Odontopediatría: ¿Cómo motivar a los niños para ir al dentista?

La odontofobia es un fenómeno muy recurrente -sobre todo, si se trata de la primera cita- entre los más pequeños de la casa. Para padres y madres, el simple hecho de decirles a sus hijos que van a llevarlos a ver al dentista es una tarea tiránica. Esto suele complicar bastante la labor de los progenitores, cuyo objetivo es cuidar la salud bucodental de los niños. Recordemos que es fundamental que los peques de la casa acudan a una clínica dental de forma periódica para revisar el estado de sus dientes y bocas. Desde que hace acto de presencia el primer diente de leche, es necesario llevar un seguimiento y control de la boca de los niños. ¿Por qué? Por la simple razón de que esta es la mejor manera de evitar problemas bucodentales como la caries o las malformaciones. Así pues, los padres deben esforzarse en convencer a sus hijos de que un dentista de odontopediatría no es su enemigo, sino todo lo contrario. Hay que inculcar a los niños desde edades tempranas que este especialista es su aliado. Una persona que va a lograr que estén más sanos.

En referencia a nosotros – los odontopediatras- decir que nuestras clínicas están diseñadas pensando en los peques de la casa. La clínica de un dentista infantil es un entorno mucho más amigable para los niños de lo que lo puede ser la consulta de un odontólogo para pacientes adultos. Además, disponemos de un gran equipo de expertos con amplia formación en el trato con los niños. Sin embargo, esto no evita que muchos de nuestros pacientes acudan con miedo a nuestra consulta. Entonces, ¿qué pueden hacer los padres para motivar a sus hijos a visitar a un odontopediatra? Existen varios métodos que permiten evitar que los pequeños sufran odontofobia y acepten la idea de acudir al dentista como algo positivo para sus vidas. A continuación, os presentamos los más eficaces.

Odontopediatría: Consejos para preparar a los niños en su primera visita al dentista

 

Visitar la clínica antes de la primera consulta

Se recomienda visitar con el niño la clínica de odontopediatría antes siquiera de la primera consulta. En este caso, lo que se busca es que el pequeño se familiarice con el entorno. Que conozca al dentista y a todo su equipo de trabajo. Durante la visita preliminar, el niño tendrá también la posibilidad de averiguar cómo es la sala de espera, las salas de tratamiento y los espacios de higiene bucodental. Al conocer de primera mano cómo es la clínica y el ambiente que reina en ella, evitaremos en gran medida los temores del pequeño.

Evitar las amenazas

Uno de los errores más comunes que comenten los padres es obligar a sus hijos a visitar la consulta de un odontopediatra. Cuando imponemos a los niños la visita a un dentista bajo amenaza de castigo, les estamos dando a entender que la odontopediatría es algo malo. Esto lo único que provocará es que, con el paso del tiempo, las visitas al dentista se hagan cada vez más complicadas. Lo recomendable en estos casos es ser claros y directos sobre el tema del dentista. Por ejemplo, un método eficaz sería explicarle sin pelos ni señales lo siguiente: el dentista no es una persona mala. Es un amigo que quiere que tengas siempre la boquita y los dientes limpios y sanos.

Animarlos desde pequeños

Motivar a los niños a visitar la clínica desde que son pequeños es muy importante a la hora de generar confianza en ellos. Cuanto antes hagamos esto, mejor. De hecho, los niños que son animados por sus progenitores a someterse a un chequeo dental desde jóvenes se adaptan mucho mejor al consultorio del odontólogo. Los padres tienen que explicarles la importancia de la salud bucodental, la higiene dental y las visitas a las clínicas de odontopediatría. También es importante manifestarles lo qué sucedería si no se cepillan los dientes a diario o acuden con regularidad a chequeos dentales. Hablarles sobre las consecuencias de las caries, la gingivitis o la periodontitis. Expresarles el valor que tienen las visitas regulares al dentista, puesto que este es el mejor método para prevenir problemas bucodentales. Una forma de abordar estas cuestiones es destacando las diferentes funciones que realiza el dentista. Por ejemplo, podemos mencionarles que una de las tareas más comunes que llevan a cabo son las limpiezas dentales. Decidles a los pequeños lo que sucede durante las limpiezas: empleo de instrumentos especiales para la eliminación del sarro y la placa que se acumulan en los dientes. Y no olvidéis comentarles para qué sirve este tratamiento: prevención de gingivitis y periodontitis y mantener su sonrisa sana y bonita.

Nada de sobornos

¿Habéis pensado en darle un premio a vuestros hijos si aceptan ir al dentista? Muchos padres y madres recurren a métodos como este para motivar a sus hijos a la hora de acudir a un dentista infantil u odontopediatra. Les prometen golosinas, ropa, juguetes, etc., si aceptan visitar una clínica dental. Sin embargo, esta no es la mejor opción de todas. Hacer que el pequeño se acostumbre a un regalo especial cada vez que sale del dentista no es algo positivo, según los expertos. Lo ideal es simplemente felicitarles por la valentía que mostraron asistiendo a un lugar extraño. Tan solo en el caso de tratarse de tratamientos importantes es cuando se les puede recompensar con un pequeño juguete o ir a ver una película al cine.

Odontopediatría: ¿Por qué es importante que los niños vayan al dentista?

 

Favorecen una boca y dientes sanos

La mayoría de los problemas dentales en niños tienen su origen en una deficiente higiene bucodental. Esto se debe a dos motivos: los padres no saben cómo enseñarles a cepillarse los dientes, o bien los niños no siguen las indicaciones de sus progenitores. Afortunadamente, el odontopediatra, durante las visitas a la clínica, preguntará tanto a padres como a hijos cómo es la rutina de limpieza. Por último, comunicará a ambos el método más eficaz para mantener los dientes y boca limpios.

Se detectan los problemas a tiempo

Los chequeos dentales rutinarios son muy importantes a la hora de evitar o detectar cualquier clase de anomalía en la boca de los más pequeños. Cuanto antes se trate una caries o una infección de encías, mejor. El problema será menor y, por tanto, sus consecuencias y posibles soluciones también. El especialista en odontopediatría sabe cómo realizar diagnósticos precoces que evitan que las afecciones se sigan desarrollando hasta convertirse en un problema con difícil solución.

Seguimiento de los dientes de leche

Los padres suelen cometer el error de pensar que la dentición primaria no es importante porque al final se caerá y la sustituirá la permanente. Sin embargo, no es así. Los dientes de leche son importantes: ayudan a que el niño mastique correctamente los alimentos, aprenda a hablar y pronunciar correctamente. Además, estas piezas dentales son las que se encargan de preservar el espacio para los dientes definitivos. Cuando un diente de leche está dañado, suele perjudicar en la erupción y el desarrollo de uno definitivo.

Agenesia dental en niños: tipos y tratamientos

Durante la etapa de erupción de los dientes de un bebé, el pequeño suele sentir dolores que manifiesta en forma de llantos y fiebre. Este periodo es bastante complicado para los bebés y los padres, y suele prolongarse entre 24 y 30 meses hasta que salen todos los dientes de leche. Sin embargo, esta fase puede concluir con la falta de algún diente en la boca del pequeño. Asimismo, durante el recambio de los dientes de leche (aproximadamente entre los 6 y 12 años) por los definitivos también podemos observar que al niño le falten una o varias piezas de su dentadura. Cuando se produce alguna de estas dos anomalías, con casi total seguridad podemos afirmar que su hijo padece algún tipo de agenesia dental. La agenesia dental es una patología más habitual de lo que pensamos, pero hay dos estrategias para tratarla de manera eficaz.

¿En qué consiste la agenesia dental?

La agenesia dental es una dolencia bucodental que se caracteriza por la falta de una o varias piezas dentales, ya estemos hablando de la dentadura de leche o la definitiva. Contrario a lo que la mayoría estima, la agenesia dental es una patología con una prevalencia considerable entre los pequeños de la casa. Se estima que esta anomalía está presente entre el 1% y el 3% de los bebés y niños a nivel mundial. Además, es más habitual en los niños que padecen el Síndrome de Down o el labio leporino. La agenesia dental afecta a tanto a incisivos como premolares, molares y muelas del juicio. Sin embargo, la mayoría de los casos se dan en los incisivos superiores laterales y premolares. Además, la agenesia dental puede darse en dos circunstancias diferentes:

a) No brotan ni el diente de leche ni el definitivo.

b) El diente de leche si brota dando lugar a dos patologías posteriores. La primera situación que puede darse es que el diente de leche no se caiga nunca y conviva con el resto de piezas dentales. La otra posibilidad es que el diente de leche termine desprendiéndose, pero el definitivo no salga nunca.

Clases de agenesia dental

Para determinar el tipo de agenesia dental, se tiene en cuenta el número de piezas dentales que faltan en la boca. Así pues, hablamos de:

Hipodoncia: se trata de la agenesia dental más común (tanto en niños como adultos) y se caracteriza por la falta de entre una y seis piezas dentales. Por norma general, la hipodoncia no suele suponer un problema para la boca de los pacientes, ya que suele producirse por la simple falta de las muelas del juicio. De hecho, la falta de estas cuatro piezas dentales afecta al 25% de la población.

Oligodoncia: también denominada como agenesia múltiple. Esta patología (menos frecuente que la anterior) se refiere a la falta de más de 6 dientes en la boca. Además, quienes padecen Oligodoncia también suele presentar un desarrollo anómalo en los dientes que sí han brotado.

