Odontopediatría: ¿Cómo motivar a los niños para ir al dentista?

La odontofobia es un fenómeno muy recurrente -sobre todo, si se trata de la primera cita- entre los más pequeños de la casa. Para padres y madres, el simple hecho de decirles a sus hijos que van a llevarlos a ver al dentista es una tarea tiránica. Esto suele complicar bastante la labor de los progenitores, cuyo objetivo es cuidar la salud bucodental de los niños. Recordemos que es fundamental que los peques de la casa acudan a una clínica dental de forma periódica para revisar el estado de sus dientes y bocas. Desde que hace acto de presencia el primer diente de leche, es necesario llevar un seguimiento y control de la boca de los niños. ¿Por qué? Por la simple razón de que esta es la mejor manera de evitar problemas bucodentales como la caries o las malformaciones. Así pues, los padres deben esforzarse en convencer a sus hijos de que un dentista de odontopediatría no es su enemigo, sino todo lo contrario. Hay que inculcar a los niños desde edades tempranas que este especialista es su aliado. Una persona que va a lograr que estén más sanos.

En referencia a nosotros – los odontopediatras- decir que nuestras clínicas están diseñadas pensando en los peques de la casa. La clínica de un dentista infantil es un entorno mucho más amigable para los niños de lo que lo puede ser la consulta de un odontólogo para pacientes adultos. Además, disponemos de un gran equipo de expertos con amplia formación en el trato con los niños. Sin embargo, esto no evita que muchos de nuestros pacientes acudan con miedo a nuestra consulta. Entonces, ¿qué pueden hacer los padres para motivar a sus hijos a visitar a un odontopediatra? Existen varios métodos que permiten evitar que los pequeños sufran odontofobia y acepten la idea de acudir al dentista como algo positivo para sus vidas. A continuación, os presentamos los más eficaces.

Odontopediatría: Consejos para preparar a los niños en su primera visita al dentista

 

Visitar la clínica antes de la primera consulta

Se recomienda visitar con el niño la clínica de odontopediatría antes siquiera de la primera consulta. En este caso, lo que se busca es que el pequeño se familiarice con el entorno. Que conozca al dentista y a todo su equipo de trabajo. Durante la visita preliminar, el niño tendrá también la posibilidad de averiguar cómo es la sala de espera, las salas de tratamiento y los espacios de higiene bucodental. Al conocer de primera mano cómo es la clínica y el ambiente que reina en ella, evitaremos en gran medida los temores del pequeño.

Evitar las amenazas

Uno de los errores más comunes que comenten los padres es obligar a sus hijos a visitar la consulta de un odontopediatra. Cuando imponemos a los niños la visita a un dentista bajo amenaza de castigo, les estamos dando a entender que la odontopediatría es algo malo. Esto lo único que provocará es que, con el paso del tiempo, las visitas al dentista se hagan cada vez más complicadas. Lo recomendable en estos casos es ser claros y directos sobre el tema del dentista. Por ejemplo, un método eficaz sería explicarle sin pelos ni señales lo siguiente: el dentista no es una persona mala. Es un amigo que quiere que tengas siempre la boquita y los dientes limpios y sanos.

Animarlos desde pequeños

Motivar a los niños a visitar la clínica desde que son pequeños es muy importante a la hora de generar confianza en ellos. Cuanto antes hagamos esto, mejor. De hecho, los niños que son animados por sus progenitores a someterse a un chequeo dental desde jóvenes se adaptan mucho mejor al consultorio del odontólogo. Los padres tienen que explicarles la importancia de la salud bucodental, la higiene dental y las visitas a las clínicas de odontopediatría. También es importante manifestarles lo qué sucedería si no se cepillan los dientes a diario o acuden con regularidad a chequeos dentales. Hablarles sobre las consecuencias de las caries, la gingivitis o la periodontitis. Expresarles el valor que tienen las visitas regulares al dentista, puesto que este es el mejor método para prevenir problemas bucodentales. Una forma de abordar estas cuestiones es destacando las diferentes funciones que realiza el dentista. Por ejemplo, podemos mencionarles que una de las tareas más comunes que llevan a cabo son las limpiezas dentales. Decidles a los pequeños lo que sucede durante las limpiezas: empleo de instrumentos especiales para la eliminación del sarro y la placa que se acumulan en los dientes. Y no olvidéis comentarles para qué sirve este tratamiento: prevención de gingivitis y periodontitis y mantener su sonrisa sana y bonita.

Nada de sobornos

¿Habéis pensado en darle un premio a vuestros hijos si aceptan ir al dentista? Muchos padres y madres recurren a métodos como este para motivar a sus hijos a la hora de acudir a un dentista infantil u odontopediatra. Les prometen golosinas, ropa, juguetes, etc., si aceptan visitar una clínica dental. Sin embargo, esta no es la mejor opción de todas. Hacer que el pequeño se acostumbre a un regalo especial cada vez que sale del dentista no es algo positivo, según los expertos. Lo ideal es simplemente felicitarles por la valentía que mostraron asistiendo a un lugar extraño. Tan solo en el caso de tratarse de tratamientos importantes es cuando se les puede recompensar con un pequeño juguete o ir a ver una película al cine.

Odontopediatría: ¿Por qué es importante que los niños vayan al dentista?

 

Favorecen una boca y dientes sanos

La mayoría de los problemas dentales en niños tienen su origen en una deficiente higiene bucodental. Esto se debe a dos motivos: los padres no saben cómo enseñarles a cepillarse los dientes, o bien los niños no siguen las indicaciones de sus progenitores. Afortunadamente, el odontopediatra, durante las visitas a la clínica, preguntará tanto a padres como a hijos cómo es la rutina de limpieza. Por último, comunicará a ambos el método más eficaz para mantener los dientes y boca limpios.

Se detectan los problemas a tiempo

Los chequeos dentales rutinarios son muy importantes a la hora de evitar o detectar cualquier clase de anomalía en la boca de los más pequeños. Cuanto antes se trate una caries o una infección de encías, mejor. El problema será menor y, por tanto, sus consecuencias y posibles soluciones también. El especialista en odontopediatría sabe cómo realizar diagnósticos precoces que evitan que las afecciones se sigan desarrollando hasta convertirse en un problema con difícil solución.

Seguimiento de los dientes de leche

Los padres suelen cometer el error de pensar que la dentición primaria no es importante porque al final se caerá y la sustituirá la permanente. Sin embargo, no es así. Los dientes de leche son importantes: ayudan a que el niño mastique correctamente los alimentos, aprenda a hablar y pronunciar correctamente. Además, estas piezas dentales son las que se encargan de preservar el espacio para los dientes definitivos. Cuando un diente de leche está dañado, suele perjudicar en la erupción y el desarrollo de uno definitivo.

Agenesia dental en niños: tipos y tratamientos

Durante la etapa de erupción de los dientes de un bebé, el pequeño suele sentir dolores que manifiesta en forma de llantos y fiebre. Este periodo es bastante complicado para los bebés y los padres, y suele prolongarse entre 24 y 30 meses hasta que salen todos los dientes de leche. Sin embargo, esta fase puede concluir con la falta de algún diente en la boca del pequeño. Asimismo, durante el recambio de los dientes de leche (aproximadamente entre los 6 y 12 años) por los definitivos también podemos observar que al niño le falten una o varias piezas de su dentadura. Cuando se produce alguna de estas dos anomalías, con casi total seguridad podemos afirmar que su hijo padece algún tipo de agenesia dental. La agenesia dental es una patología más habitual de lo que pensamos, pero hay dos estrategias para tratarla de manera eficaz.

¿En qué consiste la agenesia dental?

La agenesia dental es una dolencia bucodental que se caracteriza por la falta de una o varias piezas dentales, ya estemos hablando de la dentadura de leche o la definitiva. Contrario a lo que la mayoría estima, la agenesia dental es una patología con una prevalencia considerable entre los pequeños de la casa. Se estima que esta anomalía está presente entre el 1% y el 3% de los bebés y niños a nivel mundial. Además, es más habitual en los niños que padecen el Síndrome de Down o el labio leporino. La agenesia dental afecta a tanto a incisivos como premolares, molares y muelas del juicio. Sin embargo, la mayoría de los casos se dan en los incisivos superiores laterales y premolares. Además, la agenesia dental puede darse en dos circunstancias diferentes:

a) No brotan ni el diente de leche ni el definitivo.

b) El diente de leche si brota dando lugar a dos patologías posteriores. La primera situación que puede darse es que el diente de leche no se caiga nunca y conviva con el resto de piezas dentales. La otra posibilidad es que el diente de leche termine desprendiéndose, pero el definitivo no salga nunca.

Clases de agenesia dental

Para determinar el tipo de agenesia dental, se tiene en cuenta el número de piezas dentales que faltan en la boca. Así pues, hablamos de:

Hipodoncia: se trata de la agenesia dental más común (tanto en niños como adultos) y se caracteriza por la falta de entre una y seis piezas dentales. Por norma general, la hipodoncia no suele suponer un problema para la boca de los pacientes, ya que suele producirse por la simple falta de las muelas del juicio. De hecho, la falta de estas cuatro piezas dentales afecta al 25% de la población.

Oligodoncia: también denominada como agenesia múltiple. Esta patología (menos frecuente que la anterior) se refiere a la falta de más de 6 dientes en la boca. Además, quienes padecen Oligodoncia también suele presentar un desarrollo anómalo en los dientes que sí han brotado.

Anodoncia: es una anomalía muy poco frecuente, ya que se caracteriza por la total ausencia de dientes en la boca del paciente.

¿Qué causa la agenesia dental?

