con la recomendación del odontopediatra; se podrá incluir el uso del cepillo dental diseñado para bebés.

¿Qué clase de cepillo y pasta de dientes se recomienda que usen los niños?


La costumbre de cepillarse los dientes tras cada comida es más importante que el uso de un cepillo manual o eléctrico. Cualquiera de estos métodos es una excelente alternativa siempre que los padres animen a los niños a cepillarse los dientes correctamente y a cuidar de su salud oral desde una edad temprana. Sin embargo, el tipo de pasta dentífrica variará en función de la edad del niño. Hasta que los niños llegan a los 6 o 7 años de edad, fase en la que comienzan a regular su deglución, se aconseja la utilización de una pasta dental que incorpore un máximo de 500 ppm de flúor. A partir de entonces, los niños pueden usar pasta dental que contenga la misma cantidad de flúor que la usada por los adultos.

¿Qué clase de cepillo y pasta de dientes se recomienda que usen los niños?


Esto depende de las necesidades específicas de cada niño. De hecho, la frecuencia en las visitas debe ser establecida por el odontopediatra basándose en el estado de salud oral que presenta el niño. A medida que un tratamiento requiera más cuidados, lo habitual es que la frecuencia en las visitas al dentista se incrementen. Además, también es importante acudir a la clínica de un dentista incluso si el niño no muestra signos de patología oral (caries, periodoncia, maloclusión…). Esto se debe a que la Odontopediatría es una especialidad que también se encarga de evaluar si el desarrollo de los dientes y encías son correctos. Por ello, se aconseja llevar, al menos, una vez al año a los niños al dentista.

¿Cuándo comienzan a salir los dientes de leche y cómo es su evolución?


Los dientes de leche desempeñan un papel importante en el crecimiento de los niños, siendo las funciones relacionadas con la masticación y el habla las más destacadas. Aunque el momento en el que erupcionar los dientes puede variar en cada niño, lo cierto es que lo habitual es que los primeros dientes de leche aparezcan alrededor de los 6 meses de vida. Cuando el niño ha cumplido los 3 años de edad, debe poseer todos los dientes de leche (en total, 20 piezas). Alrededor de los 6 años de edad, la dentición temporal comienza a caerse para dar terreno a la erupción de los dientes definitivos. Como ya se apuntó con anterioridad, preservar la salud de los dientes de leche es esencial para el adecuado desarrollo de la dentición definitiva. Los dientes de leche tienen una función de guía, por lo que su estado afectará al posterior desarrollo de los dientes permanentes.

¿Cómo aliviar las molestias provocadas por la erupción de los primeros dientes?


Que los niños sientan dolores durante la erupción de los dientes el algo totalmente normal y muy frecuente. Para aliviar estas molestias (dolor, irritación o enrojecimiento de las encías), es importante visitar al dentista para escoger entre una amplía variedad de pomadas que disminuyen los dolores; así como el uso de mordedores. Además, se aconseja evitar que los bebés tomen el biberón con alimentos ricos en azúcar (por ejemplo, los zumos de frutas industriales), ya que estos se mantienen durante mucho tiempo en la boca, lo que puede provocar la caries del biberón.

¿Por qué los niños tienen mal aliento al levantarse de la cama?


La halitosis o mal aliento puede originarse en los niños por diversas razones. Generalmente, suele ocurrir por la presencia de caries dentales o enfermedades en las encías, como la gingivitis o la periodontitis. Sin embargo, el mal aliento en los niños también puede ser causado por la sinusitis o algún tipo de patología gástrica. Por esta razón, es esencial acudir regularmente al odontopediatra para que este determine el origen del problema y, en caso de ser necesario, derivar al niño a otros especialistas. En caso de ser un factor oral, el odontopediatra establecerá el tratamiento más adecuado para solucionar el problema que verdaderamente sea resultado de una de las enfermedades bucodentales que hemos mencionado

¿Qué debo hacer si mi hijo se rompe o se fractura un diente?


Las fracturas o pérdidas de dientes por traumatismos son muy frecuentes en niños. Si esto le sucede a tu peque mantén la calma y sigue los siguientes pasos. Si el diente que se ha desprendido es definitivo y está fuera de la boca, deberás cogerlo con cuidado y sin tocar la raíz. Si está sucio enjuágalo con agua y sin frotar. Acude inmediatamente al odontopediatra y lleva el diente, al ser posible dentro de la primera hora. Para transportarlo, lo ideal es que lo sumerjas en una bolsita de plástico con un poco de leche y pongas la bolsa en una taza a la que le añadas hielo. Si tu hijo es mayor de 12 años, puede transportarlo en la boca (con cuidado de que no se lo trague). También puede transportarlo en un paño húmedo. Si el diente desprendido es el de leche nunca se repondrá. Si el diente está astillado o roto, el odontopediatra determinará el tratamiento adecuado según la gravedad del daño. En algunos casos, el diente puede ser restaurado con una corona. En estos casos, mantén la calma, actúa con inmediatez y sigue las recomendaciones del odontopediatra para garantizar la salud y el bienestar dental de tu hijo

¿La odontopediatría ayuda a reducir el miedo de mi hijo al dentista?