Anodoncia: es una anomalía muy poco frecuente, ya que se caracteriza por la total ausencia de dientes en la boca del paciente.

¿Qué causa la agenesia dental?

La agenesia dental está relacionada con factores hereditarios que provocan la falta de piezas dentales o que estas no se desarrollen de la manera adecuada. Las principales causas de esta patología son:

Obstrucción o apiñamiento dental: esta patología impiden que haya el suficiente espacio en la boca del niño para que puedan salir todos los dientes. Obviamente, esto significa que uno o varios dientes no se desarrollarán. Generalmente, el apiñamiento dental se da porque el hueso de la encía y/o maxilar no son lo suficientemente grandes como para acoger a todos los dientes. También puede estar causado porque el tamaño de las piezas dentales es mayor de lo normal.

Anomalías en el epitelio: el epitelio bucal es la capa de la piel que recubre la cavidad de la boca. Cuando esta se ve alterada de forma congénita, suele provocar alteraciones en el desarrollo de la dentadura definitiva.

Factores evolutivos: a lo largo de milenios la fisonomía humana ha cambiado muchísimo gracias a la evolución. Por ejemplo, el cráneo de los humanos actuales es mucho más pequeño que el de nuestros antepasados. Esto ha repercutido en el número de piezas dentales que tenemos en la actualidad (menos que hace milenios). Un ejemplo de agenesia dental provocada por la evolución humana la tenemos en la ausencia de las muelas del juicio.

¿Cómo tratar la agenesia dental?

Hay dos métodos para tratar la agenesia dental. Para determinar cuál de las dos estrategias es la más eficaz, se tendrá en cuenta el número de dientes que falten, su ubicación, la edad y la etapa de dentición del paciente.

Ortodoncia: la primera estrategia para dar solución a la agenesia dental consiste en un tratamiento ortodóncico. Con este procedimiento se busca recolocar los dientes que salieron de tal forma que sustituyan a los que faltan. Para comprenderlo mejor, veamos lo que se haría en el caso de la ausencia de los incisivos laterales. El especialista en ortodoncia colocará unos aparatos (brackets) en los caninos para reconducirlos hasta la posición en la que deberían estar los incisivos. Es decir, se empleará brackets para reducir los espacios. Finalmente, el odontopediatra procederá a pulir los caninos (contorneado dental) para que adquieran la forma de los incisivos.

Implantes dentales: el otro método para corregir esta patología consiste en la implantología dental. En primer lugar, el especialista hará uso de la ortodoncia para agrandar el espacio (que quedo por la ausencia del diente) y poder colocar el implante dental. A continuación, procederá a la colocación de los implantes correspondientes a los dientes que falten. El tratamiento de la agenesia mediante implantes es más complejo, por lo que requiere de especialistas en ortodoncia, implantología y odontopediatría.

En Praxis Dental Toledo disponemos de un amplio y experimentado equipo de profesionales que tratará de forma eficaz cualquier tipo de agenesia dental que padezca su hijo. Contamos con especialistas en Odontopediatría, Ortodoncia e Implantología, con más de una década de experiencia en el sector. ¿Buscas una clínica para tratar la agenesia dental de tu hijo? ¡Visítanos!

Diferencias entre odontopediatría y odontología

Al igual que en cualquier otro ámbito de sus vidas, los padres también desean lo mejor para sus hijos respecto a la salud budocental. Sin embargo, muchas familias siguen sin secundar las recomendaciones que los especialistas en odontología les proponemos para garantizar que la boca de sus hijos esté sana. En este sentido, hay dos errores muy frecuentes que los padres repiten constantemente. El primero tiene que ver con la primera visita del niño al dentista. Por más que insistimos en que esta visita ha de ser cuando brote el primer diente de leche en su boca, la mayoría de los niños que acuden por primera vez a una consulta lo hacen cuando tienen algún problema relacionado con su dentición, como la caries. El segundo error más habitual que comenten los padres es llevar a sus hijos a un odontólogo general en lugar de un dentista pediátrico u odontopediatra. El odontopediatra, como su nombre indica, es el verdadero especialista en la salud bucal de los niños y adolescentes. De hecho, cuenta con una formación más especializada que le obliga a contar con unas habilidades únicas para tratar a este tipo de pacientes. Como muchos padres aún no entienden la importancia de esto, en este blog os informaremos sobre las diferencias entre la odontología y la odontopediatría.

¿En qué se diferencia la odontopediatría y la odontología general?

No importa la profesión de la que estemos hablando. La experiencia que aporta el paso del tiempo y los avances tecnológicos habrá provocado que en su seno hayan surgido diferentes ramas o especialidades. Un fenómeno que también se ha dado en la Odontología, como así lo demuestran las ramas que han ido apareciendo vinculadas a la misma con el paso del tiempo: cirugía oral, odontología estética, periodoncia u odontopediatría. Respecto a esta última, los dentistas fueron conscientes de que no es lo mismo tratar a un paciente adulto que a un niño o un adolescente. Para ser odontopediatra, se requiere tener más sensibilidad con los pacientes. Además, también necesitan tener un conocimiento más extenso sobre la primera dentición (en especial, durante el primer año de vida del bebe). Por el contrario, los odontólogos generales no necesitan de una habilidad específica para tratar a los pacientes, ya que todos son adultos. Tampoco precisan de grandes conocimientos sobre los dientes de leche (aunque a veces los tienen).

Los odontopediatras son fundamentales para garantizar la salud bucodental presente y futura de la población infantil. Son profesionales que saben detectar mejor que ningún otro las anomalías tempranas que aparecen en la boca de los niños, de forma que se puedan tratar a tiempo sin provocar efectos adversos en su edad adulta. También saben orientar a los padres respecto a los mejores hábitos de higiene y cuidado bucodental para preservar la dentadura de sus hijos. Asimismo, un dentista pediátrico tienen un amplio conocimiento sobre el proceso de dentición en niños: erupción de los dientes de leche y permanentes, caries en dientes de leche, anomalías en la mandíbula, maloclusiones dentales en niños, crecimiento de huesos y músculos de la cara…

Sin embargo, la formación de los dentistas pediátrico no se detiene aquí. Los odontopediatras también han recibido ciertos conocimientos sobre el comportamiento de los niños (psicología infantil). De esta manera, disponen de las mejores técnicas para tratar a los menores sin que estos tengan miedo o se sientan nerviosos e incómodos al acudir a una clínica dental. Es fundamental que los pacientes menores estén relajados y tranquilos para que el especialista pueda tratarlos de la manera más eficiente y rápida. Por ello, es tan importante que los padres lleven a sus hijos a un odontopediatra en lugar de un odontólogo. Estarán evitando que el niño sufra traumas infantiles relacionados con la consulta dental. En definitiva: un odontopediatra es un profesional que primero debe ser odontólogo general para, después, especializarse en las necesidades dentales de los niños.

Tratamientos más comunes en odontopediatría

Como comentábamos anteriormente, la prevención y detección precoz de problemas dentales es esencial para evitar futuros problemas dentales. En este sentido, las áreas que el odontopediatra abarca habitualmente son:

Selladores de surcos y fisuras: es un tratamiento muy común para la prevención de la caries en los niños. Consiste en la colocación de un material en las fisuras o surcos que puedan presentar algunas piezas dentales, como las primeras muelas de ambas arcadas. De esta manera, se impide que se acumule la placa bacteria evitando el desarrollo de caries.

Pulpectomía: se trata de un método muy similar a la endodoncia, pero aplicado a la primera dentición. La pulpectomía se realiza cuando hay una infección o una caries avanzada en un diente de leche. El tratamiento consiste en la eliminación total de la pulpa dental o la extirpación total del nervio dental. Dependiendo de su estado, el odontopediatra recomendará la extracción de la pieza o su restauración.

Empastes dentales: la obturación o empaste dental es un tratamiento más común de lo que imaginamos en niños. Los empastes se emplean para eliminar las caries en su fase inicial, y consisten en la retirada de las mismas, el limpiado del área afectada y su posterior relleno con un material especial.

Aplicación de flúor: se trata de un proceso que busca prevenir el desarrollo de la caries. Aplicar flúor ayuda a tener unos dientes más fuertes y sanos, endureciendo el esmalte dental.

Ortodoncia infantil: es el tratamiento más común en las clínicas especializadas en odontopediatría. Dado que en esta etapa de la vida los dientes y boca del ser humano experimentan la mayoría de sus cambios, los tratamientos de esta rama son fundamentales para guiar el crecimiento de los dientes y corregir el desarrollo de los huesos. Existen diferentes tipos de ortodoncia infantil: preventiva, interceptiva, correctiva… Entre las anomalías más comunes que ayudan a corregir estos tipos de ortodoncia infantil podemos destacar: apiñamiento dental, maloclusiones dentales, paladar ojival…

Limpieza bucal infantil: además de conseguir llegar a cualquier rincón de la boca y reducir las probabilidades de desarrollar caries dental, la limpieza profesional es muy útil para que los más pequeños de la casa aprendan consejos para mejorar su higiene bucodental. Asimismo, es una opción ideal para que los niños se familiaricen con la visita al dentista.