La agenesia dental está relacionada con factores hereditarios que provocan la falta de piezas dentales o que estas no se desarrollen de la manera adecuada. Las principales causas de esta patología son:

Obstrucción o apiñamiento dental: esta patología impiden que haya el suficiente espacio en la boca del niño para que puedan salir todos los dientes. Obviamente, esto significa que uno o varios dientes no se desarrollarán. Generalmente, el apiñamiento dental se da porque el hueso de la encía y/o maxilar no son lo suficientemente grandes como para acoger a todos los dientes. También puede estar causado porque el tamaño de las piezas dentales es mayor de lo normal.

Anomalías en el epitelio: el epitelio bucal es la capa de la piel que recubre la cavidad de la boca. Cuando esta se ve alterada de forma congénita, suele provocar alteraciones en el desarrollo de la dentadura definitiva.

Factores evolutivos: a lo largo de milenios la fisonomía humana ha cambiado muchísimo gracias a la evolución. Por ejemplo, el cráneo de los humanos actuales es mucho más pequeño que el de nuestros antepasados. Esto ha repercutido en el número de piezas dentales que tenemos en la actualidad (menos que hace milenios). Un ejemplo de agenesia dental provocada por la evolución humana la tenemos en la ausencia de las muelas del juicio.

¿Cómo tratar la agenesia dental?

Hay dos métodos para tratar la agenesia dental. Para determinar cuál de las dos estrategias es la más eficaz, se tendrá en cuenta el número de dientes que falten, su ubicación, la edad y la etapa de dentición del paciente.

Ortodoncia: la primera estrategia para dar solución a la agenesia dental consiste en un tratamiento ortodóncico. Con este procedimiento se busca recolocar los dientes que salieron de tal forma que sustituyan a los que faltan. Para comprenderlo mejor, veamos lo que se haría en el caso de la ausencia de los incisivos laterales. El especialista en ortodoncia colocará unos aparatos (brackets) en los caninos para reconducirlos hasta la posición en la que deberían estar los incisivos. Es decir, se empleará brackets para reducir los espacios. Finalmente, el odontopediatra procederá a pulir los caninos (contorneado dental) para que adquieran la forma de los incisivos.

Implantes dentales: el otro método para corregir esta patología consiste en la implantología dental. En primer lugar, el especialista hará uso de la ortodoncia para agrandar el espacio (que quedo por la ausencia del diente) y poder colocar el implante dental. A continuación, procederá a la colocación de los implantes correspondientes a los dientes que falten. El tratamiento de la agenesia mediante implantes es más complejo, por lo que requiere de especialistas en ortodoncia, implantología y odontopediatría.

En Praxis Dental Toledo disponemos de un amplio y experimentado equipo de profesionales que tratará de forma eficaz cualquier tipo de agenesia dental que padezca su hijo. Contamos con especialistas en Odontopediatría, Ortodoncia e Implantología, con más de una década de experiencia en el sector. ¿Buscas una clínica para tratar la agenesia dental de tu hijo? ¡Visítanos!

Dientes impactados en niños: cómo tratarlos

Entre los 6 y 8 años de edad los peques de la casa comienzan a perder los dientes de leche y ven aparecer las que serán sus piezas dentales definitivas. A este proceso se le denomina recambio dentario. Para que este proceso sea posible es indispensable que el diente definitivo asimile (reabsorba) la raíz del diente de leche desde el área donde se ha formado dentro del hueso hasta lo que vemos en la boca. Sin embargo, a veces, puede suceder que uno o varios dientes definitivos no erupciones como deberían.

¿En qué consisten los dientes impactados?

Los especialistas en Odontopediatría designamos a las piezas dentales que no excepcionan completamente – es decir, dientes que quedan atrapados en el hueso maxilar y la encía- como dientes impactados. Este fenómeno, más común de lo que imaginamos, puede suceder tanto de forma parcial como total. Es decir, hay casos de dientes impactados en los que la pieza ha salido de forma incompleta y otros en los que, simplemente, no ha brotado. Por ejemplo, los caninos y las muelas del juicio son las piezas dentales que más se ven afectadas por esta anomalía dental. Por norma general, la principal causa por la que un diente queda impactado tiene que ver con la falta de espacio o su inclinación durante la erupción. Como hemos comentado, el impacto de las piezas dentales puede presentarse de forma parcial o total:

Dientes impactados parcialmente: el diente no ha llegado a erupcionar por completo, ya que en su camino se ha encontrado con diversos obstáculos como hueso, encía u otros dientes. La salida parcial de este tipo de dientes impactados puede dañar el tejido adyacente. De hecho, es muy común que los pacientes con este tipo de anomalías tiendan a acumular comida en el área afectada, padezcan halitosis e infecciones (aftas, llagas…).

Dientes impactados totalmente: se trata de piezas dentales definitivas que no erupcionar. La causa más común de este fenómeno se debe a que el diente queda enterrado en el hueso.

¿Qué causa los dientes impactados?

Los dientes impactados en su totalidad -como es el caso de las muelas del juicio- no suelen generar ningún tipo de molestia, salvo meramente estéticas. Sin embargo, ocurre todo lo contrarío al tratarse de piezas dentales parcialmente impactadas, pues lo habitual es que generen inflamación e infecciones debido a la alta sensibilidad del tejido en esa zona. Al comienzo del presente artículo, os explicamos que el recambio dentario comienza a edades muy tempranas (6-8 años). Pues bien, cuando esta erupción no es la correcta o se ve interrumpida, perjudica el funcionamiento de la boca de los niños y el diseño de su sonrisa. El origen de los dientes impactados se debe a los siguientes motivos:

Apiñamiento dental: se trata de una anomalía caracterizada por la presencia de piezas dentales montadas unos sobre otras o apiñadas en la boca del paciente. Cuando sucede esto, es muy común la existencia de dientes impactados.

Mandíbula retraída: es una afección en la cual el paciente presenta un tamaño más pequeño de lo normal de su mandíbula (los dientes inferiores aparecen más retrasados que los superiores). El defecto en el crecimiento de la mandíbula también está detrás de la aparición de un diente impactado. La pieza dental carece del espacio suficiente para erupcionar.

Dientes inclinados o torcidos: las piezas dentales definitivas que brotan en ángulo inclinado o torcido suelen provocar también que un diente acabe impactado.

Dientes impactados: síntomas más comunes

Como mencionamos antes, algunos pacientes que presentan dientes impactados no presentan ningún tipo de dolor u otros malestares, aunque se ven a simple vista, especialmente cuando ocurre en los dientes caninos. No obstante, las molestias más frecuentes ocasionados por los dientes impactados incluyen:

  • El niño presenta mal aliento (halitosis) recurrente.

  • Dificultad para abril la boca o masticar.

  • Dolor agudo (hipersensibilidad) en las encías y/o mandíbula.

  • Inflamación y enrojecimiento del área donde se encuentra el diente impactado.

  • Dolores frecuentes de mandíbula y cabeza.

  • Mordida defectuosa de las piezas dentales.

Tratamiento de los dientes impactados

La Odontología -y, dentro de ella, la Odontopediatría- ha desarrollado 4 clases de tratamientos para corregir los dientes impactados:

Observación y control de la evolución de dientes impactados: cuando el diente impactado no presente riesgo alguno para el desarrollado de patologías, es mejor esperar a ver cómo se desarrolla. Este tratamiento solo se emplea en casos muy concretos donde el odontopediatra realizara un seguimiento -cada 4 o 6 meses- para evaluar cualquier cambio y determinar si es necesario o no una intervención.

Extracción del diente de leche: se trata de un proceso que se lleva a cabo -como último recurso- cuando la pieza dental primaria impide la erupción del diente definitivo. El espacio resultan de la extracción permitirá que diente permanente nazca de la manera correcta. La extracción de los dientes de leche es un método muy sencillo y común en las clínicas de Odontopediatría. Para la extracción utilizamos anestesia local.

Ortodoncia: los pacientes con dientes impactados de manera severa requieren la extracción y posterior recolocación de la pieza dental en cuestión. Para estos casos, se emplean de forma combinada tratamientos de cirugía (extracción) y ortodoncia (recolocación). El ortodoncista evalúa primero la situación y, según cada caso, recomendará el uso de dispositivos de ortodoncia removibles, fijos o invisibles.

Como podemos ver, las soluciones para los dientes impactados dependen de cada paciente. Puede tratarse de tratamientos simples como la observación y el seguimiento del diente impactado o, por el contrario, de métodos más invasivos como la extracción del mismo o la colocación de aparatos de ortodoncia. Cada paciente presenta este fenómeno de manera única. Por lo tanto, debemos acudir a un dentista infantil para que pueda evaluar la situación. Solo los especialistas en odontología infantil pueden determinar con exactitud cuál es el mejor tratamiento para el niño. En Dentista Infantil Toledo contamos con un amplio y eficiente equipo de expertos en Odontopediatría que podrá evaluar el caso de vuestros hijos y ofrecerles la mejor solución.

Diferencias entre odontopediatría y odontología

Al igual que en cualquier otro ámbito de sus vidas, los padres también desean lo mejor para sus hijos respecto a la salud budocental. Sin embargo, muchas familias siguen sin secundar las recomendaciones que los especialistas en odontología les proponemos para garantizar que la boca de sus hijos esté sana. En este sentido, hay dos errores muy frecuentes que los padres repiten constantemente. El primero tiene que ver con la primera visita del niño al dentista. Por más que insistimos en que esta visita ha de ser cuando brote el primer diente de leche en su boca, la mayoría de los niños que acuden por primera vez a una consulta lo hacen cuando tienen algún problema relacionado con su dentición, como la caries. El segundo error más habitual que comenten los padres es llevar a sus hijos a un odontólogo general en lugar de un dentista pediátrico u odontopediatra. El odontopediatra, como su nombre indica, es el verdadero especialista en la salud bucal de los niños y adolescentes. De hecho, cuenta con una formación más especializada que le obliga a contar con unas habilidades únicas para tratar a este tipo de pacientes. Como muchos padres aún no entienden la importancia de esto, en este blog os informaremos sobre las diferencias entre la odontología y la odontopediatría.