Es común que los niños tengan miedo al dentista, pero hay estrategias para ayudarles a superar ese miedo. Es importante explicarles el proceso de forma sencilla y alentadora, y permitirles que hagan preguntas y expresen sus preocupaciones. Además, es fundamental buscar un odontopediatra que tenga experiencia en tratar a niños y que pueda ayudarles a sentirse cómodos durante las visitas. Otro aspecto a tener en cuenta es que los peques deben percibir la visita al dentista como algo positivo. Desaconsejamos que se utilice la figura del dentista como una amenaza o castigo para frenar un comportamiento, evitando comentarios como: “si sigues comiendo tantos caramelos el dentista te va a sacar los dientes”. Acudir a revisiones con frecuencia y antes de que suceda un problema ayudará a establecer una relación más positiva y de confianza con el odontopediatra. La clínica y el instrumental le resultará más familiar y mitigará los nervios causados por el desconocimiento.

Cómo cuidar la salud oral infantil en las Navidades

Salud oral infantil en Navidad


Cuando pensamos en la bonita época de la Navidad, nos viene a la cabeza la alegría de los más pequeños y la felicidad de sus mayores; una mesa hasta arriba de deliciosas recetas y un sinfín de dulces navideños irresistibles para toda la familia, pero todavía más para los niños. A veces, no somos muy conscientes del daño que pueden llegar a hacer los azúcares a las piezas dentales. Durante estas fechas, hay que evitar el exceso de dulces navideños, ya que pueden llegar a ser muy perjudiciales para la salud oral infantil y adulta. Incluso, aunque se mantengan los mismos hábitos de higiene dental que durante el resto del año. Faltan pocos días para la llegada del 2025 y como especialistas en odontopediatría, os traemos los mejores consejos para cuidar la salud oral de los más pequeños de la casa.

Salud oral infantil: consejos para cuidar los dientes en Navidad


Correcta higiene bucodental en niños: las fiestas navideñas trastocan la rutina diaria tanto de adultos como de niños. Son fechas en las que nuestros hijos suelen pasar mucho tiempo fuera de casa (por ejemplo, visitando a sus abuelos o en casa de sus amigos) y, por lo tanto, su higiene dental se ve alterada. Sin embargo, es fundamental que los padres tomen las medidas necesarias para que los niños sigan manteniendo los mismos hábitos de higiene bucodental del resto del año. Como todos sabemos, en estas fechas los más pequeños de la casa aprovechar para atiborrarse de dulces que pueden dañar significativamente sus dientes. Pues bien, para evitar que estos alimentos dañen el esmalte de sus dientes o sus encías, es esencial que los padres les exijan lavarse los dientes de la misma manera que el resto del año.

Limitar el consumo de dulces: como se ha indicado en el apartado anterior, los niños toman una gran cantidad de alimentos ricos en azúcar procesado: turrones, polvorones, mazapanes, roscones, golosinas, pasteles… Por lo tanto, las probabilidades de que en estas fechas tan señaladas desarrollen caries dental se incrementan de forma exponencial. Obviamente, no vamos a prohibirles a nuestros pequeños que coman estos alimentos en Navidad. Simplemente, se trata de vigilar que lo hagan con moderación, de modo que garanticemos su salud oral infantil. Además, no olvidarse de las alternativas bajas en azúcar que nos ofrece la industria alimentaria. En los supermercados podemos encontrar productos que no tienen tanta azúcar y que son beneficiosos para la salud oral de los pequeños: chocolate negro, bombones sin azúcar, almendras dulces sin azúcar, hojaldres bajos en azúcar…

Evitar las bebidas carbonatadas: durante las Navidades, lo habitual es que los niños ingieran gran cantidad de refrescos, jugos de frutas y bebidas ácidas. Estos líquidos contienen gran cantidad de azúcares procesados y, por ende, pueden comprometer también la salud oral de los niños. Como con los dulces, las bebidas carbonatadas favorecen la aparición de caries dentales y el deterioro del esmalte dental. En este contexto, aconsejamos que los padres vigilen las bebidas que toman los niños. No es necesario prohibírselas por completo. Basta con asegurarse que las tomen con moderación.

Educar a los niños sobre alimentos saludables para sus dientes: la Navidad es el periodo del año en el que la cocina se convierte en un espacio, literalmente, de trabajo y/o de ocio. Durante la Noche Buena, Navidad o Noche Vieja, los adultos suelen pasar mucho tiempo en los fogones para crear platos mucho más creativos y abundantes. Justo en estas fechas es cuando los padres pueden aprovechar para incluir a todos los niños de la familia en las actividades culinarias. De este modo, los niños comenzarán a familiarizarse con la elaboración de las comidas y adquirirán conocimientos básicos sobre alimentos saludables para su salud en general y salud oral infantil. También se recomienda que los niños acompañen a los adultos a hacer la compra al supermercado. Otras opciones:

-Cuando se llegue a casa y de comienzo la preparación del menú, asignarse responsabilidades básicas a los pequeños. Por ejemplo, la elaboración de los entrantes.