Tras conocer las diferencias entre la Odontopediatría y la Odontología General, así como los tratamientos más comunes entre los dentistas pediátricos, os invitamos a conocer nuestra clínica Praxis Dental en Toledo. Contamos con un equipo de expertos en odontopediatría con más de 15 años de experiencia en el tratamiento de los más pequeños de la casa. Además, disponemos de las herramientas más sofisticadas para prevenir y tratar cualquier tipo de anomalía en los dientes y boca de los niños. Ofrecemos soluciones de todo tipo: prevención de caries, corrección de maloclusiones, pulpectomía, pulpotomía… Conseguiremos que vuestros hijos se sientan cómodos en nuestra clínica y, lo que es más importante, que regresen a casa con una sonrisa sana y brillante.

Lesiones dentales, ¿qué hacer?

Primeros auxilios para lesiones dentales 

La mayoría de las lesiones dentales en niños menores de 12 años se producen por caídas, mientras que en los adolescentes suelen estar relacionas con traumatismos derivados de la práctica de algún deporte. Como padres, es fundamental saber como actuar ante este tipo de contratiempos para proteger la salud bucodental de nuestros hijos. En el blog de hoy, vamos a proporcionaros una guía esencial de primeros auxilios para las lesiones dentales en los más pequeños de la casa. De esta manera, podréis tomar las medidas necesarias en caso de una situación de emergencia dental de este tipo.

¿Cuáles son las lesiones dentales más comunes en niños?

Antes de conocer las medidas que se han de tomar ante las lesiones dentales en niños, es importante saber cuáles son las más comunes:

Dientes fracturados o astillados: son las lesiones dentales más comunes en los niños. Estas se producen por una caída, un traumatismo o cuando el niño muerde objetos duros.

Dientes avulsionados: la avulsión dental se trata de cuando el diente se desplaza por completo de su alvéolo (el hueco donde se sitúa la pieza dental) debido a un fuerte traumatismo. Además, este tipo de lesiones dentales puede dañar también el hueso alveolar y los tejidos periodontales.

Dientes luxados o desplazados: cuando los niños se golpean fuertemente en la boca, a menudo alguna de sus piezas dentales se desplazan en cualquier dirección. A esto se le denomina dientes luxados. La luxación de los dientes provoca que estos no estén colocados en su posición natural e incluso la perdida de continuidad sobre los tejidos de alrededor.

Lesiones en los tejidos blandos: los niños también puede sufrir lesiones de diferente gravedad en los tejidos blandos de su boca. Por ejemplo, cortes y heridas en el labio, la lengua y la encía.

¿Qué hacer ante las lesiones dentales en niños? 

1. Estas son las medidas que se han de tomar si la lesión afecta a las encías o los dientes de leche:

-Cuando la zona afectada este sangrado, es imprescindible aplicar presión con una gasa o un paño húmedo y frío. Además, el niño ha de morder la gasa. De esta forma, la inflamación y el sangrado disminuirán.

-Ofrecer al niño un polo de hielo para que al chuparlo también logremos reducir la inflamación. Otra posibilidad es envolver un trozo de hielo en una toalla y que el niño lo apriete contra su mejilla.

-Importante también darle medicamentos que le alivien el dolor, como es el caso del paracetamol y el ibuprofeno.

-Tras estos primeros auxilios es fundamental llamar a un profesional en odontología. En el caso de los niños, se debe contactar con un odontopediatría. Estos profesionales son quienes están mejor capacitados para tratar las lesiones dentales en los niños.

-Hasta que acudamos con el niño a la clínica dental, la clave está en vigilar como evoluciona su lesión dental. Hay que vigilar la inflamación de las encías, así como si sigue sintiendo dolor o tiene fiebre o le cambia el color de los dientes.

2. Cuando se rompe una pieza dental permanente:

-Lo primero que debemos hacer es encontrar el diente o la parte de este que se ha roto y recogerla. Es importante coger el diente roto por la corona en lugar de por la raíz. Esto se debe a que en caso de poder ser colocado de nuevo evitaremos en gran medida la proliferación de bacterias en la boca del niño. A continuación, introduciremos la pieza dental desprendida o su parte rota en un recipiente con una solución salina, en leche o en la saliva del niño. Bajo ningún concepto se ha de guardar el diente en un vaso con agua del grifo.

-Cuando el diente roto sea el de un adolescente, es importante tratar de colocar de nuevo la pieza en su alvéolo sin tocar la raíz. Posteriormente, el niño ha de morder una gasa para mantener el diente en su sitio.

-Otra medida que han de tomar los padres ante este tipo de situaciones es aclarar la boca del niño con agua tibia. Además, el niño debe morder una gasa o un pañuelo para evitar el sangrado y aliviar el dolor.

– Finalmente, contactar con el odontologo lo antes posible para que el niño reciba el tratamiento adecuado. En el caso de no ser posible, se ha de acudir a un servicio de urgencias médicas. Las posibilidades de salvar un diente que se ha roto o desprendido disminuyen de manera significativa pasadas las 2 horas.

3. Cuando se produce el desplazamiento de los dientes:

-Jamás hay que intentar colocar el diente desplazado en su posición original. Esto lo único que puede provocar es que tanto la pieza dental como los tejidos blandos de la boca se vean más afectados.

-En primer lugar, lo primero que han de hacer los padres es limpiar con agua tibia cualquier resto de sangrado o de alimentos que pueda haber en la boca del niño.

-A continuación, darle al niño una gasa fría para que la muerda sobre la zona afectada reduciendo así el sangrado y la inflamación.

-Por último, contactar con un dentista que se encargara de evaluar el problema y determinará el tratamiento más adecuado.

4. Para lesiones en los tejidos blandos de la boca

-Limpiar con suavidad la herida con agua tibia para retirar la suciedad y parar el sangrado.

-Colocar una compresa fría sobre el área afectada, de modo que se reduzca la inflamación y el dolor.

– Cuando la herida es grave o el sangrado no disminuye, es fundamental buscar lo antes posible atención médica.

Las caídas o los traumatismos que provocan lesiones dentales en los niños son muy comunes. Sin embargo, esto no significa que no debamos darle la importancia que merecen. Es fundamental saber brindar primeros auxilios ante este tipo de situaciones a los más pequeños de la casa. Este tipo de medidas pueden marcar la diferencia en la salud bucodental de vuestros hijos. Los padres deben tener la capacidad de actuar rápidamente y con determinación antes las lesiones dentales de los peques. Deben evitar infecciones, el sangrado y buscar la ayuda de un profesional cuanto antes. Con la combinación de estos primeros auxilios y el tratamiento de un profesional, podréis asegurar una sonrisa sana y bonita para vuestros hijos a lo largo de su vida.

Beneficios de la Odontopediatría

La Odontopediatría es una rama de la Odontología que se encarga de tratar la salud bucodental de los niños. Los tratamientos de esta especialidad se extienden desde la erupción de los dientes de leche hasta que el niño alcanza la adolescencia. El odontopediatra es el especialista en Odontopediatría y su objetivo es la prevención y el tratamiento de todas las anomalías o enfermedades bucodentales que puedan afectar al niño. Además, también se encarga de enseñar a los padres a inculcar unos buenos hábitos de higiene bucodental a los más pequeños de la casa. En el artículo presente, vamos a hablaros de las ventajas de la Odontopediatría.

Ventajas de la Odontopediatría

1. Previene y trata la caries

La Odontopediatría es fundamental a la hora de prevenir el desarrollo de caries en los niños. Cada vez que se acude a una consulta de este tipo, el especialista en Odontopediatría inspeccionara la boca de su hijo, de modo que detectará a tiempo cualquier signo de caries. Asimismo, en la Odontopediatría hay tratamientos como la fluorización que evitan el desarrollo de caries en los dientes de los niños. Además, este especialista es quién mejor sabe cómo inculcar a los más pequeños de la casa unos hábitos de higiene dental adecuados. Conoce de qué manera los padres han de enseñar a sus hijos a lavarse los dientes, un modo que sea divertido y estimulante para ellos. Por otra parte, esta especialidad de la Odontología cuenta con otros tratamientos que evitan la aparición de caries en los dientes de los más pequeños: limpieza bucal infantil, selladores de surcos, sellados de fisuras… Y es que, pese a lo que muchas personas piensan, la caries sí se puede eliminar de los dientes de leche. No obstante, estos tratamientos siempre tienen que ser realizados por un odontopediatra. Solamente estos especialistas tienen la capacidad de tratar la caries infantil sin dañar las encías de los niños. Para ello, el tratamiento más común es la pulpotomía: procedimiento mínimamente invasivo en el cual se retira parte de la pulpa -parte interna del diente- que está dañada por la caries.

2. Previene y corrige las maloclusiones dentales

Una de las patologías dentales más comunes en los niños es la maloclusión. Esta anomalía se presenta cuando no existe un contacto adecuado entre los dientes superiores (maxilar) y los inferiores (mandíbula) al morder o cerrar la boca. Las maloclusiones tienen su origen en un mal desarrollo óseo del maxilar y o de la mandíbula del niño, así como en el apiñamiento de los dientes. La maloclusión dental tiene consecuencias muy negativas para los niños, desde problemas relacionados con su higiene bucodental y estética hasta dificultades con el habla y la respiración. Pues bien, la Odontopediatría también se centra en corregir este tipo de patologías mediante tratamientos de ortodoncia que corrigen la colocación de los dientes. El aparato ortodóncico permite guiar los dientes de los más pequeños durante su crecimiento. Un tratamiento que suele comenzarse a partir de los 6 años de edad.