¿En qué se diferencia la odontopediatría y la odontología general?

No importa la profesión de la que estemos hablando. La experiencia que aporta el paso del tiempo y los avances tecnológicos habrá provocado que en su seno hayan surgido diferentes ramas o especialidades. Un fenómeno que también se ha dado en la Odontología, como así lo demuestran las ramas que han ido apareciendo vinculadas a la misma con el paso del tiempo: cirugía oral, odontología estética, periodoncia u odontopediatría. Respecto a esta última, los dentistas fueron conscientes de que no es lo mismo tratar a un paciente adulto que a un niño o un adolescente. Para ser odontopediatra, se requiere tener más sensibilidad con los pacientes. Además, también necesitan tener un conocimiento más extenso sobre la primera dentición (en especial, durante el primer año de vida del bebe). Por el contrario, los odontólogos generales no necesitan de una habilidad específica para tratar a los pacientes, ya que todos son adultos. Tampoco precisan de grandes conocimientos sobre los dientes de leche (aunque a veces los tienen).

Los odontopediatras son fundamentales para garantizar la salud bucodental presente y futura de la población infantil. Son profesionales que saben detectar mejor que ningún otro las anomalías tempranas que aparecen en la boca de los niños, de forma que se puedan tratar a tiempo sin provocar efectos adversos en su edad adulta. También saben orientar a los padres respecto a los mejores hábitos de higiene y cuidado bucodental para preservar la dentadura de sus hijos. Asimismo, un dentista pediátrico tienen un amplio conocimiento sobre el proceso de dentición en niños: erupción de los dientes de leche y permanentes, caries en dientes de leche, anomalías en la mandíbula, maloclusiones dentales en niños, crecimiento de huesos y músculos de la cara…

Sin embargo, la formación de los dentistas pediátrico no se detiene aquí. Los odontopediatras también han recibido ciertos conocimientos sobre el comportamiento de los niños (psicología infantil). De esta manera, disponen de las mejores técnicas para tratar a los menores sin que estos tengan miedo o se sientan nerviosos e incómodos al acudir a una clínica dental. Es fundamental que los pacientes menores estén relajados y tranquilos para que el especialista pueda tratarlos de la manera más eficiente y rápida. Por ello, es tan importante que los padres lleven a sus hijos a un odontopediatra en lugar de un odontólogo. Estarán evitando que el niño sufra traumas infantiles relacionados con la consulta dental. En definitiva: un odontopediatra es un profesional que primero debe ser odontólogo general para, después, especializarse en las necesidades dentales de los niños.

Tratamientos más comunes en odontopediatría

Como comentábamos anteriormente, la prevención y detección precoz de problemas dentales es esencial para evitar futuros problemas dentales. En este sentido, las áreas que el odontopediatra abarca habitualmente son:

Selladores de surcos y fisuras: es un tratamiento muy común para la prevención de la caries en los niños. Consiste en la colocación de un material en las fisuras o surcos que puedan presentar algunas piezas dentales, como las primeras muelas de ambas arcadas. De esta manera, se impide que se acumule la placa bacteria evitando el desarrollo de caries.

Pulpectomía: se trata de un método muy similar a la endodoncia, pero aplicado a la primera dentición. La pulpectomía se realiza cuando hay una infección o una caries avanzada en un diente de leche. El tratamiento consiste en la eliminación total de la pulpa dental o la extirpación total del nervio dental. Dependiendo de su estado, el odontopediatra recomendará la extracción de la pieza o su restauración.

Empastes dentales: la obturación o empaste dental es un tratamiento más común de lo que imaginamos en niños. Los empastes se emplean para eliminar las caries en su fase inicial, y consisten en la retirada de las mismas, el limpiado del área afectada y su posterior relleno con un material especial.

Aplicación de flúor: se trata de un proceso que busca prevenir el desarrollo de la caries. Aplicar flúor ayuda a tener unos dientes más fuertes y sanos, endureciendo el esmalte dental.

Ortodoncia infantil: es el tratamiento más común en las clínicas especializadas en odontopediatría. Dado que en esta etapa de la vida los dientes y boca del ser humano experimentan la mayoría de sus cambios, los tratamientos de esta rama son fundamentales para guiar el crecimiento de los dientes y corregir el desarrollo de los huesos. Existen diferentes tipos de ortodoncia infantil: preventiva, interceptiva, correctiva… Entre las anomalías más comunes que ayudan a corregir estos tipos de ortodoncia infantil podemos destacar: apiñamiento dental, maloclusiones dentales, paladar ojival…

Limpieza bucal infantil: además de conseguir llegar a cualquier rincón de la boca y reducir las probabilidades de desarrollar caries dental, la limpieza profesional es muy útil para que los más pequeños de la casa aprendan consejos para mejorar su higiene bucodental. Asimismo, es una opción ideal para que los niños se familiaricen con la visita al dentista.

Tras conocer las diferencias entre la Odontopediatría y la Odontología General, así como los tratamientos más comunes entre los dentistas pediátricos, os invitamos a conocer nuestra clínica Praxis Dental en Toledo. Contamos con un equipo de expertos en odontopediatría con más de 15 años de experiencia en el tratamiento de los más pequeños de la casa. Además, disponemos de las herramientas más sofisticadas para prevenir y tratar cualquier tipo de anomalía en los dientes y boca de los niños. Ofrecemos soluciones de todo tipo: prevención de caries, corrección de maloclusiones, pulpectomía, pulpotomía… Conseguiremos que vuestros hijos se sientan cómodos en nuestra clínica y, lo que es más importante, que regresen a casa con una sonrisa sana y brillante.

Revelador de placa: empleo en niños

En la Clínica Praxis Dental Toledo disponemos de un amplio gabinete de expertos en la salud bucodental de los niños. Nuestro equipo de profesionales en Odontopediatría cuenta con las herramientas más eficientes a la hora tratar a los más pequeños de la casa. Llevamos más de una década recurriendo a los mejores tratamientos para asegurar una salud bucodental impecable en cada uno de nuestros pacientes. Además, ofrecemos el mejor asesoramiento informativo acerca de la prevención de enfermedades bucodentales en los niños. En este sentido, hoy queremos hablaros del revelador de placa, un producto magnífico que permite enseñar a los pequeños la mejor técnica a la hora de cepillarse los dientes. ¿No has odio nunca hablar de los reveladores de placa? Entonces, quédate a leer este artículo para averiguar la importancia de este producto como herramienta contra la prevención de enfermedades bucodentales.

Revelador de placa: conocimientos sobre la placa bacteriana

Desde el mismo momento del parto, en la cavidad oral de los humanos comienzan a aflorar gran cantidad de microorganismos – o bacterias- que perduran a lo largo de toda la vida. Por otro lado, las proteínas que contiene la saliva dan lugar a que sobre la superficie de los dientes se forme una lámina invisible – denominada, película adquirida- a la cual se adhieren diferentes especies de bacterias. La presencia de microorganismos unidos a esta capa invisible es lo que da lugar a la llamada placa bacteriana. Lo que mantiene unidas las bacterias con esta fina lámina son los componentes de las proteínas y los hidratos de carbono. Concretamente, los ácidos o azúcares procedentes de los restos de alimentos que quedan en la boca tras cada comida. Además, estos azúcares también sirven de alimento a las bacterias. Por lo tanto, nos encontramos con que estos ácidos dan pie a la existencia de una gran capa de bacterias unidas a la superficie del diente: la placa bacteriana.

La placa bacteriana es la causante de algunas de las enfermedades bucodentales más comunes que conocemos, y que veremos en el siguiente apartado. Para eliminarla es necesario que los niños – y adultos- lleven a cabo un buen hábito de higiene bucodental. La limpieza bucodental debe incluir: cepillado de los dientes tras cada comida, empleo de un cepillo adecuado, enjuagues bucales, hilo dental… No obstante, a veces tomando en consideración todas estas precauciones no es suficiente para eliminar la placa bacteria. El motivo es que solemos cepillarnos sin prestar demasiada atención a la higiene interdental y la limpieza de las encías. Áreas donde se acumulan las bacterias más complicadas de eliminar. Por suerte, existen los reveladores de placa. El revelador de placa es un producto que tiñe los dientes permitiendo analizar si se ha eliminado toda la placa bacteriana. De este modo, nos ayuda a su eliminación y a prevenir enfermedades como la caries, la gingivitis o la periodontitis.

Revelador de placa: las consecuencias de tener sarro en los dientes

Cuando la placa no se elimina de manera regular, esta se endurece dando lugar a lo que conocemos como el sarro dental. Dicho de otra manera, el sarro es la placa bacteriana acumulada durante un largo periodo de tiempo y endurecida por el paso del mismo. El sarro o la placa bacteriana tienen repercusiones estéticas considerables, pero, sobre todo, a nivel de salud oral. Las consecuencias de la acumulación de sarro más significativas son:

-Halitosis: el mal aliento se produce por la acumulación de bacterias en la boca durante mucho tiempo.

-Caries dental: los microorganismos adheridos a la superficie de los dientes deterioran su esmalte. Los efectos de las caries incluyen: dolor, abscesos, inflamación dental, dientes deteriorados y complicaciones al masticar.

-Gingivitis o periodontitis: enfermedades que tiene su origen en la acumulación una gruesa capa de bacterias en el tejido de las encías. La gingivitis consiste en la inflamación y sangrado de las encías, mientras que la periodontitis conlleva la destrucción del hueso maxilar y la perdida de los dientes.

-Enfermedades sistémicas: como las cardiovasculares, y problemas digestivos.