-Durante el proceso de preparación de las recetas, detallarse cada fase.

-Por último, mostrar a los niños el valor nutricional de los ingredientes y qué alimentos benefician más a su salud general y oral.

Regalos relacionados con la salud oral infantil: los Reyes Magos son conscientes de la importancia que conlleva la higiene bucodental en los niños. De ahí, que, junto a los juguetes, en muchas ocasiones aprovechen también para dejar debajo del árbol o el belén un cepillo o un reloj de arena (que indican el tiempo necesario para limpiarse correctamente los dientes).

Estar preparados para imprevistos: muchas de las celebraciones de Navidad suelen pillar con el pie cambiado a los adultos. En el caso de prever que se va a pasar mucho tiempo fuera de casa, es fundamental que los padres lleven siempre encima un kit de higiene bucodental (cepillo para niños y pasta dentífrica con flúor) adaptado a la edad del niño.

Jugar y aprender durante la rutina de higiene oral: la Navidad es una fecha ideal para convertir el tiempo que dedicamos a la higiene oral de nuestros hijos en momentos de diversión con gran valor educativo. Tan solo la imaginación de los adultos y de los pequeños impone límites al respecto. Para facilitar un poquito las cosas a los progenitores, aquí van unas cuantas alternativas:

-Villancicos: el cepillado de los dientes adecuado, tanto en niños como en adultos, debe durar entre de 2 o 3 minutos. Para garantizar que los pequeños se laven los dientes durante este espacio de tiempo, una idea interesante consiste en que se los cepillen al ritmo de un villancico. Para hacerlo aún más agradable, podemos cantar la canción.

-Juegos o historias: con los niños, podemos incluir una historia o un juego en la tarea de de salud oral infantil.

-Premios: cuando los niños mantengan una higiene bucal adecuada durante la Navidad, los adultos pueden recompensarles con un pequeño premio.

-Videotutoriales en YouTube: otra estrategia excelente que garantizará que los pequeños de la casa adquieren todos los conocimientos necesarios sobre salud oral infantil. En YouTube los padres podrán encontrar infinidad de videos de este tipo.

Visitar al dentista en caso de problemas orales: durante estas fechas, los niños están todo el tiempo corriendo de allá para acá, jugando con sus amigos a la pelota, en el parqué … Por ende, es muy habitual que sufran algún tipo de caída o golpe que fracture sus dientes. De la misma forma, con la alteración de su alimentación o higiene oral también puede darse el caso de que desarrollen alguna patología bucodental. En todos estos supuestos, es esencial que los pequeños vayan lo antes posible con sus papás al dentista para una revisión general.

Esta Navidad, los padres deben buscar un equilibrio entre la diversión y el cuidado de la salud oral infantil. Con estos sencillos pasos que acabamos de indicar, estaréis garantizando sonrisas radiantes para vuestros hijos durante toda su vida. Desde Praxis Dental en Toledo, os deseamos ¡felices fiestas!

Dentistas infantiles: diferencias entre odontopediatra y odontólogo

 

Cada padre aspira a lo mejor para sus hijos, pero a menudo desconocemos qué es lo más apropiado para ellos. Especialmente, en términos de salud oral, numerosas familias no cumplen con las recomendaciones de los dentistas infantiles para asegurar que la boca de los niños esté sana y bajo la supervisión de profesionales. Existen dos fallos muy comunes que se replican entre la mayoría de los padres. El primer de ellos es extender al máximo la primera visita del niño al odontólogo. La mayoría de los padres no llevan a sus hijos al dentista hasta que se encuentran ante una patología, usualmente una caries, o hasta que el niño pierde su primer diente de leche. La primera visita debe realizarse alrededor del primer año de vida del bebé y mantener la regularidad de las visitas, como mínimo, una vez al año para examinar al niño. El segundo error crucial que comenten los padres es llevar a sus hijos al mismo dentista al que acuden ellos, es decir, un odontólogo común. Y es en este punto donde surgen las interrogantes acerca de “¿qué diferencia existe entre un odontopediatra y un odontólogo?”, “¿no es la boca de un niño la misma que la de un adulto?” A continuación, resolveremos algunas interrogantes acerca de los dentistas infantiles, así como la relevancia de seleccionar a un experto en odontopediatria para la salud bucodental de los niños.

Diferencias entre la odontopediatría y la odontología


Al igual que en el sector de la salud existen médicos especializados en niños hasta los 14 años, en la odontología también existe una rama específica para esta etapa de su vida. Conforme su hijo es un bebé, niño y adolescente, posee necesidades distintas a las de una persona adulta. Por lo tanto, necesita ser monitorizado, diagnosticado y tratado por un experto dedicado a pacientes de estas edades: los dentistas infantiles u odontopediatras. La principal distinción entre un dentista común y uno infantil es que este último se encarga de supervisar la salud oral de los niños desde su nacimiento hasta su etapa juvenil. Además, orienta a las mujeres durante la gestación y también está capacitado para el cuidado de los niños con necesidades especiales. A continuación, veamos las principales diferencias entre la Odontopediatría y la Odontología:

-Los dentistas comunes están formados en el área de la odontología general.