3. Evita la fobia dental en niños

En muchas ocasiones los padres no llevan a sus hijos un chequeo dental porque estos padecen ansiedad dental. Pese a toda la información disponible y, sobre todo, la evolución de la Odontología -desde hace años, todos los tratamientos son indoloros-, muchos niños tienen miedo de acudir a una clínica dental. Obviamente, esto repercute en la salud dental de los más pequeños. Cuanto más tiempo pasen sin visitar una clínica dental, mayores probabilidades tendrán de desarrollar algún tipo de enfermedad bucodental. Afortunadamente, el odontopediatra es el especialista en Odontología que mejor sabe cómo evitar que los niños tengan miedo al dentista. Estos profesionales tienen la capacidad de convertir la consulta en un lugar divertido, agradable y estimulante para todos los pequeños. Se caracterizan por tener una especial empatía y trato con ellos, además de estar formados y acostumbrados a interactuar con los niños. Además, les enseñan la importancia de tener unos buenos hábitos de higiene bucodental. En definitiva, vuestros hijos tienen que visitar un odontopediatra lo antes posible. Este es el mejor método para prevenir el desarrollo de patologías dentales en los niños, así como de corregir posibles alteraciones.

¿Cuáles son los tratamientos más comunes de la Odontopediatría?

A continuación, veremos los tratamientos más habituales a los que se someten los niños en las clínicas de odontopediatría:

Sellado de fisuras: el odontopediatra emplea este procedimiento de manera habitual para evitar que los más pequeños desarrollen caries dentales. Se trata de aplicar una capa protectora en los surcos de las piezas dentales sanas, de modo que se evita que las bacterias que causan la caries puedan entrar en ellos.

Pulpectomía: es un tratamiento similar a la endodoncia. Sin embargo, la Pulpectomía se aplica sobre un diente de leche en lugar de uno definitiva. Por lo tanto, el especialista en Odontopediatría elimina la parte del tejido pulpar (nervio dental) que está lesionado por la caries. A continuación, procede a la reconstrucción y sellado del diente.

Empaste u obturación dental: la obturación dental es un procedimiento muy común -además, de sencillo- en los dientes de los niños que presentan caries. Consiste en raspar la parte del diente afectada por la caries hasta su eliminación. A continuación, el hueco resultante se rellena con materiales de relleno como el composite. De esta manera, se evitan molestias y problemas futuros, como las caries profundas.

Ortodoncia infantil: es una intervención que se emplea para corregir la posición de los dientes, así como un desarrollo anómalo en los huesos de la cara de los niños. Dicho de otro modo, la ortodoncia infantil es un tratamiento enfocado en el correcto desarrollo de los huesos maxilares y de los dientes de los más pequeños.

Fluorización: por último, aplicar flúor es otra forma de evitar que el niño desarrolle caries, ya que este elemento químico remineraliza los dientes. Además, el flúor también sirve para reforzar las piezas dentales ante fisuras o lesiones por golpes o caídas.

Como vemos, la Odontopediatría es una especialidad de la odontología que se encarga de todo lo que gira en torno a la salud bucodental de los más pequeños. El odontopediatra previene y trata patologías dentales en niños como la caries y la maloclusión dental. También ayuda a corregir problemas en la respiración o en la pronunciación de las palabras. Asimismo, les enseña a poner en práctica los hábitos de higiene bucodental correctos. Por todo ello, es fundamental que nuestros niños acudan cuanto antes a la clínica de este especialista en salud oral infantil.

Cuidar las encías inflamadas en bebés

Aiviar el dolor de encías inflamadas en bebés

La erupción de los primeros dientes de leche en los bebés es un hito importante en su desarrollo. El proceso de aparición de la primera dentición en bebés comienza alrededor de los 6 meses de edad y se prologan hasta que estos cumplen los 2 años. Sin embargo, este proceso suele venir acompañado de un trastorno muy molesto: las encías inflamadas. Cuando comienzan a brotar los dientes de leche, las encías están sometidas a mucho estrés por la erupción y formación de las piezas dentales. La inflamación gingival suele traducirse en síntomas como el dolor de las encías, así como el enrojecimiento de las mismas. Asimismo, las consecuencias de estos síntomas incluyen el babeo excesivo, el mal humor o la dificultad para comer de los bebés. Como padres, es fundamental aprender cómo aliviar el malestar de los más pequeños de la casa. A continuación, vamos a mostraros algunas soluciones efectivas para evitar o reducir la inflamación de las encías de los bebés. Tanto métodos naturales como productos recomendados por los profesionales de la salud dental infantil, es decir, los odontopediatras.

¿Qué síntomas provocan las encías inflamadas en los bebés?

Como ya os hemos indicado, lo habitual es que a los 6 meses de edad de comienzo la erupción de los dientes de leche en los bebés. Generalmente, los primeros dientes de leche en brotar son los incisivos centrales inferiores y superiores. Las encías inflamadas de los más pequeños suele manifestarse de las siguientes maneras:

-Babeo excesivo.

-Masticar y llevarse objetos a la boca.

-Irritabilidad y dificultad para dormir.

-Dolor y sensibilidad en las encías.

-Enrojecimiento de las encías.

-Aumento de la temperatura corporal, pero sin fiebre.

¿Cómo reducir los síntomas de encías inflamadas en bebés?

Masajear suavemente la encía: una manera sencilla y efectiva de mitigar el dolor provocado por la inflamación de la encía del bebe es masajearla de forma suave. Lo primero que hay que hacer es lavarse con agua y jabón abundante las manos, para evitar la trasmisión de bacterias en la cavidad oral. A continuación, con un dedo, frotamos suavemente la encía con movimientos circulares. Este procedimiento alivia de manera temporal el dolor que siente el bebé y, además, lo distrae.

Anillos de dentición refrigerados: se trata de unos dispositivos diseñados de tal manera que parecen juguetes a los ojos del bebé. El pequeño lo morderá durante todo el tiempo que dure el proceso de erupción de los dientes de leche. Los anillos de dentición se suelen enfriar en el refrigerador. Como sabemos, el frío calma el dolor y la inflamación, por lo que estos dispositivos son bastante eficaces. No obstante, debemos seguir las instrucciones del fabricante y observar al bebé mientras los usa.

Mordedores de silicona: cabe también la posibilidad de emplear los mordedores de silicona para mitigar el dolor por la inflamación de las encías. Al igual que los anillos, estos dispositivos están diseñados en forma de juguete. Igualmente, tienen como objetivo que el bebé los muerda, lo cual alivia el dolor en la encía. Debemos adquirir mordedores que sean seguros para la salud de los más pequeños y aptos para su edad.

Paños húmedos y fríos: se trata de un remedio casero, pero muy efectivo a la hora de aliviar los síntomas provocados por las encías inflamadas. Consiste en emplear un paño húmedo y frío que se envuelve alrededor de nuestro dedo para, después, frotar la encía del bebé. El frío y la presión suave ayudan a calmar el dolor y reducir la inflamación.

Asistir a un odontopediatra: en caso de que este trastorno perdure demasiado tiempo o le cause mucho dolor al bebé, es fundamental acudir a la consulta de un odontopediatra. Estos profesionales en la salud dental de los pequeños son quien mejor sabrán cómo evaluar la situación y tratar al bebé. Además, durante el chequeo pueden hallar otros problemas bucodentales.

Analgésicos para la los dientes: a veces, el odontopediatra puede recomendar el empleo de analgésicos para aliviar el dolor y la inflamación de las encías de los más pequeños. Si sucede esto, los padres deben seguir las instrucciones de uso de estos fármacos, así como las dosis recomendadas por el odontopediatra.

¿Qué tratamientos evitar para las encías inflamadas? 

Remedios de venta libre: en Internet podemos encontrar geles y pastillas sin regulación que aseguran aliviar la inflamación de las encías. Sin embargo, se trata de productos que no han pasado por ningún control, por lo que suelen producir efectos secundarios como las convulsiones y las dificultades respiratorias.

Medicamentos a base de benzocaína y lidocaína: estos analgésicos pueden ser perjudiciales, incluso mortales, para tu bebé.

Collares o pulseras para los dientes: estos dispositivos no tienen un diseño que evite que los bebés se atraganten o sufran algún tipo de lesión en su boca o infección.

La inflamación de las encías durante la aparición de los dientes de leche es un trastorno que padecen la mayoría de los bebés. Los padres deben aliviar este dolor a sus pequeños a través de masajes, anillos, mordedores o analgésicos, pero siempre recomendamos por los especialistas. En los casos más graves, la mejor solución es acudir a la clínica de un profesional de la salud dental infantil. Los odontopediatras son quienes mejor pueden ayudarnos a mitigar los síntomas de la inflamación de las encías.

Dientes podridos en niños: tratamiento y prevención

¿Qué son los dientes podridos?

Los dientes podridos es simplemente la manera en la cual la mayoría de las personas no especializadas en odontología describen a las piezas dentales que presentan caries avanzada. La caries es una de las enfermedades dentales más problemáticas y generalizadas entre la población. Cuando no se trata a tiempo, este fenómeno termina por dañar la estructura interna del diente provocando su irreversible perdida. Además, otro aspecto relevante de los dientes con mucha caries o podridos es que las bacterias se transmiten de una pieza a otra. Si no se trata un diente con caries, no solo se perderá esa pieza, sino que también pueden caerse las adyacentes. Por otro lado, la caries dental es una enfermedad más presente de lo que solemos imaginar en los niños. Sin ir más lejos, en nuestro país las estimaciones señalan que más de 500.000 niños tiene una o varias piezas dentales con caries. En el artículo de hoy hablaremos con profundidad sobre la caries dental en niños: qué la provoca, qué consecuencias tiene para la salud bucodental de los pequeños, cómo podemos tratarla y prevenirla.