El revelador de placa bacteriana

El revelador de placa es un producto que nos facilita sobremanera la higiene bucodental en los pacientes pediátricos. No obstante, los adultos también pueden emplear esta herramienta para optimizar la limpieza de sus dientes y encías. Existen diferentes reveladores de placa según su formato: colutorios, gotas, geles o pastillas masticables. El revelador de placa, mediante la acción de la fruoresceína sódica, produce una reacción química que tiñe toda la placa bacteriana. Una vez aplicado, veremos las áreas donde todavía quedan restos de placa bacteriana. Justo ahí es donde deberemos incidir más a fondo con el cepillado de dientes. Por otra parte, es importante recalcar que este producto es totalmente seguro para la salud. Esto se debe a que los colorantes que contiene proceden de los alimentos. Finalmente, los reveladores de placa se pueden emplear:

Antes de cepillarse los dientes: se recomienda este forma de uso en niños, ya que les sirve de guía para saber donde han de cepillarse los dientes con más empeño.

Después del cepillado: el revelador mostrará los restos de placa bacteriana que hayan podido quedar tras el cepillado. Es decir, indica el grado de eficacia en el cepillado del niño y muestra aquellas zonas que aún ha de cepillarse.

Lesiones dentales, ¿qué hacer?

Primeros auxilios para lesiones dentales 

La mayoría de las lesiones dentales en niños menores de 12 años se producen por caídas, mientras que en los adolescentes suelen estar relacionas con traumatismos derivados de la práctica de algún deporte. Como padres, es fundamental saber como actuar ante este tipo de contratiempos para proteger la salud bucodental de nuestros hijos. En el blog de hoy, vamos a proporcionaros una guía esencial de primeros auxilios para las lesiones dentales en los más pequeños de la casa. De esta manera, podréis tomar las medidas necesarias en caso de una situación de emergencia dental de este tipo.

¿Cuáles son las lesiones dentales más comunes en niños?

Antes de conocer las medidas que se han de tomar ante las lesiones dentales en niños, es importante saber cuáles son las más comunes:

Dientes fracturados o astillados: son las lesiones dentales más comunes en los niños. Estas se producen por una caída, un traumatismo o cuando el niño muerde objetos duros.

Dientes avulsionados: la avulsión dental se trata de cuando el diente se desplaza por completo de su alvéolo (el hueco donde se sitúa la pieza dental) debido a un fuerte traumatismo. Además, este tipo de lesiones dentales puede dañar también el hueso alveolar y los tejidos periodontales.

Dientes luxados o desplazados: cuando los niños se golpean fuertemente en la boca, a menudo alguna de sus piezas dentales se desplazan en cualquier dirección. A esto se le denomina dientes luxados. La luxación de los dientes provoca que estos no estén colocados en su posición natural e incluso la perdida de continuidad sobre los tejidos de alrededor.

Lesiones en los tejidos blandos: los niños también puede sufrir lesiones de diferente gravedad en los tejidos blandos de su boca. Por ejemplo, cortes y heridas en el labio, la lengua y la encía.

¿Qué hacer ante las lesiones dentales en niños? 

1. Estas son las medidas que se han de tomar si la lesión afecta a las encías o los dientes de leche:

-Cuando la zona afectada este sangrado, es imprescindible aplicar presión con una gasa o un paño húmedo y frío. Además, el niño ha de morder la gasa. De esta forma, la inflamación y el sangrado disminuirán.

-Ofrecer al niño un polo de hielo para que al chuparlo también logremos reducir la inflamación. Otra posibilidad es envolver un trozo de hielo en una toalla y que el niño lo apriete contra su mejilla.

-Importante también darle medicamentos que le alivien el dolor, como es el caso del paracetamol y el ibuprofeno.

-Tras estos primeros auxilios es fundamental llamar a un profesional en odontología. En el caso de los niños, se debe contactar con un odontopediatría. Estos profesionales son quienes están mejor capacitados para tratar las lesiones dentales en los niños.

-Hasta que acudamos con el niño a la clínica dental, la clave está en vigilar como evoluciona su lesión dental. Hay que vigilar la inflamación de las encías, así como si sigue sintiendo dolor o tiene fiebre o le cambia el color de los dientes.

2. Cuando se rompe una pieza dental permanente:

-Lo primero que debemos hacer es encontrar el diente o la parte de este que se ha roto y recogerla. Es importante coger el diente roto por la corona en lugar de por la raíz. Esto se debe a que en caso de poder ser colocado de nuevo evitaremos en gran medida la proliferación de bacterias en la boca del niño. A continuación, introduciremos la pieza dental desprendida o su parte rota en un recipiente con una solución salina, en leche o en la saliva del niño. Bajo ningún concepto se ha de guardar el diente en un vaso con agua del grifo.

-Cuando el diente roto sea el de un adolescente, es importante tratar de colocar de nuevo la pieza en su alvéolo sin tocar la raíz. Posteriormente, el niño ha de morder una gasa para mantener el diente en su sitio.

-Otra medida que han de tomar los padres ante este tipo de situaciones es aclarar la boca del niño con agua tibia. Además, el niño debe morder una gasa o un pañuelo para evitar el sangrado y aliviar el dolor.

– Finalmente, contactar con el odontologo lo antes posible para que el niño reciba el tratamiento adecuado. En el caso de no ser posible, se ha de acudir a un servicio de urgencias médicas. Las posibilidades de salvar un diente que se ha roto o desprendido disminuyen de manera significativa pasadas las 2 horas.

3. Cuando se produce el desplazamiento de los dientes:

-Jamás hay que intentar colocar el diente desplazado en su posición original. Esto lo único que puede provocar es que tanto la pieza dental como los tejidos blandos de la boca se vean más afectados.

-En primer lugar, lo primero que han de hacer los padres es limpiar con agua tibia cualquier resto de sangrado o de alimentos que pueda haber en la boca del niño.

-A continuación, darle al niño una gasa fría para que la muerda sobre la zona afectada reduciendo así el sangrado y la inflamación.

-Por último, contactar con un dentista que se encargara de evaluar el problema y determinará el tratamiento más adecuado.

4. Para lesiones en los tejidos blandos de la boca

-Limpiar con suavidad la herida con agua tibia para retirar la suciedad y parar el sangrado.

-Colocar una compresa fría sobre el área afectada, de modo que se reduzca la inflamación y el dolor.

– Cuando la herida es grave o el sangrado no disminuye, es fundamental buscar lo antes posible atención médica.

Las caídas o los traumatismos que provocan lesiones dentales en los niños son muy comunes. Sin embargo, esto no significa que no debamos darle la importancia que merecen. Es fundamental saber brindar primeros auxilios ante este tipo de situaciones a los más pequeños de la casa. Este tipo de medidas pueden marcar la diferencia en la salud bucodental de vuestros hijos. Los padres deben tener la capacidad de actuar rápidamente y con determinación antes las lesiones dentales de los peques. Deben evitar infecciones, el sangrado y buscar la ayuda de un profesional cuanto antes. Con la combinación de estos primeros auxilios y el tratamiento de un profesional, podréis asegurar una sonrisa sana y bonita para vuestros hijos a lo largo de su vida.

Alimentos que fortalecen los dientes

Como siempre os decimos, es fundamental cuidar los dientes y boca de vuestros hijos para que puedan disfrutar de una salud bucodental adecuada el resto de su vida. Sin embargo, no basta con que se cepillen los dientes o acudan de manera regular a hacerse un chequeo dental. También hay otros hábitos que contribuyen a mantener sus dientes y boca sanos. Comer y beber ciertos alimentos y bebidas también contribuyen a que su salud bucodental sea la correcta. En el artículo de hoy, vamos a daros una serie de recomendaciones acerca de lo qué debéis hacer a la hora de las comidas de vuestros hijos para mejorar la salud de sus dientes. ¿Qué deben comer? ¿Qué alimentos hay que evitar? ¿Cuándo usar o dejar de usar el biberón? ¿Qué alimentos ayudan a fortalecer los dientes? Este tipo de cuestiones y algunas más las trataremos a continuación:

Consejos para que los niños tengan una salud bucodental de hierro

La mayoría de los alimentos y bebidas diseñados para los bebés se caracteriza por contener un alto nivel de azúcar. Asimismo, nuestros dientes necesitan un tiempo para recuperarse tras cada comida. Por esta razón, es fundamental reservar aquellos alimentos y bebidas más azucarados para el desayuno y la hora de comer, evitando dárselos en la cena o justo antes de que se vayan a la cama. Las únicas bebidas que se consideran totalmente saludables para los dientes de los bebés y niños son la leche y el agua. Además, es importante que tomen alimentos ricos en proteínas, calcio, minerales y vitaminas A, C y D, de modo que puedan mantener sus dientes fuertes y sanos. Este tipo de productos contienen una serie de nutrientes que contribuyen a fortalecer el esmalte y protegen las encías. Antes de mostraros los alimentos y bebidas más saludables para los dientes y boca de los niños, vamos a facilitaros una serie de consejos dependiendo de la edad de vuestro hijo que son fundamentales a la hora de preservar su salud bucodental:

1. Recomendaciones en bebés (0-2 años)


-Bebidas: procurar darle solo leche y agua, evitando los jugos, zumos o bebidas azucaradas.

-Empleo del biberón: comenzar a usar el biberón cuando el bebé tenga 6 meses, dejando de emplearlo cuando cumpla los 12 meses.

-Alimentos con mucha azúcar: reservar los alimentos y bebidas con más azúcares para el desayuno y la comida. Nunca les deis este tipo de productos en la cena o al acostarse. En el caso de necesitar el biberón por la noche, que este contenga agua en lugar de leche u otra bebida. Si es imprescindible la leche por la noche, diluirla en agua hasta que el bebé termine bebiendo solo agua.

-Cuidado con los azúcares añadidos: es importante leer las etiquetas con los ingredientes de los alimentos. De esta manera, evitaréis darle al bebé alimentos con azúcares añadidos presentes en: miel, jarabes, melaza, glucosa en polvo, fructosa, sacarosa…

-Aperitivos saludables: aprended a darle al bebé a media mañana y en la merienda alimentos saludables bajos en azúcar. Por ejemplo, fruta fresca, queso o yogur natural.