-Los expertos en odontopediatría están formados en el área de la odontología general, pero además también en odontología pediátrica u odontopediatría.

-Los dentistas generales suelen llevar a cabo consultas apropiadas para adultos y mantienen un entorno más hospitalario y clínico. Los profesionales dentales pediátricos generalmente implementan técnicas dentales diseñadas para niños.

-Los profesionales del cuidado dental de adultos emplean dispositivos e instrumentos ideales. Los dentistas infantiles emplean herramientas y dispositivos adaptados para niños, el sillón dental es más reducido y confortable. Los dispositivos dentales para niños varían debido a la variación en la anatomía de sus dientes.

-Los dentistas generales disponen de un equipo de profesionales con formación clínica para cubrir sus requerimientos. En la práctica dental pediátrica, los asistentes dentales suelen estar formados para tratar a los niños, facilitándoles una mayor comodidad durante el procedimiento odontológico.

-La gestión del comportamiento es una de las principales responsabilidades para los odontopediatras, particularmente en relación con niños especiales, dado que numerosos pacientes experimentan rabietas durante los procedimientos dentales y gestionarlas puede resultar un reto.

Dentistas infantiles: ¿cuáles son los tratamientos principales de la odontopediatría?


A continuación, veremos los tratamientos más habituales a los que se someten los niños en las clínicas de odontopediatría:

Sellado de fisuras: el odontopediatra realiza este procedimiento con frecuencia para prevenir que los niños desarrollen caries en sus dientes. Es necesario poner una capa de protección en los surcos de los dientes saludables, para prevenir que las bacterias que provocan la caries puedan infiltrarse en estos.

Pulpectomía: es una intervención parecida a la endodoncia. No obstante, la pulpectomía se realiza en un diente de leche en lugar de un implante definitivo. Así, los dentistas infantiles extraen la porción del tejido pulpar (nervio dental) que ha sufrido daños debido a la caries. Seguidamente, realiza la reconstrucción y el sellado del diente.

Empaste u obturación dental: El procedimiento de obturación dental es muy habitual y fácil de realizar en los dientes de los niños con caries. Implica la limpieza de la zona del diente que está afectada por la caries hasta su eliminación completa. A continuación, se ocupa el espacio que queda con materiales de relleno como el composite. Así, se previenen inconvenientes y dificultades futuras, como las caries avanzadas.

Ortodoncia infantil: es una intervención que se emplea para corregir la posición de los dientes, así como un desarrollo anómalo en los huesos de la cara de los niños. Dicho de otro modo, la ortodoncia infantil es un tratamiento enfocado en el correcto desarrollo de los huesos maxilares y de los dientes de los más pequeños.

Restauración: los niños tiene mucha energía y la única manera de agotarla consiste en jugar durante horas y correr de aquí para allá. Por lo tanto, es muy común que los niños se caigan o tengan un impacto que les ocasione un traumatismo en un diente, o incluso la pérdida de este. Los dentistas infantiles también se encargan de restaurar e implantar los dientes de los niños si se requiere.

Fluorización: Finalmente, el uso de flúor es otro método para prevenir que el niño desarrolle caries, dado que este componente químico restaura la estructura dentaria. Además, el flúor tiene la función de fortalecer las piezas dentales frente a fisuras o daños causados por impactos o caídas.

Como se puede apreciar, la Odontopediatría es una rama de la odontología que se ocupa de todo lo relacionado con la salud oral de los niños. El odontopediatra evita y mantiene enfermedades dentales en niños, tales como la caries y la maloclusión dental. Además, contribuye a rectificar dificultades en la respiración o en la expresión de las palabras. Igualmente, les instruye a implementar los correctos hábitos de higiene oral. Por lo tanto, es crucial que nuestros niños se presenten lo más pronto posible en las clínicas de los dentistas infantiles.

Apnea del sueño infantil

Escuchar a los niños roncan durante la noche es un fenómeno bastante común. Ahora bien, es importante reconocer la diferencia entre los ronquidos normales de los que desencadena la denominada apnea del sueño infantil. La apnea del sueño que sufren los niños -recordemos que está anomalía también la padecen los adultos- puede ocasionarles graves problemas de salud derivados de la fragmentación del sueño, el insomnio, los trastornos de conducta o las dificultades en el aprendizaje que esta provoca. Además, la apnea del sueño infantil afecta tanto al sistema nervioso como al cardiovascular y al metabólico. Este síndrome actúa tanto en bebés recién nacidos como en niños de hasta 6 u 8 años de edad. El origen de esta enfermedad suele ser por la presencia de amígdalas de gran tamaño, pero también por otros motivos como la obesidad o el síndrome de Down. Según diferentes estudios especializados en el tema, se estima que alrededor del 3% de los niños de entre 1 y 5 años padecen apnea del sueño. Asimismo, los datos indican que entre el 3% y el 12% de los niños menores de 6 años son roncadores habituales. Por ello, es fundamental aprender a identificar este trastorno y tratarlo lo antes posible. En el siguiente artículo vamos a analizar todo lo que ustedes como padres deberían conocer sobre la apnea del sueño en niños.