¿Pueden los niños tener los dientes podridos?

Por norma general, asociamos los dientes con caries avanzada a personas adolescentes o adultas. Sin embargo, los niños también pueden presentar este fenómeno a muy temprana edad. Por ejemplo, los bebes que desarrollan la conocida caries del biberón tienen muchas probabilidades de tener caries profundas. Esto se debe a que con la caries del biberón desarrollan esta enfermedad desde que brotan sus primeros dientes de leche. Cuando los padres ignoran las primeras señales de caries en los dientes de sus hijos, la enfermedad comienza a extenderse progresivamente por el resto de sus dientes. La falta de un tratamiento adecuado -o a tiempo- hace que los niños con caries prematuras presenten dientes podridos al llegar a la pubertad. Debemos tener en cuenta que el esmalte de los dientes de leche es mucho más débil que el de la dentición definitiva. El esmalte es la capa que recubre la superficie externa de los dientes protegiéndolos de las bacterias. Si no se actúa rápidamente, las bacterias se expanden y acceden a la pulpa hasta formar una mancha negra que hace que el diente se pudra.

¿Cómo se forman los dientes podridos?

La caries dental surge por la acción de los ácidos de la boca presentes en la placa bacteriana que no se han limpiado correctamente. Tal como hemos apuntado anteriormente, el desarrollo de esta patología es progresivo. De hecho, lo habitual es que durante sus primeras fases el niño no sienta ninguna molestia. Generalmente, cuando aparecen los primeros síntomas de dolor quiere decir que la caries está en un estado avanzado de desarrollo, lo que con mucha probabilidad requerirá un tratamiento más complejo que un simple empaste. Por ello, siempre insistimos en que vuestros hijos se hagan chequeos dentales con regularidad. El odontopediatra es quien mejor puede detectar cualquier anomalía en la boca de los niños, antes siquiera de que vosotros la percibáis. Regresando a lo que nos atañe en este apartado; para hablar de un diente podrido han de pasar las siguientes fases:

  • Las bacterias comienzan a deteriorar el esmalte de los dientes, que es la capa que se encarga de proteger su interior.

  • Cuando el esmalte dental se ha debilitado, las bacterias prosiguen con su trabajo sobre la dentina, la cual preserva la cámara púlpar.

  • Al llegar a este punto, el tratamiento mediante empastes u obturación del diente es irreversible, ya que estos tejidos no se regeneran.

  • La siguiente fase, la más severa, es cuando la caries sigue actuando sobre la pulpa dental. Este tejido blando, que se encuentra en el interior del diente, contiene los nervios y vasos sanguíneos de la pieza. Cuando la caries llega a este lugar, se produce una infección muy severa y dolorosa que inflama los dientes y las encías.

  • Una vez que la caries ha alcanzado la capa interna del diente, es inevitable que aparezcan manchas negras sobre la superficie de la pieza hasta que esta acaba fracturándose y perdiéndose.

¿Cómo tratar los dientes podridos en niños?

El tratamiento para curar una caries dental y, en última instancia, un diente podrido, varía según la gravedad del caso:

Empastes dentales: mediante este tratamiento el odontopediatra elimina el tejido muerto o afectado del diente, para después rellenar el hueco resultante con composite. Este procedimiento es el empleado cuando el daño sobre el diente es leve.

Incrustación: se trata del mismo procedimiento que el tratamiento anterior. Sin embargo, en este caso el proceso solo se realiza sobre los molares. Consiste en restaurar una muela cuando esta ha perdido gran parte de su superficie dentaria y no es posible tratarla únicamente con una obturación.

Coronas dentales: es un tratamiento indicado para aquellas piezas dentales que han perdido gran parte de su volumen por la caries. Para su restauración se coloca una funda (corona) sobre el diente que queremos restaurar. Además, para asegurar la sujeción de la corona, probablemente el especialista inserte un perno de fibra de vidrio que conecte el diente con la funda.

Implantes dentales: finalmente, cuando la caries ha dañado severamente el diente y no es posible preservarlo, se procederá a su extracción. A continuación, colocaremos un implante dental en su lugar que hará de raíz dentaria, devolviendo la estética y funcionalidad de la boca a su normalidad. No obstante, este procedimiento solo se aplica en personas adultas. En el caso de los niños, el dentista puede valorar la colocación de una prótesis removible.

Consejos para evitar la caries en niños

Evitar el consumo excesivo de azúcar: bollería, repostería, refrescos azucarados, jugos, caramelos, helados, etc.

Correcta higiene dental: cepillarse los dientes después de cada comida, especialmente tras la cena.

Prevenir la caries del biberón: para ello, es fundamental retirar el biberón y el chupete antes de que el bebe cumpla los dos años de edad.

Utilizar la pasta dentífrica adecuada: pasta con flúor.

Revisar la boca de los niños: tanto en casa como acudiendo a un chequeo dental una o dos veces al año.

Alimentos que fortalecen los dientes

Como siempre os decimos, es fundamental cuidar los dientes y boca de vuestros hijos para que puedan disfrutar de una salud bucodental adecuada el resto de su vida. Sin embargo, no basta con que se cepillen los dientes o acudan de manera regular a hacerse un chequeo dental. También hay otros hábitos que contribuyen a mantener sus dientes y boca sanos. Comer y beber ciertos alimentos y bebidas también contribuyen a que su salud bucodental sea la correcta. En el artículo de hoy, vamos a daros una serie de recomendaciones acerca de lo qué debéis hacer a la hora de las comidas de vuestros hijos para mejorar la salud de sus dientes. ¿Qué deben comer? ¿Qué alimentos hay que evitar? ¿Cuándo usar o dejar de usar el biberón? ¿Qué alimentos ayudan a fortalecer los dientes? Este tipo de cuestiones y algunas más las trataremos a continuación:

Consejos para que los niños tengan una salud bucodental de hierro

La mayoría de los alimentos y bebidas diseñados para los bebés se caracteriza por contener un alto nivel de azúcar. Asimismo, nuestros dientes necesitan un tiempo para recuperarse tras cada comida. Por esta razón, es fundamental reservar aquellos alimentos y bebidas más azucarados para el desayuno y la hora de comer, evitando dárselos en la cena o justo antes de que se vayan a la cama. Las únicas bebidas que se consideran totalmente saludables para los dientes de los bebés y niños son la leche y el agua. Además, es importante que tomen alimentos ricos en proteínas, calcio, minerales y vitaminas A, C y D, de modo que puedan mantener sus dientes fuertes y sanos. Este tipo de productos contienen una serie de nutrientes que contribuyen a fortalecer el esmalte y protegen las encías. Antes de mostraros los alimentos y bebidas más saludables para los dientes y boca de los niños, vamos a facilitaros una serie de consejos dependiendo de la edad de vuestro hijo que son fundamentales a la hora de preservar su salud bucodental:

1. Recomendaciones en bebés (0-2 años)


-Bebidas: procurar darle solo leche y agua, evitando los jugos, zumos o bebidas azucaradas.

-Empleo del biberón: comenzar a usar el biberón cuando el bebé tenga 6 meses, dejando de emplearlo cuando cumpla los 12 meses.

-Alimentos con mucha azúcar: reservar los alimentos y bebidas con más azúcares para el desayuno y la comida. Nunca les deis este tipo de productos en la cena o al acostarse. En el caso de necesitar el biberón por la noche, que este contenga agua en lugar de leche u otra bebida. Si es imprescindible la leche por la noche, diluirla en agua hasta que el bebé termine bebiendo solo agua.

-Cuidado con los azúcares añadidos: es importante leer las etiquetas con los ingredientes de los alimentos. De esta manera, evitaréis darle al bebé alimentos con azúcares añadidos presentes en: miel, jarabes, melaza, glucosa en polvo, fructosa, sacarosa…

-Aperitivos saludables: aprended a darle al bebé a media mañana y en la merienda alimentos saludables bajos en azúcar. Por ejemplo, fruta fresca, queso o yogur natural.

-Bebidas azucaradas: evitar que el bebé tome bebidas azucaradas (refrescos, zumos, jugos…), ya que tiene mucha azúcar y no les aportan ningún beneficio a su dieta. Las bebidas de este tipo suelen provocar caries y resultan difíciles de sustituir por otras más saludables, cuando el bebé las prueba por primera vez.

-Higiene: por último, recordad que es fundamental la limpieza de sus dientes, encías y boca antes de irse a la cama.

2. Consejos para niños (de tres años en adelante)


-Planificación de su alimentación: es importante programar las comidas de los niños a partir de los 3 años de edad. Para que la dieta de los niños sea beneficiosa para su salud bucodental y general, es fundamental que incluya las proteínas, carbohidratos (en su mayoría, de absorción lenta), grasas (saludables), vitaminas y nutrientes necesarios. El reparto de las comidas debe ser: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. A media mañana y en la merienda debéis darle aperitivos saludables en lugar de productos procesados y altos en azúcar.

-Bebidas: principalmente, están han de consistir en leche y agua. Por el contrario, los refrescos azucarados y los zumos se han de evitar en la medida de lo posible.

-Darles un respiro: aunque es importante que vuestros hijos lleven una alimentación saludable durante la mayor parte del tiempo, puede ser beneficioso dejarles comer y beber lo que quiera de vez en cuando. Es mejor que se salten la dieta una vez al día en lugar de que se la salten todos los días. Asimismo, trata de reservar los alimentos y bebidas con más azúcar para el desayuno o la comida. De esta manera, el daño a sus dientes será mucho menor que durante la cena.