-Bebidas azucaradas: evitar que el bebé tome bebidas azucaradas (refrescos, zumos, jugos…), ya que tiene mucha azúcar y no les aportan ningún beneficio a su dieta. Las bebidas de este tipo suelen provocar caries y resultan difíciles de sustituir por otras más saludables, cuando el bebé las prueba por primera vez.

-Higiene: por último, recordad que es fundamental la limpieza de sus dientes, encías y boca antes de irse a la cama.

2. Consejos para niños (de tres años en adelante)


-Planificación de su alimentación: es importante programar las comidas de los niños a partir de los 3 años de edad. Para que la dieta de los niños sea beneficiosa para su salud bucodental y general, es fundamental que incluya las proteínas, carbohidratos (en su mayoría, de absorción lenta), grasas (saludables), vitaminas y nutrientes necesarios. El reparto de las comidas debe ser: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. A media mañana y en la merienda debéis darle aperitivos saludables en lugar de productos procesados y altos en azúcar.

-Bebidas: principalmente, están han de consistir en leche y agua. Por el contrario, los refrescos azucarados y los zumos se han de evitar en la medida de lo posible.

-Darles un respiro: aunque es importante que vuestros hijos lleven una alimentación saludable durante la mayor parte del tiempo, puede ser beneficioso dejarles comer y beber lo que quiera de vez en cuando. Es mejor que se salten la dieta una vez al día en lugar de que se la salten todos los días. Asimismo, trata de reservar los alimentos y bebidas con más azúcar para el desayuno o la comida. De esta manera, el daño a sus dientes será mucho menor que durante la cena.

Higiene: tres veces al día, con un cepillo adecuado a los niños y con una pasta dentífrica especifica que contenga flúor.

Alimentos y bebidas que cuidan la salud bucodental

Queso: es queso es uno de los alimentos que contiene más calcio y fósforo, nutrientes muy beneficiosos para la salud bucodental. Asimismo, es un alimento que equilibra el pH de la boca y restaura el esmalte de los dientes. Los quesos más recomendados a la hora de fortalecer los dientes son: cheddar, camembert y roquefort.

Leche: al igual que el queso, aporta mucho calcio a nuestro organismo. La leche es un alimento fundamental a la hora de formar los dientes y los huesos de los niños. Por tanto, es importante que asegurarnos de que toman la cantidad necesaria todos los días.

Manzanas: la manzana no puede faltar nunca en la dieta de los niños. Por un lado, se trata de una fruta que ayuda a limpiar de manera natural los dientes y las encías. Asimismo, es un alimento que, por su alto contenido en fibra, estimula la segregación de saliva. La saliva es indispensable para la limpieza y la conservación de los dientes, ya que combate los ácidos que los debilitan. La manzana es un aperitivo ideal a la hora de la merienda.

Fresas: la fresa es una fruta que no os costará dar a vuestros hijos, por el hecho de que suele ser la preferida por los niños. Las fresas contienen xilitol, un elemento que combate de manera eficaz las bacterias, evitando el desarrollo de caries. No obstante, es importante señalar que cualquier tipo de fruta tiene azúcares, por lo que es fundamental que el niño se cepille los dientes después de su ingesta.

Cuidar la salud bucodental  de los niños durante sus primeros años de vida es muy importante. Además de una correcta higiene dental y las revisiones periódicas dentales, incorporar alimentos a su dieta que fortalezcan sus dientes puede ser de gran ayuda para que sus hijos disfruten de una boca sana el resto de su vida.

¿Cepillo eléctrico o manual para tus hijos?

Los padres tienen la responsabilidad de que sus hijos sigan una correcta rutina de higiene oral, ya que este es el mejor modo de prevenir las caries o las enfermedades de las encías. De igual modo, es importante que los niños acudan de manera regular a la clínica dental para realizarse un chequeo dental a fin de evitar cualquier patología relacionada con la cavidad bucal. Una de las dudas más frecuentes que los padres y madres nos preguntan en la clínica de Praxis Dental Toledo es qué clase de cepillo de dientes es el más adecuado para sus hijos: cepillo electrico o manual. En el artículo de hoy vamos a resolveros esta cuestión. Sin embargo, tener en cuenta que, independientemente del cepillo que se escoja, lo fundamental es que la limpieza oral de vuestros hijos sea la correcta.

¿Cuándo es mejor el cepillo eléctrico y el manual? 

Como ya hemos explicado en otras ocasiones, no es necesario que los niños utilicen el cepillo hasta que la mayoría de sus dientes de leche han erupcionado (alrededor de los 2 años de edad). Antes de esta etapa, basta con limpiar las encías del niño con una gasa para eliminar los restos de leche y otros alimentos. Conforme van saliendo los dientes de leche es el momento de introducir en su higiene oral un cepillo manual para niños y un poquito de pasta dental. En este periodo no es recomendable que los niños utilicen el cepillo eléctrico, puesto que los movimientos y la fuerza que este ejerce puede resultarles molesto. Además, no es conveniente que un niño de tan corta edad manipule un cepillo eléctrico.

A partir de los 4 o 5 años de edad, el niño ya puede emplear sin problema el cepillo eléctrico para el cepillado de sus dientes. Los cepillos eléctricos limpian con más eficacia los dientes y las encías que los cepillos manuales. Esto se debe a que son capaces de hacer movimientos giratorios de manera constante con lo que conseguimos retirar más cantidad de placa bacteriana que con los cepillos tradicionales. Sin embargo, tanto si se elige el cepillo manual como el eléctrico, es fundamental que los padres supervisen en todo momento la higiene oral de sus hijos. Es muy importante cerciorarse de que el niño se limpia correctamente los dientes.

Diferencias entre los cepillo eléctrico y manual 

Hay dos diferencias que distinguen a los cepillos eléctricos de los tradicionales. La primera, obvia para todos, es que al ser eléctricos son mucho más cómodos. Los niños no tienen que ejercitar movimientos complicados para que el cepillo retire los restos de comida de su boca. En segundo lugar, mientras los cepillos manuales se deben utilizar con movimientos verticales, los eléctricos funcionan realizando movimientos circulares a través de un cabezal que rota. Así pues, los cepillos eléctricos tienen varias ventajas sobre los manuales:

A) Mejor cepillado de los dientes con mucho menos esfuerzo.

B) Limpieza de áreas de dificultad acceso. Los cabezales de los cepillos eléctricos son capaces de rodear las piezas dentales por completo. Por lo tanto, las limpian en profundidad.

C) Elimina más restos de comida de las encías. El cepillo eléctrico, con sus giros rotatorios, es capaz de eliminar los retos de comida acumulados en los bordes de las encías, así como en los espacios que hay entre cada diente.

D) Menor riesgos de desgaste (abrasión por fricción) de los dientes al realizar la limpieza de los mismos. Los cepillos eléctricos tienen un mecanismo que controla la presión que ejercemos sobre los dientes durante el cepillado. El cepillado manual, por el contrario, puede llegar a limar el esmalte de los dientes.

Pese a todo, esto no significa que debamos desechar los cepillos manuales. Los cepillos tradicionales también tienen sus virtudes, empezando porque son mucho más ecónomicos. Además, los cepillos manuales son más recomedables después de una cirugía oral, cuando haya puntos de sutura y en algunos tratamientos especificos de ortodoncia. Por lo tanto, la elección de uno u otro cepillo es algo subjetivo. Como os hemos comentado, lo fundamental es que, sea cual sea el cepillo elegido, la higiene oral de los niños sea la correcta.

Consejos para el cuidado del cepillo eléctrico y manual 

El mantenimiento del cepillo de dientes también es importante. Para evitar que se acumulen en él las bacterias, la limpieza y la conservación cuando no se usa deben seguir las siguientes pautas:

Limpieza: después de cada cepillado hay que lavar meticulosamente el cepillo y dejar que se seque antes de colocarlo en el portacepillos. Cuando lo dejamos sin secar, facilitamos que la humedad desarrolle bacterias en las cerdas. Al lavar el cepillo debemos asegurarnos de que en él no quedan restos de comida ni de pasta dental.

Un cepillo por persona: nunca hay que compartir los cepillos de dientes. Esto supone un riesgo muy elevado de contraer infecciones. Los padres deben enseñar esto a sus hijos desde que comienzan a usar el cepillo de dientes. A la hora de almacenarlos es importante verificar que no entrar en contacto con otros cepillos.

No compartirlos: utilizar el cepillo de dientes de otra persona supone un riesgo de contraer cualquier tipo de infección. Hay que enseñar a los niños a no hacerlo.

Renovación del cepillo: se recomienda cambiar el cepillo manual o eléctrico cada tres meses. De la misma manera, también han de ser sustituidos cuando las cerdas estén dobladas y desgastadas. Un cepillo con las cerdas en mal estado pierde efectividad. Resulta muy complicado llegar a las zonas de difícil acceso para eliminar la placa bacteriana que allí se encuentre.

Limpieza del portacepillos: también es importante lavar regularmente el recipiente donde almacenamos los cepillos. En el fondo de los portacepillos también se acumulan muchas bacterias que acaban por adherirse a las cerdas del cepillo de dientes. Por lo tanto, para evitar el riesgo de infecciones hay que lavar cuidadosamente el recipiente donde almacenamos los cepillos.

Recordad que una limpieza oral correcta implica que vuestros hijos se cepillen los dientes después de cada comida (sobre todo, antes de irse a la cama). De igual modo, el cepillado debe durar al menos dos minutos para que se puedan eliminar todos los restos de comida. Asimismo, en niños de 5 o más edad se recomienda también el empleo del hilo dental. Por último, en caso de que el odontopediatra lo haya indicado, emplear enjuague bucal especifico para niños.