¿Qué es la apnea del sueño infantil?

La apnea del sueño infantil es una alteración del sueño que se caracteriza por el bloqueo parcial o total de las vías respiratorias del niño mientras duerme. Por lo tanto, su respiración se ve suspendida durante un determinado tiempo (generalmente, en intervalos de entre 10 y 30 segundos). Además, este trastorno se manifiesta en multitud de ocasiones durante la noche (entre 300 y 400 veces). La apnea del sueño -tanto en niños como adultos- es fruto de la relajación de los músculos que se encargan de mantener abierto el orifico de la garganta, de manera que el flujo de aire que llega a los pulmones se ve obstaculizado. Existen varias diferencias entre la apnea del sueño que padecen los adultos y los niños. En primer lugar, en los adultos la principal consecuencia es la somnolencia diurna, mientras que los niños es la irritabilidad y el déficit de atención. Por otra parte, la obesidad es el germen principal que provoca la apnea en la población adulta, siendo las amígdalas de un tamaño más grande de lo normal en la infantil. Para prevenir complicaciones en el crecimiento y desarrollo cognitivo de los niños, es importante que el diagnóstico y el tratamiento de este síndrome se realice lo antes posible.

¿Causas de la apnea del sueño infantil?

Existen una serie de factores de riesgo que incrementan las posibilidades de que el paciente sufra apnea del sueño infantil:

Hipertrofia adenoidea y amigdalar: lo habitual es que nuestra garganta se mantenga lo suficientemente abierta -mientras dormimos- como para permitir que el flujo de aire llegue hasta los pulmones. Sin embargo, algunos niños tienen la garganta tan estrecha que la circulación de aire se ve interrumpida durante la noche. Generalmente, esta anomalía es fruto de la existencia de adenoides o amígdalas con un tamaño mayor de lo habitual. Cuando estos tejidos tienen un volumen demasiado grande, interrumpen el flujo de aire de manera parcial o total que yegua a los pulmones. Esta detención de la respiración es lo que denominamos como apnea del sueño infantil o adulta.

Obesidad (la más común): la obesidad es la segunda causa más común de apnea del sueño en los niños. La primera en el caso de las personas adultas. Un depósito de grasa excesivo en el área anterior del cuello implica el desarrollo de obesidad faríngea que a su vez provoca el colapso de las vías respiratorias. Asimismo, los niños con demasiada grasa en el abdomen y el tórax tienden a desarrollar un movimiento irregular en su diafragma. Por consiguiente, su respiración nocturna se dificulta aún más.

Anomalías craneofaciales: micrognatia (el niño tiene la mandíbula muy pequeña); retrognatia (la mandíbula inferior del niño se encuentra retraída respecto a la superior) o hipoplasia mediofacial (el hueso maxilar superior del niño está subdesarrollado).

Macroglosia: la lengua del niño tiene un tamaño mucho más grande de lo habitual y, por tanto, puede retraerse y bloquear las vías respiratorias.

Rinitis alérgica: las alergias congestionan de forma significa las vías nasales, lo que favorece el desarrollo de apnea del sueño.

Determinados fármacos: como el Diazepam, Lorazepam, Clonazepam, Lormetazepam o Flurazepam.

Otros factores de riesgo: niños con síndrome de Down, niños con parálisis cerebral, niños con antecedentes familiares, etc.

¿Cómo identificar la apnea del sueño infantil?

De la misma manera, la apnea del sueño infantil se puede manifestar de múltiples maneras. Estos son los síntomas más evidentes de que su hijo padece apnea del sueño:

Ronquidos frecuentes y sonoros: podemos escuchar al niño roncar de manera continuada o intermitente mientras duerme. Lo recomendable es que los padres lleven a sus hijos al otorrinolaringólogo cuando los escuchen roncar dos o tres veces por semana. También cuando el sonido de sus ronquidos sea muy fuerte o cuando este no es fruto de un resfriado.

Dificultades para respirar por la noche: pausas largas y silenciosas en la respiración.

Alteraciones del sueño: el niño tiene pesadillas regularmente y se despierta varias veces durante la noche. Además, no tiene un descanso reparador lo que puede provocarle somnolencia durante el día.

Problemas de conducta: irritabilidad, ansiedad, cambios continuos de humor, dificultad para mantener la atención y concentrarse.

¿Cómo tratar la apnea del sueño infantil?