Higiene: tres veces al día, con un cepillo adecuado a los niños y con una pasta dentífrica especifica que contenga flúor.

Alimentos y bebidas que cuidan la salud bucodental

Queso: es queso es uno de los alimentos que contiene más calcio y fósforo, nutrientes muy beneficiosos para la salud bucodental. Asimismo, es un alimento que equilibra el pH de la boca y restaura el esmalte de los dientes. Los quesos más recomendados a la hora de fortalecer los dientes son: cheddar, camembert y roquefort.

Leche: al igual que el queso, aporta mucho calcio a nuestro organismo. La leche es un alimento fundamental a la hora de formar los dientes y los huesos de los niños. Por tanto, es importante que asegurarnos de que toman la cantidad necesaria todos los días.

Manzanas: la manzana no puede faltar nunca en la dieta de los niños. Por un lado, se trata de una fruta que ayuda a limpiar de manera natural los dientes y las encías. Asimismo, es un alimento que, por su alto contenido en fibra, estimula la segregación de saliva. La saliva es indispensable para la limpieza y la conservación de los dientes, ya que combate los ácidos que los debilitan. La manzana es un aperitivo ideal a la hora de la merienda.

Fresas: la fresa es una fruta que no os costará dar a vuestros hijos, por el hecho de que suele ser la preferida por los niños. Las fresas contienen xilitol, un elemento que combate de manera eficaz las bacterias, evitando el desarrollo de caries. No obstante, es importante señalar que cualquier tipo de fruta tiene azúcares, por lo que es fundamental que el niño se cepille los dientes después de su ingesta.

Cuidar la salud bucodental  de los niños durante sus primeros años de vida es muy importante. Además de una correcta higiene dental y las revisiones periódicas dentales, incorporar alimentos a su dieta que fortalezcan sus dientes puede ser de gran ayuda para que sus hijos disfruten de una boca sana el resto de su vida.

Lactancia materna y los dientes de los niños

Hoy vamos a hablaros de un tema muy importante, de una cuestión que pueda evitar que vuestros bebés desarrolle enfermedades bucodentales como la caries o las maloclusiones. Nos referimos a la importancia de la leche materna respecto a la salud bucodental de los más pequeños de la casa. Prestad atención, pues esto les interesara a muchos de ustedes.

¿La lactancia materna previene la caries?

En efecto, la leche de la madre ayuda a evitar que los dientes del bebé desarrollen las temidas caries, ya que contiene anticuerpos (inmunoglobulinas) que evitan su crecimiento. No obstante, los bebés y niños pequeños pueden tener caries si no se evitan los siguientes patrones erróneos de conducta:

– Alimentar al bebé varias veces por la noche, tanto con el pecho como con el biberón.

– Excesivo consumo de alimentos con alto contenido en azúcar.

– No tomar suficiente flúor

– Presencia de una cantidad menor a la normal de esmalte en sus dientes (hipoplasia dental)

-Transmisión temprana de bacterias, por ejemplo, proveniente de la saliva de los padres.

La mejor alternativa a la hora de evitar el desarrollo de caries en bebés y niños pequeños es que los padres se comprometan con su higiene bucodental. Cuando el bebé aún no haya comenzado a desarrollar la primera dentición, bastará con que los papás limpien su encía con una gasa humedecida en agua. Una vez que los primeros dientes empiezan a brotar, se usará el cepillo de dientes y una pasta especial para niños pequeños.

¿Cómo influye la lactancia materna en la mordida?

La etapa de lactancia materna, periodo en el que el bebé se ingiere leche materna,  abarca muchos beneficios para el correcto desarrollo de la musculatura de su boca, evitando entre otras anomalías:

1. Maloclusión dental: es decir, cuando se produce un mal contacto entre los dientes superiores e inferiores del niño causado por el apiñamiento de estos, las sobremordidas y las mordidas cruzadas. El movimiento de succión del pezón comprende el uso de la lengua y los músculos maxilares por parte del bebe, de modo que favorece el buen desarrollo de estos. De hecho, se estima que empleando de manera regular los músculos maxilofaciales para amamantarse, el niño tienen un 50 % menos de probabilidades de desarrollar maloclusiones.

2. Paladar ojival, estrecho, hendido…: la lengua influye de manera fundamental en la configuración del paladar. Cuanto más use el bebé su lengua de forma adecuada, como por ejemplo durante el amamantamiento, más probabilidades hay de que su paladar se forme correctamente. En cambio, cuando el niño usa demasiado el biberón corre el riesgo de que su paladar se deforme, tanto en altura como en anchura. La razón de la presencia de esta deformidad se debe a que la lengua del bebe no puede alcanzar el paladar cuando succiona la tetina. Algo que sí sucede durante el acto de amamantarse.

3. Deglución atípica: se produce cuando el niño coloca de manera inapropiada su lengua en el momento de tragar los alimentos. Esto anomalía provoca que la lengua ejerza más presión en los incisivos superiores o inferiores, cuyo resultado es que los dientes se desplacen hacia delante. La etapa de lactancia repercute en los patrones de deglución del niño. Cuando un bebé succiona el seno, establece el patrón adecuado para la colocación de la lengua. Por tanto, evita la aparición de la deglución atípica, la cual también influye en la respiración nasal.

Es de gran importancia que el bebe se amamante al menos durante sus 6 primeros meses de vida. De esta manera, podemos evitar pautas incorrectas que puede afectar a su mordida, deglución de alimentos y respiración.

¿Qué sucede si el bebé muerde durante la lactancia materna?

Como os hemos explicado en numerosas ocasiones, los primeros dientes de leche brotan de la encía del bebé a partir de los seis meses de edad. No obstante, hay casos esporádicos en los que el bebe ya nace con uno o varios dientes, mientras que otros no los desarrollan hasta que alcanzan los 12 meses de vida. Una parte importante de las madres evita amamantar a su bebé cuando de su encía comienzan a brotar los primeros dientes de leche. ¿El motivo? Pues porque tienen miedo a que su bebé les muerda el pezón. Sin embargo, frente a este temor, las madres deben saber que muy pocos bebés con dientes muerden durante la lactancia. Cuando el bebé se amamanta de su madre, no mordisquea el pezón, ya que la lengua cubre sus dientes inferiores. Quizás, lo que si podría darse –cuando se está a punto de destetar al bebé – es que el niño tirase del pezón. Este contratiempo se puede solucionar fácilmente: la madre debe retirar el pecho de la boca de su bebe para que este entienda que si tira del pezón no se le dará leche.

Beneficios de la leche de vaca para los dientes del niño

Entre los 6 meses y 2 años de edad el niño abandona la lactancia materna. En esta etapa de su vida es cuando la leche de vaca toma el relevo con los siguientes beneficios:

1. Remineralización dental: los dientes son porosos y, por tanto, van perdiendo minerales por debajo de su superficie. La leche de vaca contiene sustancias como el calcio o el fósforo en cantidades suficientes como para que los dientes de los niños no se desmineralicen.

2. Gran aporte de energético y de calcio: el tetrabrik con leche entera de vaca contienen alrededor de 600 kcal por litro, siendo así una gran fuente de energía para el niño. Sin embargo, lo más interesante de la leche de vaca es su alto contenido en calcio y fósforo biodisponible. Es decir, el organismo del niño puede emplear todos los nutrientes con mucha facilidad. Para aclarar esta cuestión, el cuerpo humano tiene una capacidad para procesar la leche de vaca mucho mayor que, por ejemplo, la leche de soja.

¿Cepillo eléctrico o manual para tus hijos?

Los padres tienen la responsabilidad de que sus hijos sigan una correcta rutina de higiene oral, ya que este es el mejor modo de prevenir las caries o las enfermedades de las encías. De igual modo, es importante que los niños acudan de manera regular a la clínica dental para realizarse un chequeo dental a fin de evitar cualquier patología relacionada con la cavidad bucal. Una de las dudas más frecuentes que los padres y madres nos preguntan en la clínica de Praxis Dental Toledo es qué clase de cepillo de dientes es el más adecuado para sus hijos: cepillo electrico o manual. En el artículo de hoy vamos a resolveros esta cuestión. Sin embargo, tener en cuenta que, independientemente del cepillo que se escoja, lo fundamental es que la limpieza oral de vuestros hijos sea la correcta.

¿Cuándo es mejor el cepillo eléctrico y el manual? 

Como ya hemos explicado en otras ocasiones, no es necesario que los niños utilicen el cepillo hasta que la mayoría de sus dientes de leche han erupcionado (alrededor de los 2 años de edad). Antes de esta etapa, basta con limpiar las encías del niño con una gasa para eliminar los restos de leche y otros alimentos. Conforme van saliendo los dientes de leche es el momento de introducir en su higiene oral un cepillo manual para niños y un poquito de pasta dental. En este periodo no es recomendable que los niños utilicen el cepillo eléctrico, puesto que los movimientos y la fuerza que este ejerce puede resultarles molesto. Además, no es conveniente que un niño de tan corta edad manipule un cepillo eléctrico.

A partir de los 4 o 5 años de edad, el niño ya puede emplear sin problema el cepillo eléctrico para el cepillado de sus dientes. Los cepillos eléctricos limpian con más eficacia los dientes y las encías que los cepillos manuales. Esto se debe a que son capaces de hacer movimientos giratorios de manera constante con lo que conseguimos retirar más cantidad de placa bacteriana que con los cepillos tradicionales. Sin embargo, tanto si se elige el cepillo manual como el eléctrico, es fundamental que los padres supervisen en todo momento la higiene oral de sus hijos. Es muy importante cerciorarse de que el niño se limpia correctamente los dientes.