Recesión gingival: la pérdida de encía en niños

Es habitual que los padres acudan con sus hijos a nuestra clínica de Praxis Dental en Toledo, cuando notan que los dientes de los más pequeños de la casa se ven más largos o tienen menos tejido gingival a su alrededor. La perdida de encía en los niños, aunque menos frecuente que en los adultos, es un problema que afecta a más del 10% de la población joven española. Por norma general, la recesión gingival en los niños suele afectar a las piezas del sector anterior de la arcada inferior (muelas) y, lo habitual, es que se deba a una anomalía en la erupción de los dientes por malposiciones. Sin embargo, en otras ocasiones esta irregularidad está vinculada a cuestiones distintas y no siempre representan un problema para los más pequeños. En este artículo vamos a explicaros en qué consiste, las causas y los posibles tratamientos asociados a la perdida de encía en niños.

¿En qué consiste la pérdida de encía en los niños?

La recesión gingival es el término empleado por la odontología para referirse a la perdida de la encía que recubre las piezas dentales. La recesión gingival es una enfermedad que afecta tanto a niños como adultos, y se caracteriza por la disminución progresiva del tejido que rodea a los dientes. Cuando esta enfermedad no se trata, lo habitual es que los dientes queden cada vez más expuestos. A medida que el tejido o la encía que rodea a las piezas dentales se retrae, la raíz de los dientes queda cada vez más expuesta. Debemos tener en cuenta que la función principal de la encía es la de proteger, recubrir y sostener los dientes. Sin embargo, cuando esta se retrae por la recesión gingival no puede cumplir su cometido.

Lo habitual es no notar cambios en las primeras etapas de la recesión gingival. De hecho, esta es una de las razones por las que los padres no suelen tomar ningún tipo de precaución con la boca de sus hijos. No obstante, a medida que la perdida de encía en los niños se hace más evidente, es inevitable que esta les provoque muchas molestias u otras enfermedades dentales más graves. Las principales manifestaciones derivadas de la recesión gingival en los niños son:

– Sensibilidad dental: cuando las raíces de los dientes quedan expuestas, es inevitable que la sensibilidad dentaria haga acto de presencia. Muchos niños que acuden a nuestra consulta por la perdida de encía tienen molestias al tomar alimentos muy fríos o calientes, dulces o salados.

– Gingivitis: al retrotraerse la encía la acumulación de placa bacteria aumenta. Cuando sucede esto, lo habitual es que los niños desarrollen gingivitis. La gingivitis es una enfermedad que se caracteriza por la inflamación, el enrojecimiento y el sangrado de las encías.

– Halitosis oral: debido a la mayor acumulación de bacterias entre los dientes por la recesión gingival, los niños suelen presentar mal aliento.

– Movilidad dentaria: causada por la perdida del tejido que rodea a los dientes.

– Dientes largos: la recesión de la encía también afecta a la apariencia de los dientes de los niños. La recesión gingival hará que sus piezas dentales parezcan demasiado largas, ya que deja expuesta las raíces.

¿Qué causa la pérdida de encía en los niños?

Contrario a lo que se suele pensar, la recesión gingival no tiene el mismo origen en los niños que en las personas adultas. En los adultos, la causa más común está vinculada a la periodontitis, una enfermedad periodontal provocada por la infección de las encías que puede destruir el hueso que sostiene los dientes. Sin embargo, esta patología no es habitual en los niños. Por norma general, la perdida de encía en los niños tiene que ver con los siguientes motivos:

-Malposiciones: una pieza dental que no está ubicada donde debería estarlo suele sobresalir a través de las encías y, por tanto, favorecer su retracción. Cuando en la boca de los niños no hay el espacio suficiente, lo habitual es que los dientes definitivos erupcionen de manera desordenada (malposición dentaria). En este intento por buscar su lugar en la arcada, los dientes suelen afectar a la encía.

– Bruxismo: el bruxismo es una patología que se caracteriza porque los más pequeños de la casa aprietan y rechinan las piezas dentales de manera inconsciente. La acumulación de presión continuada afecta tanto a los dientes como al tejido que los rodea. Las encías suelen retraerse como mecanismo de defensa ante el bruxismo.

– Factores genéticos: como sucede con otras enfermedades dentales, la herencia puede ser otro de los desencadenantes para que el niño pierda la encía. Se ha comprobado que los niños con padres que padecen recesión gingival suelen también tener este problema. Asimismo, los factores genéticos también los hacen de volverse más propensos a desarrollar gingivitis y periodontitis.

– Cepillado agresivo de losa dientes: lavarse los dientes con demasiada presión, fuerza y brusquedad lleva a que las encías se irriten y se retraigan para alejarse del trauma. Usar un cepillo dental con cerdas demasiado duras también puede provocar este efecto.

¿Cómo tratar la recesión gingival en los niños?

La prevención es muy importante a la hora de evitar que los niños desarrollen recesión gingival. En este sentido, los padres deben estar atentos a cualquier señal que les indique que sus hijos están perdiendo las encías. Al menor atisbo de esta patología deberán acudir a la consulta de un odontopediatra para que este revise la boca de sus hijos. Cuando el odontopediatra diagnostique esta enfermedad en el niño, debe tener en cuenta varios factores antes de proceder a su tratamiento. Dependiendo de cuál sea el origen, la cantidad de tejido perdido, el grado de exposición de los dientes y los síntomas asociados, el proceso para la cura de esta enfermedad será uno u otro. Los profesionales en odontología infantil también tienen en cuenta otros factores antes de tratar esta patología en niños como, por ejemplo, la edad del paciente, la posición y ubicación de los dientes afectados e, incluso, si se prevé un tratamiento de ortodoncia en el futuro.

Basándose en todos estos datos, el odontopediatra puede tomar diferentes caminos para solucionar esta anomalía. En primer lugar, el dentista puede considerar que lo más oportuno es esperar a ver cómo evoluciona esta enfermedad en lugar de intervenir. Cuando se toma esta conducta, el odontopediatra exigirá que el niño acuda a su consulta de manera regular para comprobar como evoluciona la patología. Se trata de observar y esperar durante la época en la que erupcionan los dientes definitivos. En especial, cuando se trata de casos en los que la perdida de encía es pequeña y está vinculada a la erupción de dientes definitivos mal ubicados. Y es que en muchas ocasiones un tratamiento de ortodoncia puede corregir la recesión gingival, ya que se emplea para reubicar dientes que causan el problema en las encías. Con el tiempo esto mejorará la situación de los dientes y, por tanto, lo habitual es que la recesión gingival se detenga.

No obstante, cuando la perdida de la encía tenga su origen en el bruxismo, será necesario el empleo de férulas de descarga para disminuir la tensión en la boca del niño. Por último, en los casos que no estén relacionados con las anomalías que acabamos de nombrar, o bien que estén muy avanzados, el odontopediatra puede tomar la decisión de tratar la recesión gingival. Lo habitual en estos supuestos es el empleo de técnicas seguras y efectivas para los niños como los injerto de encías o la técnica quirúrgica estenopeica (tratamiento mínimamente invasivo que estira y coloca la encía en su ubicación original).

La importancia de cuidar las encías de los niños

La mayoría de las ocasiones la recesión gingival en niños está asociada a factores que los padres no pueden evitar. Sin embargo, hay medidas que los adultos sí pueden tomar para evitar que los niños desarrollen esta patología. La higiene bucodental es fundamental para cuidar las encías de los más pequeños de la casa. Los padres deben procurar que los niños se cepillen los dientes correctamente después de cada comida. Un cepillado que llegue a todas las partes de los dientes y encías es primordial. Asimismo, el mismo debe llevarse a cabo con delicadeza para no dañar los tejidos blandos que queremos preservas. Por esta razón, el cepillo debe tener unas cerdas suaves.

Por otro lado, es importante que los niños también hagan uso del hilo dental, así como de pastas dentales con flúor y enjuagues bucales para mejorar los resultados. Tampoco debemos olvidar que la alimentación puede afectar a la salud bucal. Por ello, es importante que los niños lleven una alimentación saludable, donde los alimentos ricos en azúcar sean la excepción. Finalmente, los padres no deben olvidarse de acudir de manera regular (cada 6 meses o máximo un año) a la clínica con sus hijos para chequeos dentales. Con estos cuidados simples podrás atender la boca de tu pequeño y ayudarlo a no tener dificultades con sus encías.

Aplicaciones para la higiene bucodental

Como siempre os hemos dicho: la higiene bucodental de los más pequeños es muy importante. Cuando descuidamos su cuidado, se multiplican las posibilidades de que los niños desarrollen enfermedades como la caries, la gingivitis, la periodontitis, o problemas estéticos como las maloclusiones. Dolencias que, en la mayoría de los casos, afectarán también a su vida adulta. Hasta la fecha, os hemos hablado en reiteradas ocasiones cómo cuidar la higiene bucodental de vuestros peques. Sin embargo, sabemos que por el trabajo, la familia y demás, no siempre disponéis del tiempo suficiente para prestar la debida atención a la higiene dental de los niños.

Para facilitaros un poco las cosas, en este artículo os vamos a mostrar las aplicaciones para móviles sobre el cuidado bucodental más populares. Apps desarrolladas con el único fin de que los niños aprendan por si solos la importancia de su salud bucodental. ¿A qué os interesa? Pues bien, entonces seguir leyendo este post. Gracia a este artículo no tendréis que emplear tanto tiempo en educar a los niños sobre salud bucodental.

Higiene bucodental en niños: ¿por qué los padres deben supervisarla?