Medicamentos: Los esteroides nasales tópicos, como la fluticasona (Flovent HFA, Xhance y otros) o la budesonida (Rhinocort, Pulmicort Flexhaler u otros) pueden aliviar los síntomas de la apnea del sueño para algunos niños con apnea obstructiva del sueño leve. En el caso de los niños con alergias, el montelukast (Singulair) puede ayudar a aliviar los síntomas cuando se usa solo o con esteroides nasales.

Extirpación de las amígdalas y las adenoides: dado que el origen más común de la apnea del sueño infantil es el tamaño de las amígdalas, el tratamiento suele consistir en la extirpación parcial de la amígdala. Además, también suele extraerse las glándulas adenoides (adenoidectomía). Al extirpar estos tejidos ubicados en la garganta, la apnea del sueño desaparece.

Dispositivos de presión positiva en las vías respiratorias: cuando la extirpación de la amígdala y las adenoides no es suficiente, la opción más eficiente es el uso de dispositivos de presión positiva continua en las vías respiratorias del paciente. Este tratamiento consiste en colocar una máscara de oxígeno al niño mientras duerme. La máscara bombea un flujo de aire permanente hacia las vías respiratorias evitando que estas se cierren durante la noche.

Dispositivos bucales: para evitar la apnea del sueño en niños, también se suelen usar aparatos dentales o boquillas (ortodoncia). Estos dispositivos están diseñados para expandir el paladar y los conductos nasales. Además, pueden mover la mandíbula y la lengua del niño para que pueda respirar mejor. Sin embargo, estos dispositivos solo son eficaces en determinados pacientes infantiles.

 

El diagnóstico y el tratamiento precoz son indispensables a la hora de prevenir la apnea del sueño infantil. Si no se trata a tiempo, este trastorno puede ocasionar graves problemas en el crecimiento, el desarrollo cognitivo y en el sistema cardiovascular el niño. ¿Crees que su hijo presenta algún síntoma propio de la apnea del sueño? Acude hoy mismo a nuestra clínica Praxis Dental en Toledo. Contamos con un amplio equipo de profesionales especializados en la salud bucodental de los niños. Evaluaremos la salud bucal de su hijo para proponerte el tratamiento más eficaz contra la apnea del sueño infantil.

¿Cómo influye la salud oral en el rendimiento escolar?

Salud oral y rendimiento escolar

Acaba de dar comienzo un nuevo curso escolar y con ello regresan los deberes, el estudio y los exámenes. Aunque muchos padres lo ignoran, lo cierto es que la salud oral de los niños pueden tener una influencia negativa en su rendimiento académico. Cuando nuestros hijos no presentan una buena salud bucodental, su rendimiento escolar suele bajar de manera exponencial debido a que algunas patologías orales alteran su capacidad de concentración y rendimiento en el aula. De hecho, así lo han demostrado numerosos estudios, como el de la Escuela de Odontología de Ostrow en Polonia. El experimento concluyo que una mala salud oral determina en buena medida los resultados académicos de los niños. Además, los investigadores vieron que este fenómeno era más recurrente en los niños procedentes de familias con escasos recursos económicos. La razón es muy sencilla: estos estudiantes tienen un acceso mucho menor a los cuidados bucodentales. Por otra parte, las patologías orales aumentan el absentismo escolar, ya que los niños tienen que perder clases para asistir a consultas odontologías que solucionen sus afecciones. Asimismo, determinados tratamientos requieren reposo (por ejemplo, las intervenciones quirúrgicas) con lo cuál la asistencia a clase se ve aún mas mermada. En definitiva, la salud oral puede tener implicaciones negativas para el rendimiento escolar de los más pequeños de la casa.

La caries dental puede afectar negativamente en la concentración del niño

La caries dental es una de las enfermedades orales más recurrentes en los niños y adolescente. Se estima que esta patología afecta alrededor de 30% de los niños de entre 6 y 12 años en España. En el contexto del rendimiento escolar, la caries es la enfermedad que más influye negativamente en los resultados. Las molestias provocadas por las caries (dolor en los dientes, sensibilidad dental, etc.) impiden al niño prestar atención y concentrarse durante las clases. Algo que también ocurre con otras afecciones, como es el caso de la gingivitis (inflamación y sangrado de las encías), ya que estas también causan dolor y la necesidad de acudir con regularidad a una clínica dental. Siguiendo en la misma línea, otra enfermedad relacionada con la salud oral de los niños como la maloclusión también repercuten negativamente en los resultados académicos. La mala alienación de las piezas dentales implica que los dientes se apiñen o tuerzan, dando lugar a mordidas abiertas, cruzadas o sobremordidas. Esta anomalía dental resulta en dificultades en la masticación, la pronunciación y hasta estéticas. Los niños que sufren maloclusiones dentales suelen desarrollar problemas nutricionales, de autoestima e irritabilidad. Además, tienen complicado conciliar correctamente el sueño. Todos estos contratiempos alteran el rendimiento académico.