Diferencias entre los cepillo eléctrico y manual 

Hay dos diferencias que distinguen a los cepillos eléctricos de los tradicionales. La primera, obvia para todos, es que al ser eléctricos son mucho más cómodos. Los niños no tienen que ejercitar movimientos complicados para que el cepillo retire los restos de comida de su boca. En segundo lugar, mientras los cepillos manuales se deben utilizar con movimientos verticales, los eléctricos funcionan realizando movimientos circulares a través de un cabezal que rota. Así pues, los cepillos eléctricos tienen varias ventajas sobre los manuales:

A) Mejor cepillado de los dientes con mucho menos esfuerzo.

B) Limpieza de áreas de dificultad acceso. Los cabezales de los cepillos eléctricos son capaces de rodear las piezas dentales por completo. Por lo tanto, las limpian en profundidad.

C) Elimina más restos de comida de las encías. El cepillo eléctrico, con sus giros rotatorios, es capaz de eliminar los retos de comida acumulados en los bordes de las encías, así como en los espacios que hay entre cada diente.

D) Menor riesgos de desgaste (abrasión por fricción) de los dientes al realizar la limpieza de los mismos. Los cepillos eléctricos tienen un mecanismo que controla la presión que ejercemos sobre los dientes durante el cepillado. El cepillado manual, por el contrario, puede llegar a limar el esmalte de los dientes.

Pese a todo, esto no significa que debamos desechar los cepillos manuales. Los cepillos tradicionales también tienen sus virtudes, empezando porque son mucho más ecónomicos. Además, los cepillos manuales son más recomedables después de una cirugía oral, cuando haya puntos de sutura y en algunos tratamientos especificos de ortodoncia. Por lo tanto, la elección de uno u otro cepillo es algo subjetivo. Como os hemos comentado, lo fundamental es que, sea cual sea el cepillo elegido, la higiene oral de los niños sea la correcta.

Consejos para el cuidado del cepillo eléctrico y manual 

El mantenimiento del cepillo de dientes también es importante. Para evitar que se acumulen en él las bacterias, la limpieza y la conservación cuando no se usa deben seguir las siguientes pautas:

Limpieza: después de cada cepillado hay que lavar meticulosamente el cepillo y dejar que se seque antes de colocarlo en el portacepillos. Cuando lo dejamos sin secar, facilitamos que la humedad desarrolle bacterias en las cerdas. Al lavar el cepillo debemos asegurarnos de que en él no quedan restos de comida ni de pasta dental.

Un cepillo por persona: nunca hay que compartir los cepillos de dientes. Esto supone un riesgo muy elevado de contraer infecciones. Los padres deben enseñar esto a sus hijos desde que comienzan a usar el cepillo de dientes. A la hora de almacenarlos es importante verificar que no entrar en contacto con otros cepillos.

No compartirlos: utilizar el cepillo de dientes de otra persona supone un riesgo de contraer cualquier tipo de infección. Hay que enseñar a los niños a no hacerlo.

Renovación del cepillo: se recomienda cambiar el cepillo manual o eléctrico cada tres meses. De la misma manera, también han de ser sustituidos cuando las cerdas estén dobladas y desgastadas. Un cepillo con las cerdas en mal estado pierde efectividad. Resulta muy complicado llegar a las zonas de difícil acceso para eliminar la placa bacteriana que allí se encuentre.

Limpieza del portacepillos: también es importante lavar regularmente el recipiente donde almacenamos los cepillos. En el fondo de los portacepillos también se acumulan muchas bacterias que acaban por adherirse a las cerdas del cepillo de dientes. Por lo tanto, para evitar el riesgo de infecciones hay que lavar cuidadosamente el recipiente donde almacenamos los cepillos.

Recordad que una limpieza oral correcta implica que vuestros hijos se cepillen los dientes después de cada comida (sobre todo, antes de irse a la cama). De igual modo, el cepillado debe durar al menos dos minutos para que se puedan eliminar todos los restos de comida. Asimismo, en niños de 5 o más edad se recomienda también el empleo del hilo dental. Por último, en caso de que el odontopediatra lo haya indicado, emplear enjuague bucal especifico para niños.

Recesión gingival: la pérdida de encía en niños

Es habitual que los padres acudan con sus hijos a nuestra clínica de Praxis Dental en Toledo, cuando notan que los dientes de los más pequeños de la casa se ven más largos o tienen menos tejido gingival a su alrededor. La perdida de encía en los niños, aunque menos frecuente que en los adultos, es un problema que afecta a más del 10% de la población joven española. Por norma general, la recesión gingival en los niños suele afectar a las piezas del sector anterior de la arcada inferior (muelas) y, lo habitual, es que se deba a una anomalía en la erupción de los dientes por malposiciones. Sin embargo, en otras ocasiones esta irregularidad está vinculada a cuestiones distintas y no siempre representan un problema para los más pequeños. En este artículo vamos a explicaros en qué consiste, las causas y los posibles tratamientos asociados a la perdida de encía en niños.

¿En qué consiste la pérdida de encía en los niños?

La recesión gingival es el término empleado por la odontología para referirse a la perdida de la encía que recubre las piezas dentales. La recesión gingival es una enfermedad que afecta tanto a niños como adultos, y se caracteriza por la disminución progresiva del tejido que rodea a los dientes. Cuando esta enfermedad no se trata, lo habitual es que los dientes queden cada vez más expuestos. A medida que el tejido o la encía que rodea a las piezas dentales se retrae, la raíz de los dientes queda cada vez más expuesta. Debemos tener en cuenta que la función principal de la encía es la de proteger, recubrir y sostener los dientes. Sin embargo, cuando esta se retrae por la recesión gingival no puede cumplir su cometido.

Lo habitual es no notar cambios en las primeras etapas de la recesión gingival. De hecho, esta es una de las razones por las que los padres no suelen tomar ningún tipo de precaución con la boca de sus hijos. No obstante, a medida que la perdida de encía en los niños se hace más evidente, es inevitable que esta les provoque muchas molestias u otras enfermedades dentales más graves. Las principales manifestaciones derivadas de la recesión gingival en los niños son:

– Sensibilidad dental: cuando las raíces de los dientes quedan expuestas, es inevitable que la sensibilidad dentaria haga acto de presencia. Muchos niños que acuden a nuestra consulta por la perdida de encía tienen molestias al tomar alimentos muy fríos o calientes, dulces o salados.

– Gingivitis: al retrotraerse la encía la acumulación de placa bacteria aumenta. Cuando sucede esto, lo habitual es que los niños desarrollen gingivitis. La gingivitis es una enfermedad que se caracteriza por la inflamación, el enrojecimiento y el sangrado de las encías.

– Halitosis oral: debido a la mayor acumulación de bacterias entre los dientes por la recesión gingival, los niños suelen presentar mal aliento.

– Movilidad dentaria: causada por la perdida del tejido que rodea a los dientes.

– Dientes largos: la recesión de la encía también afecta a la apariencia de los dientes de los niños. La recesión gingival hará que sus piezas dentales parezcan demasiado largas, ya que deja expuesta las raíces.

¿Qué causa la pérdida de encía en los niños?

Contrario a lo que se suele pensar, la recesión gingival no tiene el mismo origen en los niños que en las personas adultas. En los adultos, la causa más común está vinculada a la periodontitis, una enfermedad periodontal provocada por la infección de las encías que puede destruir el hueso que sostiene los dientes. Sin embargo, esta patología no es habitual en los niños. Por norma general, la perdida de encía en los niños tiene que ver con los siguientes motivos:

-Malposiciones: una pieza dental que no está ubicada donde debería estarlo suele sobresalir a través de las encías y, por tanto, favorecer su retracción. Cuando en la boca de los niños no hay el espacio suficiente, lo habitual es que los dientes definitivos erupcionen de manera desordenada (malposición dentaria). En este intento por buscar su lugar en la arcada, los dientes suelen afectar a la encía.

– Bruxismo: el bruxismo es una patología que se caracteriza porque los más pequeños de la casa aprietan y rechinan las piezas dentales de manera inconsciente. La acumulación de presión continuada afecta tanto a los dientes como al tejido que los rodea. Las encías suelen retraerse como mecanismo de defensa ante el bruxismo.

– Factores genéticos: como sucede con otras enfermedades dentales, la herencia puede ser otro de los desencadenantes para que el niño pierda la encía. Se ha comprobado que los niños con padres que padecen recesión gingival suelen también tener este problema. Asimismo, los factores genéticos también los hacen de volverse más propensos a desarrollar gingivitis y periodontitis.

– Cepillado agresivo de losa dientes: lavarse los dientes con demasiada presión, fuerza y brusquedad lleva a que las encías se irriten y se retraigan para alejarse del trauma. Usar un cepillo dental con cerdas demasiado duras también puede provocar este efecto.

¿Cómo tratar la recesión gingival en los niños?