Los padres deben supervisar la higiene bucodental de sus hijos desde que llegan a este mundo. Cuanto antes adquiera el niño el hábito de cepillarse los dientes tras cada comida, menos probabilidades tendrá de desarrollar enfermedades derivadas de una mala higiene bucal. Por supuesto, el cepillado no se debe hacer de cualquier manera. Como os hemos explicado en numerosas ocasiones, la higiene dental debe llevarse a cabo con el cepillo adecuado, hilo dental, colutorios, dentífricos con flúor, etc. La técnica a seguir es la siguiente: el cepillo de dientes debe estar colocado en un ángulo 45° con las encías. A continuación, procederemos a mover suavemente el cepillo de adelante hacia detrás. Primero se deben cepillar los dientes por el exterior, más tarde por su interior. Por último, siempre comenzaremos por los dientes de la arcada superior para finalizar el lavado con las piezas del maxilar inferior.

Otro de los motivos por lo que es fundamental que los padres vigilen la higiene bucodental de sus hijos es la disciplina. Sabemos que la constancia no es algo muy característico de los niños. Sin embargo, solamente mediante la perseverancia el niño adquirirá la costumbre de lavarse los dientes correctamente después de cada comida. Gracias al empeño de los padres en esta cuestión, sus hijos desarrollarán una personalidad tenaz y persistente hacia el autocuidado. Cualidades que, además, le serán de gran ayuda a lo largo de su vida en muchos otros ámbitos.

¿Qué consecuencias tiene no lavarse los dientes?


No lavarse los dientes o hacerlo de manera deficiente acarrea muchos problemas para la salud bucodental de los niños. Las dolencias más comunes que presentan los niños con una higiene dental deficiente son las siguientes:

Caries: se producen por la destrucción del tejido de los dientes debido a la presencia de ácidos procedentes de los restos de comida. Las caries son el problema más habitual que las clínicas de odontopediatría observan en sus pacientes. Cuando no se tratan a tiempo, las piezas dentales pueden infectarse hasta el punto de perderlas.

Gingivitis: otra de las dolencias derivadas de una higiene dental limitada es la gingivitis. La gingivitis se caracteriza por la inflamación, enrojecimiento e hinchazón de las encías. Se trata de un problema muy común en niños y en adultos, pero reversible. Esta enfermedad de las encías tiene remedio si se trata a tiempo, ya que el hueso de la encía y el tejido que conectas los dientes a esta aún no han sido dañados.

Periodontitis: es una enfermedad de carácter grave que afecta a las encías. La periodontitis es el siguiente paso a la gingivitis no tratada a tiempo. En esta etapa el hueso y los tejidos blandos están destruidos parcial o totalmente. Entre las principales consecuencias de esta enfermedad de las encías destacan: la pérdida de dientes, el sangrado de la encía, el mal aliento, las infecciones bucales y la sensibilidad dental.

Aplicaciones para móvil sobre higiene bucodental


Los teléfonos móviles inteligentes nos ofrecen una gran cantidad de funciones que nos pueden ayudar en el día a día. Los smartphones cuentan con una amplia variedad de aplicaciones que nos pueden ser de gran ayuda en ciertas circunstancias, incluyendo, la mejora de la salud bucodental de los niños. Desde que nacen, los más pequeños de la casa se han acostumbrado al uso de los teléfonos móviles. Para ellos resulta muy sencillo utilizar las aplicaciones, que a modo de juego les ayudan a ser conscientes de la importancia de cepillarse los dientes después de cada comida. De ahí, que muchos especialistas en odontopediatría recomienden su uso. A continuación, os presentamos las cinco apps sobre higiene dental más populares y divertidas entre los niños:

Bad Teeth Doctor: es una de las aplicaciones más recomendadas por los especialistas en odontología infantil. Bad Teeth Doctor permite a los niños aprender a lavarse correctamente los dientes, pero también a conocer lo importante que es cuidar la salud dental. La app actúa como un odontopediatra que enseña a los peques a cepillarse las cavidades de los dientes y la lengua. Además, la aplicación muestra a los niños las herramientas que se emplean en una clínica dental. De esta manera, se familiarizan, y acudir a consulta les será menos complicado. Pierden el miedo.

Brushy Time: con esta app siempre sabrán el tiempo exacto durante el que deben cepillarse los dientes. Se puede elegir entre tres canciones que tienen la duración exacta durante la que se debe realizar la higiene bucal completa, incluyendo el enjuague posterior al cepillado. Así podrá limpiar correctamente sus dientes de una forma divertida.

Happy Touch: es una de las aplicaciones más entretenidas para los más pequeños de la casa. En primer lugar, el niño elige un personaje. A continuación, escoge los alimentos que va a darle al avatar. Por último, tras la comida el personaje tiene que ir a lavarse los dientes. De este modo, los más pequeños de la casa aprender la rutina: tras cada comida hay que cepillarse los dientes. Además, la app les indica en todo momento los pasos que han de dar para lavarse los dientes. El niño tiene que hacerlo con el smartphone.

Disney Magic Timer: es un método divertido para que los niños se cepillen durante el tiempo adecuado, con sus personajes favoritos de Disney. Deben seguir cepillando sus dientes para que la imagen se muestre por completo.

Aquafresh Brush Time: muestra a los niños una forma divertida de repasar todas las partes de sus dientes correctamente. Canciones y bailes pegadizos conseguir que el cepillado y ayudar a conseguir que los 2 minutos de cepillado que los dentistas recomiendan.

El cepillado de los dientes es una parte fundamental de la salud bucodental de los niños. Nuestros hijos deben tomar la costumbre de lavarse los dientes correctamente desde su primera infancia. Gracias a las aplicaciones, esta tarea es ahora más sencilla que nunca para ellos. Desde Praxis Dental Toledo queremos ofreceros toda nuestra ayuda si tenéis alguna duda. Acudir a consulta para que os ayudemos a trabajar los hábitos de higiene dental en los niños. Somos una clínica especialidad en odontopediatría con más de una década de experiencia.

Salud bucodental: la vuelta al colegio

Cuide de la salud bucodental de sus hijos en el colegio 


Durante estas fechas, la mayoría de los niños españoles regresan al colegio tras varios meses de parón veraniego. En estos días su rutina va a cambiar por completo afectando a sus horas de descanso, sus comidas y su higiene personal. Como es de esperar, el cambio tan drástico que supone pasar de estar en casa la mayor parte del tiempo a estar fuera puede afectar también a su salud bucodental. Las vacaciones se terminaron, es hora de volver a la rutina, de ponerse al día con los estudios, las actividades deportivas y extraescolares. Incluso, la higiene dental de los más pequeños de la casa cambia de manera significativa con la llegada del nuevo curso escolar. Desde Praxis Dental Toledo vamos a enseñaros cómo debe ser a partir de ahora la higiene bucodental de vuestros hijos para que el cambio en su rutina no afecte a su salud dental.

Recomendaciones para cuidar la salud bucodental  de los niños


Cuando los niños están de vacaciones, los padres tienen muchas más oportunidades de cuidar su salud bucodental. Al permanecer más tiempo en casa, resulta más sencillo llevar un seguimiento de su higiene dental. Sin embargo, esto cambia por completo cuando llega la hora de volver al colegio. En vistas que muchos padres ya están llevando a sus hijos de regreso a la escuela, hoy queremos compartir con vosotros algunas recomendaciones sobre la salud dental en niños. De esta manera, podréis mitigar la aparición de problemas dentales con la llegada del nuevo curso escolar.

Higiene bucodental diaria: dado que los niños están en la escuela –y muchos de ellos comen en ella- resulta más complicado garantizar que siguen con los hábitos de higiene del verano. Lo ideal es enseñarles la importancia del cepillado de los dientes tras cada comida. Hacerles ver que la higiene de sus dientes es fundamental para evitar enfermedades como la caries o la gingivitis. Los padres deberían enseñarles esto durante su estancia en el hogar. De este modo, los niños, por propia iniciativa, tomarán en cuenta la higiene de sus dientes mientras están en el colegio.

Se lavarán los dientes en la escuela sin necesidad de que haya siempre alguien detrás supervisándolos. Es importante que los más pequeños de la casa no vean el acto de cepillarse los dientes como algo aburrido, sino como algo que les garantizará tener siempre de una salud oral brillante. En el caso de que el niño haga sus comidas en el colegio, es fundamental preparar un kit de limpieza bucal para el cole que incluya un cepillo adecuado para el niño, pasta de dientes y un colutorio infantil.

Usar pasta dental con flúor: el flúor protege los dientes de los más pequeños de la casa, ya que los hace más resistentes, evitando el desarrollo de caries. Las pastas de dientes con más de 1000 ppm de flúor son las más recomendables para los niños. Sin embargo, los padres deben adquirir pastas que resulten agradables para los más peques. Si el dentífrico tiene un sabor demasiado fuerte o amargo, el niño evitará su uso.

Revisar el cepillado dental de los niños en casa: no podemos dar por hecho que nuestros hijos se cepillan los dientes cuando o cómo deben, por mucho que se lo hayamos inculcado desde bien temprano. Son niños y, por tanto, pueden mentirnos cuando menos lo esperemos. Por este motivo, los padres deben estar siempre atentos a la higiene dental de sus hijos. Ya sea porque no se han cepillado los dientes cuando les tocaba, o bien no lo hicieron de la manera correcta, los adultos tienen que revisar a menudo su higiene dental. En especial, es importante que la boca quede totalmente limpia tras la cena. Durante la noche es cuando las bacterias están más activas. Si quedaron restos de comida entre sus dientes tras la cena, tienen muchas más probabilidades de desarrollar caries.

Los padres deben dar ejemplo: los adultos deben dar ejemplo a los niños en todos los ámbitos de su vida. Por supuesto, esto también concierne a su salud bucodental. En este sentido, los niños deben ver que sus padres también se cepillan los dientes después de cada comida. Si los adultos no siguen buenos hábitos de higiene dental, no pueden esperar que sus hijos lo hagan. Además, hay que enseñarles cómo lavarse los dientes. Primero, tienen que cepillarse la superficie externa de los dientes superiores e inferiores. Después, llega la hora de cepillarse las superficies internas de los dientes superiores e inferiores. Cuando un niño ve que su padre o madre se lava los dientes tras las comidas, este se motivara y hará lo mismo.