La importancia de los maestros en la educación sobre salud oral

El profesorado debe cobrar un protagonismo esencial a la hora de transmitirles a los alumnos la importancia de la salud oral y acudir con frecuencia a una clínica dental. Como interactuar a diario con los niños, los profesores deben tener un impacto significativo en los hábitos de higiene oral de estos. Una forma de presentarles a los niños un cuidado bucal adecuado es ejemplificando hábitos buenos para los dientes en el salón de clase. Esto puede incluir decirles a los estudiantes que se cepillen los dientes después del almuerzo o compartir historias acerca de cuán saludables y limpios quedaron sus dientes después de una consulta reciente al dentista.

Consejos para enseñarle a los niños cómo cuidar su salud oral

Tanto padres como profesores pueden seguir estas recomendaciones para ayudar a los niños a formar hábitos buenos para su salud bucodental:

Alimentación saludable: en la medida de lo posible, evitar que los niños coman alimentos dañinos para la salud oral, como las golosinas, los dulces, los frutos secos, el helado o las bebidas azucaradas. En su lugar sustituir estos por manzanas, zanahorias, leche, queso, espinacas, lechuga, fresas o bebidas con cero contenido en azúcar.

Hidratación suficiente: asegurarse de que los niños beben suficiente agua es una de las mejores formas de cuidar su salud oral. El agua contiene flúor, un mineral que fortalece el esmalte de los dientes evitando el desarrollo de las caries. Además, este líquido limpia la boca de los restos de alimentos que hayan podido quedar tras la comida. También elimina una parte de los ácidos producidos por las bacterias en la cavidad bucal. Por lo tanto, es importante que padres y maestros enseñen buenos hábitos de hidratación a los pequeños de la casa.

Reconocer su esfuerzo: es imprescindible felicitar regularmente a los niños por practicar una buena higiene bucodental. ¡Hay que motivarlos para que no pierdan el interés en cuidar sus dientes y boca! Comentarles que están haciendo un estupendo trabajo cuando se cepillan los dientes tras cada comida, usan el hilo dental, evitan determinados alimentos y beben la suficiente agua.

Exponer historias positivas: que traten sobre nuestras experiencias dentales. Evitar narrarles historias negativas, como la extracción de una muela que acabo complicándose hasta causarnos bastante dolor. Tampoco hay que decirles frases del tipo “como no te laves los dientes después de comer, tendrás que ir al dentista”. Con este tipo de comentarios lo único que hacemos es infundir un miedo irracional en los niños respecto de los dentistas.

Cepillarse los dientes con los niños: una manera efectiva de fomentar el cepillado dental en los niños es cepillarse los dientes en compañía. Se sugiere que los padres o hermanos se laven los dientes junto a los niños, preferiblemente frente al espejo. Esto les permite observar y aprender de los adultos, así como sentirse motivados por participar en esta actividad en conjunto.

Juegos para motivarlos: hacer del cepillado dental una actividad lúdica, un juego. Podemos utilizar determinados juegos infantiles, canciones o retos que hagan que cepillarse los dientes sea una experiencia agradable y divertida para los niños. Por ejemplo, un juego que consista en establecer un determinado tiempo para el cepillado y animar a que los niños acaben antes de que suene una canción divertida. También se pueden utilizar cepillos de dientes con diseños atractivos o colores llamativos para generar interés en los más pequeños.

La limpieza correcta y diaria es fundamental tanto realizarla en casa como en el ámbito escolar. Así, los niños que comen en el colegio deberían tener un cepillo y un dentífrico para lavarse los dientes después de la comida. Además, se aconseja cuidar la alimentación de los niños, evitando el abuso de alimentos con alto contenido en azúcar y ácidos. Siempre que se tomen algunos de estos será necesario un buen cepillado dental. También se han de realizar visitas periódicas al dentista para verificar que todo está correcto y actuar lo antes posible en el caso de cualquier afección.

Salud bucodental en niños

Salud bucodental en niños: ¿Cómo cuidar sus dientes y boca?

Como padres, cuidar la salud bucodental de vuestros hijos es una tarea fundamental. Cuidar los dientes y la boca de los niños es muy importante a la hora de prevenir patologías relacionadas con esta área de su cuerpo. Tanto en su etapa infantil como adulta. Aunque la mayoría de los padres tratan de hacerlo lo mejor posible, lo cierto es que muchas veces no emplean el modo más idóneo. Además de visitar con los niños regularmente la consulta de un odontopediatra para los chequeos dentales, los padres pueden seguir unas pautas para lograr que sus hijos aprendan los mejores hábitos para la salud y prevención oral. En el siguiente artículo, os traemos una guía con las mejores recomendaciones a la hora de cuidar la salud bucodental de los niños.

Consejos salud bucodental: ¿Qué hacer para mantener la salud de los dientes y boca de los niños?