La prevención es muy importante a la hora de evitar que los niños desarrollen recesión gingival. En este sentido, los padres deben estar atentos a cualquier señal que les indique que sus hijos están perdiendo las encías. Al menor atisbo de esta patología deberán acudir a la consulta de un odontopediatra para que este revise la boca de sus hijos. Cuando el odontopediatra diagnostique esta enfermedad en el niño, debe tener en cuenta varios factores antes de proceder a su tratamiento. Dependiendo de cuál sea el origen, la cantidad de tejido perdido, el grado de exposición de los dientes y los síntomas asociados, el proceso para la cura de esta enfermedad será uno u otro. Los profesionales en odontología infantil también tienen en cuenta otros factores antes de tratar esta patología en niños como, por ejemplo, la edad del paciente, la posición y ubicación de los dientes afectados e, incluso, si se prevé un tratamiento de ortodoncia en el futuro.

Basándose en todos estos datos, el odontopediatra puede tomar diferentes caminos para solucionar esta anomalía. En primer lugar, el dentista puede considerar que lo más oportuno es esperar a ver cómo evoluciona esta enfermedad en lugar de intervenir. Cuando se toma esta conducta, el odontopediatra exigirá que el niño acuda a su consulta de manera regular para comprobar como evoluciona la patología. Se trata de observar y esperar durante la época en la que erupcionan los dientes definitivos. En especial, cuando se trata de casos en los que la perdida de encía es pequeña y está vinculada a la erupción de dientes definitivos mal ubicados. Y es que en muchas ocasiones un tratamiento de ortodoncia puede corregir la recesión gingival, ya que se emplea para reubicar dientes que causan el problema en las encías. Con el tiempo esto mejorará la situación de los dientes y, por tanto, lo habitual es que la recesión gingival se detenga.

No obstante, cuando la perdida de la encía tenga su origen en el bruxismo, será necesario el empleo de férulas de descarga para disminuir la tensión en la boca del niño. Por último, en los casos que no estén relacionados con las anomalías que acabamos de nombrar, o bien que estén muy avanzados, el odontopediatra puede tomar la decisión de tratar la recesión gingival. Lo habitual en estos supuestos es el empleo de técnicas seguras y efectivas para los niños como los injerto de encías o la técnica quirúrgica estenopeica (tratamiento mínimamente invasivo que estira y coloca la encía en su ubicación original).

La importancia de cuidar las encías de los niños

La mayoría de las ocasiones la recesión gingival en niños está asociada a factores que los padres no pueden evitar. Sin embargo, hay medidas que los adultos sí pueden tomar para evitar que los niños desarrollen esta patología. La higiene bucodental es fundamental para cuidar las encías de los más pequeños de la casa. Los padres deben procurar que los niños se cepillen los dientes correctamente después de cada comida. Un cepillado que llegue a todas las partes de los dientes y encías es primordial. Asimismo, el mismo debe llevarse a cabo con delicadeza para no dañar los tejidos blandos que queremos preservas. Por esta razón, el cepillo debe tener unas cerdas suaves.

Por otro lado, es importante que los niños también hagan uso del hilo dental, así como de pastas dentales con flúor y enjuagues bucales para mejorar los resultados. Tampoco debemos olvidar que la alimentación puede afectar a la salud bucal. Por ello, es importante que los niños lleven una alimentación saludable, donde los alimentos ricos en azúcar sean la excepción. Finalmente, los padres no deben olvidarse de acudir de manera regular (cada 6 meses o máximo un año) a la clínica con sus hijos para chequeos dentales. Con estos cuidados simples podrás atender la boca de tu pequeño y ayudarlo a no tener dificultades con sus encías.

¿Ortodoncia para corregir un solo diente?

La ortodoncia es una rama de la odontología que se encarga de corregir problemas como la desalineación y el apiñamiento de los dientes. Por norma general, los pacientes que presenten maloclusiones necesitan ortodoncia, ya que esta anomalía suele impedirles masticar los alimentos y cepillarse los dientes de la manera adecuada. Cuando un paciente es incapaz de cepillarse los dientes correctamente, corre un riesgo mucho mayor de desarrollar enfermedades como la caries, la gingivitis, la periodontitis o la perdida de dientes. Por ello, la ortodoncia es uno de los tratamientos más utilizados en odontología, tanto en niños (odontopediatría) como en adultos. Generalmente, la ortodoncia se aplica a todos los dientes de la boca o a una sección amplia de la mandibular. Sin embargo, es posible que haya casos en los que los niños presenten problemas en un solo diente. Para evitar esta situación, es muy importante que los pequeños visiten de forma regular al ortodoncista a partir de los seis años de edad.

La ortodoncia ha sido estigmatizada durante décadas, puesto que emplea dispositivos como brackets que modifican el aspecto del paciente. No obstante, durante los últimos años han ido surgiendo nuevos tratamientos como la ortodoncia invisible, que han disminuido considerablemente el rechazo de los pacientes a estos procedimientos. A pesar de ello, todavía hay muchas personas que se resisten a llevar aparato por incómodos o poco estéticos. Esto suele ser el caso de pacientes (sobre todo, niños) que no presentan severas anomalías de apiñamiento o de mordida. ¿Su hijo tiene tan solo un diente montado sobre otro? ¿El pequeño de la casa tiene dos dientes ligeramente separados? Seguramente, te estarás preguntado sí es necesario que tu hijo lleve puesto un aparato de ortodoncia infantil para corregir un solo diente. A continuación, te contaremos en qué casos es necesario que tu pequeño lleve ortodoncia para corregir un solo diente.

¿Qué causa la desalineación o el apiñamiento de los dientes?

Como en cualquier otro tratamiento ontológico, lo primero que debemos saber es qué causa anomalías como la desalineación o el apiñamiento de los dientes. Estos son los motivos por los que su hijo puede tener los dientes torcidos:

1. Factores genéticos: el apiñamiento dental, la desalineación de los dientes, la sobremordida, etc., son anomalías que pueden deberse a factores hereditarios. Si usted o alguien de su familia presenta estos problemas, sus hijos también corren el riesgo de desarrollarlos.

2. La succión del pulgar: el hábito de chuparse el dedo pulgar, el uso excesivo del chupete o del chupete, también suelen provocar que los dientes se tuerzan.

3. Deglución atípica: la presión de la lengua en el paladar al tragar también puede mover las piezas dentales y dar lugar a dientes torcidos.

4. Perdida de un diente: enfermedades como la periodontitis o la caries que no se tratan a tiempo suelen provocar la perdida de los dientes. Cuando se pierde una pieza dental, el hueco resultante suele desplazar los adyacentes y, por tanto, ocasionar maloclusiones.

¿Cuándo emplear la ortodoncia infantil para corregir un solo diente?

Como ya hemos comentado, la ortodoncia infantil en un solo diente es posible, pero esta podrá ser aplicada solo en determinados casos. Por norma general, cuando queremos mover un solo diente mal situado, se recomienda aplicar un tratamiento de ortodoncia que desplace y recoloque también el resto de piezas. Esto es así porque el desplazamiento de un solo diente afecta a la posición de los demás. Una de los tratamientos que más empleados en Dentistainfantiltoledo para corregir la posición de los dientes de los niños es la ortodoncia invisible. Mediante este procedimiento aseguramos que su hijo tenga los dientes en la posición adecuada sin emplear dispositivos que afecten a su estética. Por otra parte, algunos dientes simplemente presenta traumatismos o una insuficiente higiene dental, para los que hay tratamientos dentales específicos que no requieren de ortodoncia.

En otros casos, las carillas dentales son una alternativa a la ortodoncia infantil para corregir un solo diente si la malposición no es muy grave y no existen problemas en la mordida. Veamos un ejemplo de ello. Imagina que tu hijo tiene un diastema (una ligera separación entre dos piezas dentales), quizás sea posible cerrarla mediante el empleo de las carillas dentales. Las carillas dentales no son un tratamiento de ortodoncia sino de estética. Los odontólogos empleamos las carillas para modificar la forma o el tamaño de dientes concretos. Por lo tanto, en estos casos si podríamos evitar que su hijo lleve puesto un dispositivo de ortodoncia infantil para corregir un solo diente. Sin embargo, recuerda que aun así es necesario que el pequeño acuda a un ortodoncista para que este valore lo que realmente es necesario. Quizás, se pueda corregir el diastema con la carilla dental, pero puede que no.

El motivo es el siguiente: su hijo tiene un diastema y crees que es un defecto meramente estético. Cuando sucede esto, las carillas dentales puede ser suficiente. Sin embargo, imagina que la diastema no es solo un defecto estético, sino que además tu hijo tienen un problema de mordida leve que tú, por tu cuenta, eres incapaz de identificar. Acudes a una clínica, le explicas al dentista que no es necesario que el niño lleve ortodoncia para corregir el problema porque piensas que es estético. El especialista coloca las carillas dentales y oculta el diastema. No obstante, la maloclusión queda sin tratar, lo cual acaba por ocasionarle al pequeño problemas a la hora de morder o incluso desgaste dental. Por ello, siempre recomendamos visitar de forma regular al ortodoncista. Solamente este profesional puede valorar correctamente cuál es el origen de la desalineación o el apiñamiento dental. El ortodoncista identificará si se trata de un problema dental o de la mandíbula y conocerá la relación que existe entre ambas arcadas, para lograr que los dientes estén alineados y que la mordida sea la correcta.

Tanto si se trata de ortodoncia infantil para un solo diente o para todos, este tratamiento es de vital importancia en niños. La ortodoncia infantil evita que los pequeños desarrollen problemas a nivel mandibular y dental que favorecen la aparición de caries y enfermedades de las encías. ¿Quieres conocer si tu hijo necesita ortodoncia para un solo diente? Visite nuestra clínica de odontopediatria en Bargas (Toledo).