La dieta en la salud dental de los niños: durante los meses de las vacaciones, los padres suelen hacer muchas concesiones en las comidas de sus hijos. Les permiten tomar mucho alimentos ricos en azucares como helados, dulces, golosinas o refrescos. Estos productos por su alto contenido en azúcar son muy perjudiciales para la salud de los dientes. Pues bien, el regreso al colegio hay que aprovecharlo para que nuestros hijos vuelvan a comer de manera saludable. Los alimentos que más contribuyen al cuidado de los dientes son los lácteos (leche, queso, yogurt…), ya que son ricos en calcio. Otros productos que debemos incluir en la dieta de los más pequeños de la casa son las verduras, la fruta y el agua.

Cuidado con las actividades deportivas o extraescolares: cuando las actividades escolares o extraescolares son de tipo deportivo, debemos asegurarnos de que se estén utilizando la protección y el equipo necesario. En casos de deportes de contacto es aconsejable el uso de protectores bucales para prevenir lesiones o traumatismos dentales.

Visitar al odontopediatra: cualquier época del año es buena para visitar la clínica de un dentista infantil. No obstante, el inicio del nuevo curso escolar resulta ser una de las fechas más importantes de todas. Y es que, tras varios meses de cierta relajación en el cuidado dental de sus hijos, no hay nada mejor como someter a los niños a un chequeo dental para confirmar que su salud bucodental es la correcta.  La vuelta al cole también es una buena época para comenzar a evaluar posibles tratamientos de ortodoncia. Con la ortodoncia invisible o Invisaling los niños pueden dejar de preocuparse por su aspecto, ya que las férulas casi no se ven. Además, los tratamientos son más rápidos y se pueden planificar mucho mejor.

¿Cuántos dientes tienen los niños?

Probablemente, si usted es un padre primerizo, se haya preguntado últimamente esta cuestión. En especial, si su pequeño está comenzando a experimentar los cambios físicos propios previos a la erupción de su dentición infantil: irritabilidad, babeo, inflamación de las encías, rechazo a la comida, insomnio… Sin embargo, la respuesta a esta pregunta no es nada sencilla. El número de dientes de un niño depende de muchos factores, aunque la edad es el principal de todos ellos. Por norma general, el germen que desarrolla los primeros dientes suele formarse mucha antes de que su retoño haya nacido. Concretamente, entre la sexta y octava semana de gestación. No obstante, los primeros dientes no erupcionan hasta que el niño tiene entre seis y doce meses. Una vez que ha transcurrido este periodo, el primer diente brota de la encía del niño.

A continuación, el resto de piezas comienzan a erupcionar por si solas hasta que el niño cumple dos años y medio. Como bien sabemos, a estos dientes se les denomina en odontología “temporales”, mientras que en el lenguaje ordinario “dientes de leche”. Cuando el niño alcanza la edad de cinco o seis años, se produce el inicio de la segunda fase de la dentición infantil. A partir de este momento, su hijo comenzará a sustituir los dientes temporales por los definitivos o permanentes. Un proceso que puede prolongarse hasta que cumpla los entre los 17 y 25 años, etapa en la que suele erupcionar las muelas del juicio. ¿Le interesa saber los dientes que puede tener su hijo? ¿Quiere ayudar a cuidar la salud dental de su hijo? Continúe leyendo este interesante artículo en el que le resolveremos este tipo de cuestiones.

¿Cómo es el proceso de dentición infantil?


Los dientes no realizan su función desde que nacemos, como sí sucede con órganos como los pulmones, el corazón o nuestro cerebro. Lo cierto es que ni siquiera podemos verlos hasta que el niño cumple los seis meses de edad y sus dientes comienzan a brotar de las encías. Como ya se ha explicado, disponemos de dos tipos de dentaduras: la primera de ellas, es la formada por los dientes de leche; la segunda, está constituida por los dientes definitivos y las muelas del juicio. En el primero de los casos, los dientes temporales permanecen en la boca del niño hasta que este ha cumplido los doce años de edad.

Después de este periodo, la dentición infantil habrá dejado paso a los dientes de una persona adulta. Sin embargo, esto no quiere decir que su hijo de doce años ha desarrollado por completo su dentadura definitiva. En realidad, este proceso se extiende en un intervalo de tiempo más amplio. Esto sucede porque, tras la erupción de los dientes definitivos, comienzan a formarse las muelas del juicio. Las muelas del juicio erupcionan más tarde que es resto de dientes definitivos. Concretamente, entre los 17 y 25 años de edad.

No obstante, la gran mayoría de los adolescentes con edades comprendidas entre los 12 y 15 años poseen todos sus dientes definitivos. Aunque en ocasiones, por diferentes motivos, puede que a algunos les falte una o varias piezas. A partir de los diecisiete años, las muelas del juicio suelen brotar de las encías de los adolescentes. Un proceso que puede prologarse hasta la etapa adulta. Las muelas del juicio se desarrollan y brotan en la parte posterior de la cavidad oral. Una persona adulta que ha desarrollado toda su dentadura al completo tiene 32 dientes en total: 8 incisivos, 4 caninos, 8 premolares y 12 molares (incluidas las cuatro muelas del juicio).

Entonces, ¿cuántos dientes tienen un niño?


Dicho lo anterior, usted ya comprende cómo se desarrolla y durante cuánto tiempo sucede el proceso de erupción de los dientes. La evolución de una dentición infantil a una adulta. Por lo tanto, ahora ya podemos abordar el tema que nos atañe en este post: la cantidad de dientes que puede tener un niño. Pues bien, lo habitual es que los niños tengan 20 dientes temporales o de leche (10 en la parte superior y 10 en la inferior). No obstante, esta cantidad puede depender de diferentes factores como:

  1. Edad del niño: los dientes temporales y definitivos coinciden en tres cosas: tipología (incisivos, molares, caninos…), función (por ejemplo, los incisivos sirven para cortar la comida en trozos pequeños) y el tiempo (edad a la que erupcionan). Por lo tanto, el número de dientes que su hijo pueda tener depende de los años que haya cumplido, así como de los dientes que erupcionan en ese intervalo.
  2. Componente hereditario: la herencia es otro de los factores que puede determinar el número de piezas de una dentición infantil. En ocasiones, algunos niños no desarrollan el germen permanente. Es decir, una vez que su diente de leche ha cumplido su función, este no será remplazado con un diente permanente. A esta anomalía en odontología se le denomina agenesia. Por otra parte, puede suceder también lo contrario, es decir, que su hijo presente más dientes de lo normal (supernumerario).

En ambos casos, estas anomalías se deben a un factor hereditario. Porque algún miembro de la familia por parte paterna o materna presenta también este inconveniente. No obstante, se trata de un problema que tiene fácil solución. Cuando hay presencia de agenesia, la solución consiste en los implantes dentales. Los dientes supernumerarios se corrigen con una simple extracción con anestesia local.

  1. Traumatismos: los niños siempre están corriendo de aquí para allá. Es lo normal, ya que están en la etapa de su vida con más energía. Por este motivo, los traumatismos dentales son una de las causas más habituales por las que los niños pierden uno de sus dientes de leche. Las etapas con mayor riesgo para la pérdida de un diente por un golpe son: con dos años de edad (porque el niño comienza andar) y con siete años de edad (el niño suele comenzar a practicar deporte). No obstante, el hueco resultante de esta pérdida se remplazará por si solo cuando erupcione la dentadura definitiva. Obviamente, en el caso de los adultos –al producirse la pérdida de un diente permanente- se necesitará colocar un implante dental.

Estos son los factores más relevantes que influyen en la cantidad de dientes que puede tener su hijo. Lo recomendable es que verifique cada cierto tiempo cuantos dientes tiene su hijo teniendo en cuenta los aspectos que le acabamos de nombrar. Si intuye que a su hijo le faltan o sobran dientes, es hora de que visite su clínica de confianza para que ellos puedan tomar las soluciones pertinentes.

¿Cómo cuidar los dientes de los niños?


La mejor forma de proporcionarle a su hijo el cuidado adecuado de su dentición infantil es someterle de manera regular a un chequeo dental. Acuda cada seis meses a la consulta de un especialista para que este compruebe la salud bucodental de su hijo. Además, sigua estas pautas para garantizar la salud bucodental de su hijo:

  1. Lavarse los dientes: debe cepillar los dientes de su hijo cuando surja el primero de ello. Cuando el niño tenga cuatro o cinco año, debe enseñarle a lavarse los dientes al menos dos veces al día. La pasta de dientes debe contener flúor, ya que previene la aparición de caries.
  2. Cepillado dental adecuado: la manera correcta de lavarse los dientes es aquella en la que se realizan movimientos circulares en toda el área del diente.
  3. Uso de hilo dental: su hijo debe usar hilo dental a partir de los tres años de edad, siempre y cuando así se lo recomiende su dentista. Hasta los ocho años de edad deberá ayudar a su hijo a usar el hilo dental. El hilo dental sirve para eliminar los restos de comida que hayan quedado tras el cepillado dental. De modo, que evitan la aglomeración de la placa bacteriana y, por ende, la aparición de caries.

 

¿Tiene todavía dudas sobre cuantos dientes puede tener su hijo en estos momentos? ¿Quiere conocer más pautas para el cuidado dental de su hijo? ¡Visítenos! Estamos en calle Agua 44, 45593, Bargas (Toledo). Contamos con un equipo con muchos años de experiencia en el tratamiento y el cuidado de los dientes de los más pequeños de la casa. Nuestra finalidad es guiar y asesorar a nuestros pacientes con el mejor diagnóstico en un plazo de tiempo optimizado.