Predicad con el ejemplo: mantener vuestra salud oral

Aunque resulta bastante lógico, lo cierto es que muchas veces los odontopediatras tenemos que afrontar situaciones un tanto confusas. En ocasiones, nos encontramos con padres que requieren nuestros servicios para vigilar y cuidar la salud oral de sus hijos. Sin embargo, ellos mismos presentan un mal estado de sus dientes y/o boca. Recordad que los niños imitan todo lo que ven hacer a los adultos. Por lo tanto, es fundamental que vosotros también cuidéis correctamente vuestra salud bucodental. Decirles a los niños lo importante que es seguir unos hábitos de limpieza oral saludables. Predicad con el ejemplo: cuando vayáis a cepillaros los dientes, que vuestros hijos os acompañen. Háganlo juntos. Incluso pueden crear un sistema de puntos y recompensan para motivarles a seguir con la rutina de limpieza en lugar de escaquearse.

Mostrarles a los niños cómo cepillarse los dientes correctamente

Todos necesitamos un periodo de aprendizaje en lo relativo a cómo debe ser el cepillado de los dientes. Quizás, por ser adultos, vosotros tengáis interiorizado el modo adecuado de cepillarse los dientes. Sin embargo, con los niños no sucede lo mismo. Es fundamental mostrar a los peques de la casa como lavarse los dientes correctamente: movimientos circulares suaves, cepillado de la parte interna y externa de los dientes, evitar aplicar mucha presión, cepillarse tras cada comida… Estas son algunas de las pautas que implica el cepillado adecuado de los dientes y encías. Se recomienda que los padres supervisen el cepillado de sus hijos hasta que estos alcancen los 7 u 8 años de edad.

Usar pasta dentífrica para niños

Para cuidar la salud bucodental de los niños, es importante que estos usen la pasta de dientes apropiada. Y es que los niños no pueden emplear el mismo dentífrico que los adultos para cepillarse los dientes. Las pastas de dientes para niños se pueden adquirir en las farmacias, pero lo ideal es que utilicen la que les recomiende el odontopediatra. En especial, cuando hablamos de las dosis de flúor que llevan estos dentífricos. Respecto a este último punto:

Niños de hasta tres años: desde la erupción del primer diente hasta los 36 meses de edad, pastas fluoradas de 1000 ppm. La cantidad a aplicar sería la de un tamaño de medio grano de arroz sobre el cepillo de dientes.

Niños de entre 3 y 6 años: la misma pasta de dientes, pero la cantidad a usar en el cepillado debe ser del mismo tamaño que un grano de arroz.

Niños de 6 o más años: se debe emplear pastas de dientes con flúor a 1450 ppm. Cantidad a echar sobre el cepillo: un guisante.

Hacer uso de productos de higiene bucodental para niños

Algunos productos de higiene dental para adultos suelen dañar el esmalte de los dientes de leche o provocar afectaciones como la fluorosis. Esto se debe por el exceso de exposición al flúor, ya que el esmalte de los dientes de leche no tiene la misma resistencia y grosor que el de la dentición definitiva. Por ello, lo ideal es pedir consejo al odontopediatra sobre qué colutorios son los adecuados para los niños.

Mantener hidratada la boca de vuestros hijos

Cuando se trata de cuidar la salud bucodental de los pequeños, el agua también es muy valiosa. Mantener hidratada la boca de los niños significa que reproducir más saliva. La saliva se encarga de eliminar los restos de comida que puedan haber quedado tras un cepillado deficiente de los dientes. También evita la aparición de la caries dental, la cual es la principal patología que afecta a la salud oral infantil. Por lo tanto, es importante que vuestros hijos estén siempre bien hidratados.

Cepillarse los dientes antes de irse a la cama

Durante la noche, es cuando las bacterias y los ácidos de unos dientes y boca que no se han lavado se encuentran más activos. Por lo tanto, es el periodo en el que dañan más la salud bucodental de los bebés y niños. Es importante que los peques de la casa se cepillen correctamente los dientes antes de irse a dormir. De lo contrario, el esmalte de sus dientes se verá dañado y aumentará el riesgo de que padezcan caries dental.

Evitar los alimentos con alto contenido en azúcar

La última recomendación se refiere a que vigiléis la alimentación que los niños. Las dietas repletas de alimentos azucarados (golosinas, helados, dulces o refrescos con azúcar) favorecen la aparición de la caries. Por ello, es importante que vuestros hijos sigan una dieta saludable en la cual este tipo se produzcan solo tengan cabida de forma esporádica

Salud bucodental en niños: ¿costumbres a evitar?

Las pautas que os acabamos de mostrar no servirán de mucho, si no evitáis que los niños tengan hábitos perjudiciales para su salud bucodental. Algunas de estas costumbres dañinas son:

-Chuparse el dedo o usar el chupete durante mucho tiempo.

-Tomar únicamente alimentos blandos (pueden provocar malformaciones).

-Limpiar el chupete en la boca de la mamá (se corre el riesgo de pasar las bacterias e infecciones del adulto al niño).

Para cualquier consulta sobre salud bucodental de los niños, os esperamos en nuestra Clínica Dental Praxis en Toledo. También podéis contratar con nosotros a través de nuestro email ([email protected]) o teléfono (925 49 30 12/ 689 558 899). Contamos con un equipo de expertos en cuidar la salud oral de los niños. ¡Visitad nuestra clínica en Toledo!